Iba a titular este blog "Tocamientos" pero al poner la palabra en google me han salido tocamientos obscenos y no me ha parecido muy adecuado.
Sarkozy tiene fama de tocar mucho en las cumbres. Nuestro Rey D. Juan Carlos es bastante toc
ón en sus encuentros públicos también. Lo que le hace, -en mi opinión- más cercano. Zapatero intentó ser "tocón" el otro día en el funeral del gendarme asesinado por ETA, para aproximarse más al Presidente francés, Nicolas Sarkozy, pero a nuestro presidente no le sale natural. Intententó, con la mano, tener un gesto más cariñoso con Sarkozy, al decirle "Los españoles no nos olvidaremos nunca de este asesinato...", pero su mano parecía floja, de pego, nada natural. Mientras que una mano de Sarkozy es un raudal de energía. Es un verdadero tocamiento, un contacto asexuado pero contundente y real.
No sé por qué algunos tocan al hablar a sus interlocutores. Seguramente habrá razones muy diversas. Me interesa el roce, el contacto, el tocar al otro, incluso la caricia, el abrazo... Qué bueno es y qué poco lo practicamos. Yo recuerdo de niña las cosquillas que nos hacíamos mi hermano y yo, con cronómetro, para hacernos el mismo tiempo cada uno, en las tardes de verano, con la piel seca del sol y el relajo de las vacaciones. Recuerdo también los masajes que le hacía a mi padre y cómo peinaba a mi madre. Me gusta el contacto físico, lo necesito y me parece importante incluirlo en nuestras relaciones personales.
Soy, como dice Judith Mascó, de las que cuando van a la peluquería sueña con el momento de lavarse el pelo y siempre se me hace corto. Me derrito literalmente con unas cosquillas, un masaje... Tengo una larga mano de madera, igual que tenía mi padre, para darme el gusto cuando mi pica la espalda darme una buena rascada.
En el plano más emotivo, también doy importancia al roce. Un abrazo, una mano en un momento determinado valen má
s que mil palabras. Toquémosnos, besémosnos y abracémosnos que es un lenguaje vital, claro y mucho más directo que tanta palabrería.
El otro día estuve leyendo un
reportaje publicado en el suplemento dominical de un periódico, acerca de las
bajas de maternidad en los diferentes países europeos. Con gran sorpresa
comprobé que España ocupa el octavo lugar de este "ranking" en Europa, de un
total de 60 países, que son los que participaron en la "investigación".
Según este estudio, las
españolas tenemos derecho a 16 semanas remuneradas, pero en Suecia, la baja por
maternidad es de ¡¡96 semanas!! Casi dos años.
Esto me lleva a preguntarme si
no estaremos infravaloradas, madres de hoy en día que además trabajamos fuera,
nos ocupamos de nuestra casa, nuestro marido, y además somos amigas y hermanas
(lo que también requiere su tiempo). Es verdad que "toda la vida" (frase de
mami) la mujer ha sido ama de casa, pero es que ahora, muy pocas podemos dejar
de trabajar si queremos seguir viviendo como hasta ahora. ¿Por qué, cuando
tenemos un hijo, debemos dejar de trabajar o pedir una excedencia si queremos
estar más de cuatro meses con el bebé? Cuatro meses es muy poco tiempo, es el
momento más o menos exacto en el que empiezas a encontrarte bien, a ser mujer
otra vez, vuelves a peinarte, te acuerdas de que antes del parto existía algo
llamado maquillaje, aunque sea con el retoño pegado a la cadera. A pesar de la
lactancia, es cuando empezamos a "ser personas" y a hacer algo más que cambiar
pañales y hacer biberones / dar pecho al neonato.
También es verdad que nuestras
vecinas portuguesas sólo disfrutan de su baja de maternidad durante 12 semanas,
y si salimos de Europa es incluso peor, porque en Singapur son 8 las semanas de
"descanso" que tienen las recientes madres. Sin embargo, no sé por qué pero ese
dato no me consuela. Yo no recuerdo el momento en que empecé a encontrarme bien
de verdad después de nacer mis hijos, cuándo dejé de mojar pañuelos y de
decirle a mi madre "tengo pena" cada vez que me preguntaba qué me pasaba. Pero
estoy segura que si hubiera tenido dos años de baja, me habría animado sólo de
pensarlo.
Con todo esto, miro de reojo y
pensativamente a mi marido, él me devuelve la mirada, me pregunta "qué estás
pensando?" (creo que en realidad piensa "Dios mío, qué estará pensando ahora?")
y le suelto un "¿podríamos irnos a vivir a Suecia?". Tras meditarlo medio
segundo me contesta: "pues va a ser que no".
Putita Oye, Kety, ¿tú querías hablar de ello,
verdad? No hemos hecho el comentario de texto...
Kety
Pazo
Ay sí... esto hay que publicarlo! Las
scanner siters lo merecen!
Putita Me acordaba de Mona Jiménez, la de las
lentejas. En su casa se fraguó la relación
Preysler-Boyer... Kety Pazo Pues en casa de Carmen Sevilla vimos la
relación de Isa y Rafa "fraguada". Están rechiscantes de amor... ese cocido por
favor...
Putita Yo salí rodando, el cocido estaba muy
sabroso, pero sin nada de grasa. Descubrí la mezcla de la sopa con los garbanzos
y las verduras. Nunca lo había comido así y me gustó mucho
Tú te saltaste el
régimen, -imagino- sin ningún remordimiento... Aunque a tí no te hace falta
ningún control de la dieta...
Kety
Pazo Además te puedes
imaginar que les escanee la receta! Me
dieron el truco! Son desprendidas hasta para eso!
Putita Yo no me entero de nada... Sólo ví lo
chula que tenían la casa. Los pañuelos y fulares colgados encima de su cama. Los
pendientes y los collares en el cuarto de baño. La pared marrón chocolate. La
"cojococina" en la que me marcaría unas charlas de amigas, mientras ellas, las
Sevilla, se curraban su cocido...
Keti Pazo La casa es
genial. Nada parece lo que es... el cuarto de baño es tipo vestidor-tienda, el
cuarto parece un salón... y esa cocina! No puede ser mas acogedora. Te imaginas
que divertidas las cenas???? Y bueno la tecnologia que tienen. Le llaman la
coñología... porque todo lo que intentaban enchufar era... "coño no
funciona"...
Putita Me lo pasé tan
bien. Hacía tiempo que no salía a comer a una casa, comida tan caserita, porque
cómo estaban... ¡esas croquetas que nos pusieron de
entrada!
Keti Pazo Las
cloquetas, los pimientos, los boquerones, los choricitos a la sidra, los
champis... el jamon... Y el postre??? No te parece genial el
remate de la fruta cortada
y la fondue de
chocolate???. Que ideal la mesa! Con el mix de las vajillas inglesas. Y el
detalle babero!!! Hasta en eso pensaron! Me dio pena marcharme... me hubiese
quedado al resopon... Ahora tenemos que corresponder nosotras linda... cualquier se
atreve eh! han dejado el listón muy alto pero tienen pinta de ser muy
disfrtutonas. Pensamos en algo y les convocamos... follow the leader, leader
leader... follow the leader... ja ja ja... Putita Es verdad... ¡¡Las
frutas mojadas en el chocolate!!. Fué un gran colofón. Yo pensé que el mango era
melocotón y el melón, pera... Tengo que salir más y cultivar el estómago. A
mí me impresionó también cómo se organizaron. Una era la cocinitas y no se movía
prácticamente del fogón, la otra hacía de metre y camarero. Podrían
montar un mesón especializado. Yo me atrevo a invitar, porque además deben ser
muy agradecidas... Aunque tengo miedo al escáner...
Keti
Pazo Cuando te dicen que no te enteras,
en el fondo tienen razón... Yo también les invitaré... no temas al escáner... yo lo
que temo es "a quien corto la cuerda"... no tengo capacidad de abrir salones con
esa soltura...
Estoy buscando como bateria final,
algo arrebatadoramente adulador... pero qué mejor que dedicaros la más tranquila
de mis sonrisas y el más efusivo de mis abrazos??? dicen que quien dá lo que
tiene, no está obligado a más...
La
suerte está echada más o menos a los 40. ¿No?. Pero yo me resisto a pensar que
me voy a quedar como estoy. Que no estoy mal, porque tengo un apuesto parejo y
una pequeñita, pero gran familia.¿ Acaso no os planteáis que podrías hacer algo
más interesante en vuestra vida?.
No
me consuela pensar que los más inteligentes somos los más felices. Pero tampoco
estamos ya para locuras. Sobre todo, si hay detrás una familia. Eso sí, siempre
se puede soñar... Por eso, yo sueño que me iría de viaje, un par de viajazos al
año y el resto, excursiones. Daría un vuelco a mi vida profesional. La airearía
como la cama por la mañana y sacudiría el edredón hasta lograr refrescarla.
Pero, con estos malos tiempos que corren para la lírica, no estamos para
aventuras, transformaciones y cambios... En tiempo de tribulación, no hacer
mudanza, decía Ignacio de Loyola. Pues eso. Pero sí que necesito pequeños
cambios en mi vida, para sentir que me renuevo, que me reinvento como las
artistas. Por ejemplo, me sugiero ir a la pelu, comprarme complementos que no
encarecen demasiado el vestuario y te dan otro aire, un maquillaje más
primaveral y suave que sino me avejento, una lectura diferente, más intimista,
un cine intelectual pero con humor, un poco de color en la cara y gafas nuevas.
Hacer
algo útil, como ir a una cena solidaria del colegio de tus niños, hablar con
alguna amiga, -al menos por teléfono, porque ya quedar es como hacer una
"gymcana"-. No hay tiempo, ni siquiera para uno mismo. Por eso, lecciones como
la que me dio Ede en el blog de la semana pasada, de echar la tarde con su hija
la menor, son para tener muy en cuenta. Al fin y al cabo, parar con alguien que
quieres, disfrutar de ese momento es lo más gratificante que hay. Das y recibes
en dosis inconmensurables. Por eso, esta semana además de los pequeños cambios
de look, voy a practicar el "disfruting" o paseo con carmencita a mi manera y
con mi carmencita o carmencito.
Siento
mucho terminar con una mala noticia de una gran amiga de Córdoba que se registró
en Demadres sin ser madre. Murió este fin de semana repentinamente
de una meningitis. Era la única niña de cuatro hermanos. Su padre, viudo, debe
estar roto. Quiero recordarlos desde éste mi rinconcito. Un beso
enorme Chari.
Como
nos vamos así, sin avisar, yo por si acaso, me despido con mucho amor. Hasta la
semana que viene. Sed lo más felices que podáis.
Hace
37 años que celebro el Día del Padre, aunque no me acuerde de todas las celebraciones de este mágico
día, por razones obvias....
Recuerdo cómo, cuando éramos pequeñas, mis hermanas y yo hacíamos
"manualidades" en el cole para regalar a papá. Un cenicero de arcilla, un
portalápices, un pisapapeles o, cuando era más sofisticado, un "guardacartas" de
madera (aunque reconozco que este último no lo hice yo, debió de ser alguna de
mis hermanas porque no recuerdo habérmelo currado tanto).
Pero
siempre me acordaré del pisapapeles. En parte porque me encantó hacerlo, y en
parte porque mi padre todavía lo tiene colocado en una librería de la casa de
Los Molinos, la misma en la que tiene colocados los cds de música clásica.
Parece que fue ayer cuando bajé a la calle en Madrid con mis hermanas, a lo que
nosotras habíamos bautizado como "el campito" (un descampado de toda la vida).
Encontré entonces una piedra bastante grande, plana y gris y que después en
clase pinté con motivos geométricos en lila y amarillo y barnicé más tarde para
dejarla bien brillante. No puedo recordar qué dijo "papá", aunque me lo imagino
porque tanto a él como a mi madre siempre les gustaban mucho nuestras
"manualidades". El caso es que el pisapapeles sigue ahí, al lado de la mesa de
comedor en la que además es donde nos damos todos los regalos del año, con el
postre, incluidos claro los del Día del Padre.
Yo
siempre he pensado (sobre todo después de cumplir los 20) que tengo los mejores
padres del mundo, y lo sigo pensando, claro. Siempre han estado ahí, ayudándonos
y regañándonos cuando hacía falta. Y papá, por su profesión, nos ayudaba a que
nuestros dibujos de clase de "dibujo técnico", ya mayorcitas, fueran los mejores
del colegio. (Tarea dificilísima en mi caso, porque Dios no me dio el don de la
pintura, dibujo ni manifestaciones artísticas ningunas que se plasmen en lienzo
o papel). Y fue papá el que me llevó a
examinarme de primer curso de solfeo, estaba hecha un flan. Y por supuesto, fue
quien me llevó al altar el día de mi boda.
Creo que este pensamiento de que son los mejores padres del mundo
sólo podría verse superado por los padres de mis hijos J. Ojalá algún día mis hijos digan de mí lo que yo digo de mis
padres. Porque de su padre lo opinarán seguro, él sí que es un auténtico "padre
todoterreno", que igual cambia un pañal que se levanta de madrugada con las
pesadillas de Pablo, que tiene 2 años y medio, o se tira al suelo a jugar con
ellos, e incluso se deja peinar por nuestra hija Natalia, una auténtica
"princesita en potencia". Lo que todavía no hemos conseguido es que se deje
maquillar, pero todo se andará. La nena lleva dos semanas diciendo "estoy
haciendo un regalo para el Día del Padre pero no puedo decir nada, sólo que es
rojo con manchas negras y se está secando en clase".
Y yo
me acuerdo hace años (mil o dos mil), cuando mi hermana Begoña y mi prima
Cristina (que son de la misma edad) no podían aguantar el guardar el secreto del
regalo del Día de la Madre, y mi tía les decía que no se lo contaran. Se
acercaron a Nacho, hermano pequeño de Cris susurrando y después dijeron en voz
bien alta:
"Tranquila, sólo se lo hemos dicho a Nacho, que todavía no sabe decir
"CO-LLAR".
Feliz
Día, papás, sobre todo a mis dos "papis favoritos"