Skip to content
Narrow screen resolution Wide screen resolution Auto adjust screen size Increase font size Decrease font size Default font size

Demadres


Inicio arrow Blogs
Blogs


FAMILIA DE MONOS PDF Imprimir E-Mail
Mercedes Martel
tres-monos.jpgAnoche mi hijo soñó que su familia éramos prehistóricos- Vivíamos en la cueva y tuvo la pesadilla de que nos comía un dinosaurio tipo carnotauro. Me acordé de algo que hacía yo cuando era pequeña: cambiar la dirección de una pesadilla, con los mismos actores y situación me inventaba una historia mejor y pensando en ella me dormía consiguiendo "desactivar" la pesadilla.
Esta semana le han pedido a mi hijo que escriba un cuento, con la única condición que empezara "Érase una vez una familia"... Mira que hoy día hay muchos tipos tipificados, no como antes que sólo había la familia tradicional...Tenemos también la monoparental y la homosexual.  Pero,  ¿a qué nunca se os habría ocurrido otro tipo de "familias"? 

 

fede.jpg

  fede2.jpg


 

 

 

Aquí os dejamos una transcripción del cuento de Fede, para el que no lo lea bien ¡¡¡

"Érase una vez una familia de monos y al hijo le gustaba saltar de rama
en rama. A las dos y media cada uno se comía 3 plátanos. A las cinco
iban al circo porque trabajaban allí. El hijo saltó y aterrizó en la
cabeza de un señor del
público y salió un payaso para atraer al mono.El mono saltó a la cabeza
del payaso y el payaso corrió por todo el circo. Entonces entró el
domador de monos, que era un señor con barba y unos zapatos muy
elegantes y se llevó el mono entre los aplausos de todo el público.

Fin"

Esta semana me he permitido colgar un trozo de blog de mi hijo. Será porque soy madre... Me pareció gracioso que sugeriéndole que escribiera un cuento sobre la familia, lo hiciera sobre una familia de monos... ¿¿Tendrá algún sentido "freudiano"??  Dios mío...  Entre la Prehistoria  y los monos, me siento retroceder, simplificarme.  Pero tampoco es malo.  Me acuerdo que en los trabajos que hice para sentarme delante de una cámara y actuar, uno de los ejercicios era hacer el mono.  Como lo oís. Con su ruido y todo. No sabes lo divertido y desinhibidor que es. ¿A que no hay?

Feliz semana y disfrutad todo lo que podáis y os dejen.

Mercedes Martel

 

 
Menuda manera de hablar.... PDF Imprimir E-Mail
Emma de león

relog1.jpgEstaba yo trabajando esta misma mañana, googleando entre casas de subasta y bases de datos, leyendo sobre el IVA y poniéndome al día en asuntillos varios cuando llegó prudentemente Teresa y pidió permiso para limpiar la oficina.

-Claro Teresa, pasa, estás en tu casa.

Teresa es una señora encantadora y más o menos de mi edad, que vale su peso en oro, mantiene todo reluciente y lo hace además siempre con una sonrisa en la boca. No sé muy bien como paso, pero según limpiaba una de las estanterías comenzó a contarme la nueva manualidad que había hecho.  Yo, con educación y de verdad con interés la miré y escuché.

-Estoy haciendo una teja, que le he pintado una puerta y unos arbolitos y tiene... y además lleva... y...

- Que monada Teresa, yo de esas cosas ni idea...

- Si, la verdad que me está quedando muy bonito, porque antes ya había yo modelado con pasta de sal, porque conozco todo tipo de pastas y he modelado y he pintado una mariposa con las alas en tres dimensiones y además coso y  he hecho un tapiz de un indio, pero bastante grande, que lo he enmarcado y todo para que no se llene de polvo... y se... y hago... y...

Yo la miraba sonriente y alucinada. De la explicación de la última manualidad había pasado sin comerlo ni beberlo a las texturas de las masas de modelar, el tiempo de cocción de cada una de ellas pasando por la pintura en la cerámica, que no creáis que es fácil, hay que utilizar pinceles de marta, el animal, me lo aclaro efusivamente mientras yo trataba de concentrarme y de conseguir enviar algún mensaje.

Me contó también como se hacen los tapices, no se conformó con contarme que los hacía, también me contó cómo y os aseguro que después de esa detallada explicación, creo que soy capaz de incluso dar yo las clases del bordado de tapiz. Ella seguía hablando mientras subida a una escalera limpiaba la lámpara de techo y cambiaba de tema con una naturaleza y facilidad pasmosa.

Me conto  sus problemas con la seguridad social y me hablo de las enfermedades de su hijo y lo hizo con todo lujo de detalles...

Yo ya empecé a no mirarla y mi sonrisa amable y compresiva empezaba inconscientemente a cambiar a mueca. No podía dar crédito, aquello no podía ser verdad, llevábamos más de tres cuartos de hora de animada conversación... o más bien de animado monólogo y desesperante escucha.

Llamaron por teléfono y me sentí salvada, pero no, no hubo suerte, en cuanto colgué ella retomo la charla en el mismo sitio que la había dejado... - tierra trágame... pero no me tragó y aguanté como una leona. Pasó el aspirador y lo paraba de cuando en cuando para puntualizar alguna cosa de las que me había contado antes. Yo, ya ni la miraba ni sonreía. Pero Dios es misericordioso y ella tiene un horario. Llegó su hora de marcharse y mi sonrisa fue la más amable y agradecida del día. - Hasta la semana que viene. - Me dijo - Adiós teresa, hasta la próxima semana.

Y yo que soy de las clásicas me tomé un par de aspirinas.

 
La Sombra PDF Imprimir E-Mail
Mercedes Martel

pistolas.jpgDedico este blog a Adriana, que intuyo le va a gustar. ¿Quién no ha sentido ganas de hacer algo muy malo, muy malo? Esas "barbaridades" que todos pensamos muchas veces están ahí. Nos guste o no. Mi hijo le llama la "vocecita interna". Todos tenemos un Hyde dentro. Qué miedo...

Hace poco esa "vocecita" quería que mi hijo golpeara la mano recién operada de mi maridín. Mi pobre hijo, asustado, me lo contaba... Yo le resté importancia.

"Nos pasa a todos, es normal, lo importante es que esa vocecita no te convenza".

"¿A tí te ha pasado, mamá?"

Mmmm... mmmm... Pues es que ahora mísmo no me acuerdo, pero te contaré alguna.

Pensando, pensando... seguían sin venirme esos momentos oscuros. Cuando me he sentado a escribir el blog, me he acordado la vez que "maté" a mi hermano en un ascensor, cuando era pequeña, por celos. No me acuerdo de mucho más y sé que he sentido cosas terribles, pero las he borrado seguramente porque me almacenban una memoria preciosa y no me interesaban.

Lo cierto es que tenemos un antagonista dentro. Yo, al menos. He sentido ganas a veces de que le pase algo "inesperadamente" a un personaje que me estaba haciendo daño o molestando. También la envidia o los celos, me han provocado pensamientos del tipo "que se le corra el rimel o que se tropice y se pegue un trastazo". A modo de escarmiento. Cuando era pequeña me asustaba de ser tan "mala" pensando esas cosas. Ahora que soy mayor me divierto casi como si formara parte de una novela. Está de moda el género. Y me gustaría haber sido más mala, haber hecho algo de lo que pensó mi "sombra". Sin dañar mucho, claro, lo justo. Pero cumpliendo tus malvados deseos, insisto, si no son muy terribles, te debes quedar más a gusto...

Que disfrutéis de la semana todo lo que podáis.

Mercedes Martel

 
LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS PDF Imprimir E-Mail
Marta Becerra
ninia_ordenador.jpgMe dice mi hermana Nuria que su hijo, que es mi ahijado y tiene 12 años, no entiende cómo podía comunicarse con su entonces novio (hoy su marido y padre del niño en cuestión) si no teníamos móviles ni direcciones de correo electrónico para hablar por "email".

¿Entonces -pregunta alucinado- cómo quedabais y cómo te pidió salir? Para él, totalmente "puesto" en nuevas tecnologías, es imposible pensar que no chatearan o se mandaran mensajes sms al móvil, porque hoy lo que no se plantean es llamar por teléfono al fijo de casa, como hemos hecho toda la vida.

Nuria y yo recordamos entonces cómo, cuando salíamos con algún chico, nos llamaba a casa y hablábamos con él desde el salón, porque en casa sólo había un teléfono. Y cómo hablábamos con monosílabos delante de nuestros padres y nuestras otras hermanas, menores que nosotras y que alucinadas, no podían creer que a sus hermanas las llamaran chicos a casa. Pregunta también qué hacíamos cuando quedábamos para tomar algo, si no existían ni el Vips, ni McDonalds... es entonces cuando mi hermana le llama la atención, recordándole que hemos nacido en el mismo siglo que él, y que nosotras (que sólo nos llevamos un año) no hemos vivido en la Edad de Piedra.

Y es que es increíble cómo pasa el tiempo, y cómo las cosas que antes nos explicaban nuestros padres son ahora las mismas que nosotros explicamos a nuestros hijos, pero recordando perfectamente esas conversaciones que teníamos hace años. Cuando mi madre nos "regañaba" por decir "una mujer mayor, de unos 50 años", y ahora somos nosotras las que estamos cerca de la cuarentena.  Y eso teniendo en cuenta que mis padres lo fueron muy jóvenes, con "veintipocos", no como ahora que lo normal es tener hijos siendo algo mayores que entonces (al menos es lo más habitual). Pensar que mis hijos, todavía pequeños de 4 y 2 años, dentro de nada estarán enganchados a los sms con sus amigos (aunque tardemos en comprarles el consabido telefonito, ese momento llegará), y quedarán para "tomar algo o ir al cine", me pilla muy lejos, pero no tanto como quisiera.

También se nota esta evolución tan increíble en los regalos que se hacen ahora a los niños: juegos para la consola, accesorios para jugar, consolas "portables", volante para el juego de coches de la consola... Yo no me considero una madre "a la antigua", aunque como todas tengo que hacer un esfuerzo muy grande para racionar las horas de televisión, y prefiero que mis hijos se pongan a pintar en la mesa de la cocina (que es donde nos gusta estar por las tardes), o se tumben en la alfombra de su habitación y te pidan que les leas un cuento. Lo que sí que no me gusta para ellos, al menos todavía, es la consola. Para eso, lo reconozco, soy tradicional.

Una frase muy de mi madre es: "toda la vida hemos hecho esto así y no nos ha pasado nada". Y qué razón tiene. Toda la vida hemos jugado y disfrutado sin juegos ni juguetes electrónicos, y sin consolas ni móviles ni ordenadores con los que enviar emails. Nosotras hacíamos "comiditas" rallando trozos de ladrillo, recuerdo que lo "vendíamos" en nuestra tienda, una casita de ladrillos que nos hizo mi padre en la casa de los abuelos en Los Molinos. También jugábamos a los viajes, haciendo una fila de sillas y llevando cada una su maletita, que eran las maletas de ropa de nuestras muñecas. La verdad es que sólo con las batallitas que vivimos hermanas y primos en Los Molinos, en casa de los abuelos, podría escribir unas cuantas páginas. Qué tiempos aquellos, nada tecnológicos por cierto.

 
El sabado necesite canguro PDF Imprimir E-Mail
Emma de león
pi_mauro.jpgEl sábado necesité canguro... y no lo encontré a tiempo. Con eso de tener canguro en casa, cuando me falla, me descoloca por completo.

Normalmente dejo a mis hijas mayores a cargo de los pequeños. Pero mis hijas van creciendo y quedarse un sábado si, otro no, empieza a resultarles pesado.

También los pequeños empiezan a quejarse, no quieren que salgamos y no quieren quedarse con sus hermanas.

Total, que el sábado pasado, mi Pepe se me fue  de cenita mientras yo me quedaba en casa haciendo de buena madre y preguntándome porque no querrán quedarse los pequeños con las mayores... y viceversa. 

Los niños por fin se habían dormido... que tranquilidad. Aproveché y encendí el ordenador y entre un momento en demadres pero con pereza y  desgana, así que salí rápidamente y me puse a recordar cuando yo era pequeña y mis padres salían. También nos dejaban a cargo de mis hermanas mayores y la verdad no nos gustaba nada.

Mi hermana mayor, según salían mis padres por la puerta se transformaba en un sargento de caballería y nos mandaba a todas a la cama mientras ella se quedaba en el cuarto de estar viendo la tele y sentada en el sillón de papa. En realidad le daba igual si nos dormíamos o no, ella lo que quería era quedarse sola en la tele.

Mi hermana la segunda se metia en la cama con un libro entre las manos y ya podíamos correr, gritar, llorar, reír a su alrededor que ella seguía pasando páginas sin inmutarse.

La tercera guitarra en mano, se marchaba a su cuarto a cantar.

Y quedábamos las cuatro pequeñas, Marta que pasó una época de rezos y devociones tal que yo estaba convencida de que era santa.

Ana que me quería y me mimaba y yo que me dejaba y Suni, enfadada con el mundo entero por las injusticias de mi hermana la mayor.

Tengo muchos recuerdos de esas noches en casa, nos mandaban a la cama y aquello no era más que el principio de una larga noche de peleas y de enfados. Hubo incluso una ocasión, que alguien echó lejía en el vaso de agua de mi hermana la mayor y gracias a Dios, tanta lejía echó, que el agua olía fuertísimo y no pasó la cosa de una anécdota más.

Y recordando estas cosas y perdida en mi pasado, se despertó Carmencita, la pequeña de mis hijas, y me arrepentí de haberme quedado en casa, de no haber obligado y dejado a mis hijas en casa cuidando de sus hermanos pequeños.  Me arrepentí de no dejarles disfrutar de esos momentos de compartir la casa sin la presencia de papa y mama, porque, aunque ahora les cueste entenderlo, cuando crezcan les gustará tener anécdotas que recordar.

 
<< Inicio < Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Siguiente > Final >>

Resultados 37 - 45 de 263

 

 

 

mercedesboton.jpg
sofiaboton.jpg
emmaboton.jpg
martaboton1.jpg
jeroboton.jpg
isabelboton.jpg

 

 


 

 

 

 

logoclub_junio.gif
banner-talleres2.gif

Entra en el Club

demadresylosmedios.jpg