Nacemos para morir y morimos para dejar un buen sitio a otro, es decir, hay que luchar. ¿Se puede hacer una declaración más sabia en una entrevista televisiva? Buscando a Obama, me encontré con Michelle, pero no la primera dama estadounidense, no. Michelle es una buena amiga que ha logrado el Premio Cervantes. Hablé con ella en mi último programa. Sólo sé que la están buscando para ser asesora de los Príncipes en su próximo gran escalón, que es su reinado.
Michelle es una gran sabia, pero no quiere parecerlo. Va de "rara", pero simplemente es demasiado bondadosa, sensible y...le han pasado tantas cosas en tan poco tiempo! Es de esas personas que ven de verdad los documentales de la BBC, que lee y relaciona, que te habla de Historia, de Política, de Ciencia o de ficción en una misma conversación.
¿Para qué buscar grandes personajes públicos, si entre los desconocidos puedes encontrar grandes personas? Por eso decidí traerla a mi estudio, pero...
Michelle tiene un problema. Cuando habla en público se pone azul, pero azul como el de los pitufos aquellos que conocimos los de a partir de 40 añitos. Azul como mi taburete talismán en el que hago todos mis programas. Así que cuando la entrevisté decidí hacer un juego de luces en el que terminásemos todos azules, pero con la ropa de su color real. Así ella, Michelle, no se sentía extraña.
De azul hizimos un programa casi espacial. Mis hijos pensaron que mamá se había dado al cine y querían venir al "planeta" donde trabajaba. Llegaron a asustarse porque, ¡su "mamá se había vuelto azul"! Pero de azul se pueden decir cosas muy sabias, como las que dice Michelle. Y reirse mucho. Hablar de sexo y grandes verdades, sin tapujos, sin prejuicios, sin censura, con pasión. La audiencia se disparó. Fué como mi Belén Esteban, pero versión culta. La princesa del pueblo, pero el pueblo ya no era tonto...
¡Qué bien! Que los controladores, el estado de alarma, los mercados financieros o los gobiernos, por mucho daño que nos hagan, nos han hecho más inteligentes. ¿Os imagináis?
Lo siento, fans, por esta gran tregua que me he dado en este espacio. Seguro que sabréis disculparme. Tras tres tristes meses para vosotros sin mí, vengo cargada de historias porque no he parado. Nueva York, Trípoli, Las Seychelles, Níger... en fín, networking, y un poco de trabajo solidario, aprovechando mi fama mundial.
Ya estoy temiendo que Wikileaks filtre mis asuntos, de tan alto nivel al que he llegado. La fama no tiene fronteras, ni conoce límites dentro del poder. Los grandes despachos se te abren cuando sales en la televisión y has entrevistado a Sarkozy, la Merkel o Ahmadineyad.
Os cuento también que he conocido a Kate, la futura esposa de Williams. Guapa es, sobre todo para ser inglesa -que me disculpen los británicos, pero no destacan, precisamente, por su belleza exterior-. Atractiva, también, pero le falta clase. Hay algo en ella que me chirría, como si forzara ser clase alta, sin serlo. No es natural. Pero se lo perdonamos, porque será un consorte -parece- digna. A Williams le ví muy poco, pero me gustó más al natural. Tiene mucho, mucho encanto. Como lo tenía su madre.
Por cierto, ¡qué mal lo pasé con nuestra Princesa con aquel fallo de protocolo que la dejó sola unos segundos, que parecieron horas... !
Por lo demás, también he puesto mi imagen en una campaña solidaria... ya me veréis. Sobre todo, he puesto mi corazón. Que tengo, aunque lo enseñe poco.
Con tanto networking, casi, casi he llegado a Obama, pero con el lío que se ha montado ahora con la filtración, mis contactos me posponen una posible entrevista. No desisto y espero verlo antes de que pase al ostracismo.
He felicitado a Arturo (Mas), aunque no sabía si llamar a Esteban González Pons, del PP, porque se le parece mucho. El Mundo cuenta que un grupo de señoras emocionadas le quiso conocer en la campaña, porque pensaron que "el Pons" era "el Mas".
Que seáis lo más felices que podáis y os dejen. Espero no fallaros más.
La primera vez que oí "ese tío entiende" pregunté: ¿entiende el qué? Mi amigo de la tele rió por mi inocencia, ya que hasta en los anuncios de contactos los gays ya se identificaban con un ¿entiendes?. Hace poco leí que un 20 por ciento de la población es homosexual. No sé si todos han salido del armario o siguen esperando. Supongo que dependerá del entorno en el que vivan. Pero tiene que ser una liberación no tener que ocultar algo tan identitario, tan vital. Me parece un exceso la carroza y los plumones, no lo creo necesario en estos tiempos en los que ya aceptamos casi normalmente a los homosexuales. Tampoco los "heteros" tenemos que andar disfrazándonos para reivindicar, pues ellos ya son como nosotros socialmente así que abogo porque se acaben esas fiestas que me parecen hasta ordinarios. Soy así de cursi, qué se le va a hacer.
Tras unas vacaciones en las Seychelles, propuse a mi jefe hacer un programa con HSP. Resulta que este tipo de personas también son un 20 por ciento de la población y se esconden. Ocultan su condición por vergüenza, temores o porque no está bien visto ser una HSP. Yo me he revelado como una HSP a mis 40 años, pero tiendo a disimularlo, a atenuarlo. Desde mi cuota de pantalla decidí reivindicar el orgullo HSP. Para darle prestigio, llamé a personalidades de la política, la cultura, la economía, el arte... Hay que tener un par de huevos para ser ministro, bróker, editor o actor y declararte HSP. Me costó encontrar. Los británicos son todavía más pudorosos de su intimidad. Encontré en España a tres personajes. Pero salieron a cara cubierta. Tres personajes VHSP como yo.
¡¡Empezamos!! Aplausos. Sintonía del programa y plano corto de mí. Hola. Soy Federica Rampante. Periodista y presentadora de profesión. Madre y esposa. Quiero contaros que soy HSP, a Highly Sensitive Person... Una persona muy, muy sensible... Aunque el término se acuño hace 4 años, cada hay más personas que se sienten identificadas con este tipo de personas. Tímidos, ansiosos, inseguros entre desconocidos, muy vulnerables, intuitivos, creativos, muy amantes, temerosos... son algunas de sus características. Estamos en fase de estudio y por eso, porque quiero ir por delante, he traído a expertos y personalidades que puedan contar sus experiencias.
El programa fue muy emotivo. La gente sensible hace vibrar más. Somos un 20 por ciento -dicen- pero seguro que habrá muchos más que salgan del armario. Y en lugar de entender, nos preguntaremos: Tú, ¿sientes?...
Yo, mucho. Más de lo que soy capaz de asumir. Mañana me subo a la carroza del orgullo HSP hasta que seamos tantos y tan libres que no necesitemos tener un Día de... ¿Alguno se apunta? Aceptamos héteros... ¡Sed lo más felices que podáis!
Los preparativos, las compras, los libros, los
nombres en la ropa... madre
mía, cuanta cosa en tan poco tiempo
y encima que poco luce
Empiezan el cole y todo son prisas de último
momento. Los
niños han crecido durante el verano, no sé qué pasa que siempre
es igual. Parece que el sol y la playa tienen algo especial, los niños tienen
varios centímetros más
y en un par de meses ya no les cabe nada
Todo se renueva en septiembre, zapatos,
ropa interior, polos, camisas, faldas,
pantalones... ¿todo? ¿Se renuevan también las
ganas, el entusiasmo, la actividad, la simpatía,
la empatía? ¿Se renovaran las neuronas? (sobre
todo las nuestras, claro
Y es que este inicio de curso he tenido que coger aire, mucho
aire.
Después de un verano lleno de relax, playa y buenos amigos,
como de sopetón, llega septiembre.
El mes de las listas, de las prisas y también,
porque no decirlo, el mes del "no me
queda un duro
Con tan estruendoso comienzo, el carácter
se endurece, la simpatía, empatía,
entusiasmo y todas esas cosas tan bonitas,
parece que se esconden detrás de algún rincón. Tardarán en atreverse a asomar
la nariz, por lo menos hasta que confirmemos
que todos los libros son los correctos, que la ropa es la adecuada, que no le falta
etiqueta a nada y que los niños vuelven a estar contentos entre amigos
y profesores, felices, con la felicidad que dael hacer las cosas bien
Y en este punto me encuentro, tratando de
sacudirme la incertidumbre,
el cansancio, la prisa... y buscando normalidad,
rutina...
Los niños ya están contentos, con ganas, entusiasmo,
vitalidad, vienen corriendo y atropelladamente
se quitan la palabra para contar todo lo que les ha ocurrido en el colegio,
llegan con ganas de más.
Ahora empieza nuestro momento,
ahora nos toca a nosotras.
Coger aire despacito, soltar el aire poco a poco, relajaros, hacer un repaso
mental... ¿todo está ya hecho?, ¿todo
etiquetado?, ¿todo comprado?
Pues rescatemos el entusiasmo,
la actividad, la simpatía, la empatía...
desempolvemos
las neuronas... y a disfrutar de este curso que comienza.
Como en todas mis entrevistas, me documenté
convenientemente. Puse Mastropiero en Google y hasta encontré una página web
sobre él. No parecía muy seria porque dudaban hasta de su fecha y lugar de
nacimiento. Decían que vivió en Paris y en Buenos Aires... y ¡no mencionaban
Madrid! Donde tengo constancia de su paso. Auguro que todavía tiene la marca de
cigarro encendido que me "olvidé" bajo sus posaderas.
Hablaban de un hijo -que yo sepa- estudió y dio conciertos
de flauta travesera. Luego volvió a mí como el Guadiana, en Madrid, y una
historieta amorosa tuvimos. Me quité la espinita.
Lo divertido es la lista de mujeres que aparecía en su
biografía amorosa. Qué morbo. Aquél papanatas desgarbado se había hecho un
donjuán.La entrevista me "ponía" cada
vez más. Seguí documentándome, aunque lo que realmente me interesaba era su
parte personal. Musicalmente siguió siendo muy mediocre hasta que lo "apadrinó"
una de sus amantes y de ahí saltó a la fama. Al parecer también saltó -con
perdón- en varios lechos y con varias féminas. Mira tú con el austríaco que
parecía tan poco interesante, cómo se lo montó. No hay que desestimar
nuncaa los Mastropieros. Nunca. Tampoco
a las rubias como yo, que de menores se quedan en la recámara, no lustran, y
luego...
Llegó el día. Me fui a darme un masaje de chocolate y unas
sesiones de estética para lucir cual estrella mediática que era. Cuando llegué
a maquillarme, las compañeras estaban admiradas con mi aspecto. Me adulaban más
que nunca. En la tele, si no eres estrella, te dicen que tienes ojeras y patas
de gallo, aunque no la tengas. Pero a una grande como yo sólo nos dicen lo
guapas que estamos. Opté por un vestido de corte sencillo, pero en rojo, para
darle pasión al momento.Me fui unos
minutos antes al estudio a repasar la entrevista y sentada en el taburete azul
pitufo reviví como una película mi encuentro con Johan Sebastian Mastropiero.
La primera parte en la que él se esfumó y la segunda, que fue tan frugal como
emocionante.
Como si me hubiera dormido en mi recuerdo y casi sin darme
cuenta llegaron los aplausos.
Johan Sebastian Mastropiero... gran músico del siglo XXI... ¿Era
su sueño llegar hasta donde ha llegado?
Mastropiero me miraba casi sin parpadear. Le costaba empezar
la respuesta. Hubo un momento de pánico, porque pensé que nuestro genio se
había quedado en blanco. Primera vez que me pasaba. Repregunté.
Quiero decir, ¿se imaginaba de pequeño como músico, no sólo
ya viviendo de la música sino triunfando con la música y estar entre los
grandes?
Noté cómo tragó saliva. Jugaba nervioso con las manos. Pero,
sobre todo, no dejaba de mirarme. Había hecho ya entrevistas en mi vida, pero
ésta me estaba haciendo sudar tinta china. Por fin...
En absoluto me imaginaba ser músico. No creo que sea de los
grandes. También en este mundo hay modas. Hoy estoy aquí, pero mañana puedo
estar dando clases de violín. Intentaré hacerlo con la misma pasión con la que
dirijo un concierto de Año Nuevo en Viena.
Así continuó la entrevista la media hora que duró. Luego se
integró en el reality como si fuera un actor más. Dio mucho juego, coqueteó
mucho con el público, con las concursantes, ... y conmigo mantuvo la distancia,
pero su mirada... ¡¡¡seguía persiguiéndome!!!Realización me dió el aviso para despedirnos. 5 minutos. 5 minutos en
televisión pueden ser muy largos.
Sr. Matropiero, un placer... Y ahora como amigos que fuimos me
despido ... (le planté un fugaz beso en la boca, así sobre la marcha a lo Iker
Casillas pero sin tanta pasión)... Decía, Sr Mastropiero, que como amigos que
fuimos, le pido que me toque... Que me toque, por favor... algo de Satie. No es su
obra, lo siento, pero con Satie le descubrí a usted y con él quiero despedir el
programa.
Con las Gymnopédies de Erik Satie dejamos los últimos minutos, en antena,
cogidos de la manos, como dos viejos amigos, hablando de los viejos tiempos.
Qué difícil traer lo personal a un plató de televisión. Lo personal de verdad
no los "tomates", ni los "sálvames".Ahora vuelvo a ver el beso que le planté a Mastropiero frente a las
cámaras.¿De verdad se lo dí?