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Las golosinas son una tentación a la que pocos niños se resisten. Sus formas y colores atraen a los niños de forma irresistible. De poco les valen a ellos que les expliquemos que esos “alimentos” no son sanos. “Están tan ricos...”. Pero lo que muchos no saben es que se encuentran llenos de aditivos, colorantes y mil cosas más, aparte de que aportan pocos nutrientes y muchas calorías, lo que contribuye a la temida obesidad infantil. ¿Qué hacer entonces? Pues de nuevo, si no puedes con ellos, únete... Aquí te damos algunos consejos que nos dan desde la Asociación Española de Pediatría para mejorar la educación alimentaria de tus hijos en el capítulo de las “chuches”:
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Pactar con los niños una cantidad de chucherías por semana, que tomarán un día concreto. El resto de días no habrá golosinas.
- Diversificar las chucherías (incluir frutos secos o snaks, para evitar que tomen demasiado azúcar de una vez). Si es posible, elegir las golosinas que pesan menos, poque comparadas con otras del mismo volumen tienen menos calorías.
- Evitar el picoteo continuo. Es mejor tomar todas las chuches juntas, a ser posible después de una comida.
- Pedir al niño que se lave los dientes al acabar para evitar la caries.
Y yo os incluyo otros consejos de mi propia cosecha:
- La fruta puede convertirse en un excelente sustituto de las chucherías. Prueba a hacer a tu hijo manzanas de caramelo o una macedonia de frutas.
- Evita pasar a las horas “críticas” por delante de las tiendas de chucherías. Ya sabes, quien evita la tentación, evita el peligro...
- Juega con tu hijo a hacer gominolas caseras, son muy divertidas y le encantará jugar a cocinar sus propias golosinas.
Aquí os dejo la receta:
Ingredientes:
- 7 cucharadas de gelatina sin sabor
- 3 tazas de azúcar
- 2 tazas de agua
- 1 taza de gelatina con sabor
- azúcar para decorar
Preparación:
En una olla coloca la gelatina sin sabor, el azúcar y el agua. Lleva la olla al fuego y remueve constantemente con una cuchara de madera hasta que hierva un poco. Luego añade la gelatina con sabor. Deja hervir hasta que la mezcla espese y se forme una película en la superficie.
Moja con agua fría un molde rectangular y vierte la mezcla en éste. Déjala reposar durante toda la noche. Al día siguiente la mezcla ya estará firme.
Dales formas con un cortador de galletas, triángulos, cubos, corazones o las formas que prefieras. Pásalas por azúcar y déjalas reposar.
Guarda las gominolas en un tupper o una lata herméticamente cerradas.
Bueno, como veis hay muchas alternativas a las temidas pero deliciosas “chuches”. No dejes de probarlas e intentarlas todas antes de rendirte. Tu hijo te lo agradecerá en el futuro.
Elena Sepúlveda
www.pequerecetas.com
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