Sobrevolé la noticia como si no tuviera interés, que lo tenía
y mucho. Como periodista broadcaster que me había convertido en pocos
meses ya adoptaba otra actitud. Tenía que parecer impasible. Todo lo
cuestionaba. La historia no había salido del Consejo de ministros, pero tenía
buena fuente.Aún así, dudé.Por pura
pose. ¿Sarkozy echando un cable a Zapatero en la crisis? Me suena muy, muy
extraño. Además la Merkel acaba de cerrar el grifo para fondos de rescate
financiero... y ambos, Merkel y Sarko, son como un matrimonio de conveniencia en
Europa... No me encaja.
Busqué en mi agenda algún viejo contacto de mi etapa en
Francia. Llamé algún antiguo compañero de la tele y empecé a hacer llamadas de
tanteo. Había decidido entrevistar a los dos líderes. Un mano a mano de los dos
en mi reality. Llamé a Elena Ochoa, no a la psicóloga que presentó un
programa de sexo, sino a la periodista de RTVE. Elena sigue
la información de nuestro presidente del gobierno. ¿Elena? Hola, mira, soy
Federica, compañera tuya hasta hace unos meses... Sí, díme... ¿Qué tal estás? Bien,
conciliando como puedo con tanto viaje, pero bien. ¿Tú? Pues me tiré a la
piscina y estoy nadando en aguas londinenses... ¿En serio? Pues sí, parece que va
en serio, te lo cuento en unos meses si sigo aquí... Ja, ja... Te llamo Elena para
pedirte consejo. Me he enterado de ésto y entiendo que debo entrevistar a Sarko
y a la Merkel. Claro, claro... teniendo a la BBC detrás te será más fácil, pero va
a ser difícil. Imagino, le dije, pero necesito intentarlo.
La gran periodista me dio pautas y contactos. Empecé como una
loca a llamar, hasta que recibo un correo del Elíseo. Señora Rampante: Tengo
entendido que busca al Presidente de la República. Díganos cúando, dónde y
términos de la entrevista. Firmado: Carla Bruni. Había intermediado Letizia, la
Princesa, con la que coincidí en su última etapa de televisión. Me faltaba la
Merkel. En Alemania no tenía contactos. Busqué a corresponsales españoles allí
para que me echaran una mano y finalmente recibí otro correo del Elíseo. La
señora Merkel acompañará al señor Sarkozy a su programa. Era otra vez la primera
dama francesa. Me pellizqué. ¡Cómo se puede tener tanta suerte! Más tarde tuve
ocasión de saber que ella, la más bella del Viejo Continente, seguía mi
programa.
Así llegó el día en que recibí en el estudio al Presidente de
la República francesa y a la Canciller alemana, los principales líderes europeos
hoy. No son Margaret Thatcher, ni François Mitterrand, pero son dos grandes
políticos. Cuando ví de cerca a Nicolas Sarkozy y Angela Merkel me
parecieron más pequeños todavía. Estaba tan impresionada de la situación que
decidí tocarles mucho aprovechando los saludos, como hace Sarkozy.
Rompí el hielo con un "nunca pensé estar entrevistando a la pareja
de moda". Sonrieron ambos. Estaban relajados. El formato de programa les hacía
sentir cómodos. Fue la entrevista más dura de mi vida hasta el momento.
Sentados la alemana a mi derecha y el francés a mi izquierda me
contestaron muy políticamente, huyendo de los temas espinosos. Qué difícil
sacarles prenda. Parecía un partido de tenis... o de ping pong... y la gran
respuesta llegó off the record. Es decir, fuera de cámaras
y como si se lo contaran a un cura en un confesionario. Secreto profesional. Ya
lo siento, amigos, porque saber hoy la razón de fondo por la cual Sarkozy tiende
la mano a nuestro presidente Zapatero tiene mucha miga... Pero como tantas otras
noticias no las sabremos nunca. Porque sabemos un 20 por ciento de lo que pasa
en el mundo.
Yoseguí con el reality, mis mechas, y
el taburete de diseño color azul pitufo que, a partir de ahora, sería testigo de
una de las entrevistas más relevante de principios de siglo. La Merkel y Sarko,
los dioses de la vieja europa con la rubia broadcaster española. Y sólo
acababa de empezar la gloria. Seguían brotando "amistades", como en "Amanece que
no es poco" salían hombres plantados de la tierra... pero la rubia de mechas
seguía fiel a su taburete y a su gente.
Mamá, ¿para qué sirven los ojos? - Para
ver las flores, y los pájaros, las montañas y a niñas tan guapas como tú.
¿Para qué sirven los oídos? - Para oír la
música, el viento, la lluvia... Para oírte a ti cuando cuentas los números en
inglés y cuando cantas canciones.
¿Y la nariz? Para oler la comida rica de
mamá y las flores cuando se abren y para olerte después del baño, que hueles a
colonia y a jabón.
¿Y los brazos? - Los brazos... (Pensé
primero un momento antes de contestar) Los brazos sirven para coger cosas y
escribir...No mamá, intererumpió Irene con
esa mirada tierna y amorosa, con esa cara de lista y con esa sonrisa que
terminó siendo eterna e imborrable. Mamá, para todas esas cosas están las
manos. Los brazos, sirven para
abrazar.
Y de abrazos va hoy el blog.
De querer y de abrazar, de ayudar y de
amar. Si es que al final no lo puedo resistir, los dedos corren más cuando
cuento historias pasadas y esta es una de ellas, porque Irene no es mi hija,
Irene es la hija de Puri, de mi amiga Puri, que sigue llorando con resignación
su ausencia. Porque Irene se fue, se fue físicamente pero dejo su sustancia, su
amor, su alegría.
Y todos los días desde enero, la tengo
presente y oigo hablar de ella. Su madre me cuenta recuerdos y reímos juntas y
lloramos juntas y Puri, sin darse cuenta comparte conmigo su ausencia y a mí me
encanta escucharla porque su historia está llena de amor.
Si yo tuviera un poco mas de memoria...
como os haría disfrutar contándoos estas anécdotas que hacen revivir a Irene.
Pero, el Señor, en lugar de memoria me concedió otro tipo de dones, variaditos
y escasitos pero muchos y yo se los agradezco todos. Pero si yo pudiera
escribir aquí las historias tan bonitas que me cuenta Puri de su hija Irene...
Pero de abrazos va hoy el blog.
Y es que hoy tengo a una amiga triste, y
lo más que se me ocurre es acordarme de Irene y mandarle uno de sus abrazos, de
los que rodean con la fuerza del cariño y de los que transmiten consuelo y
ánimo. No puedo decirle mucho, no puedo entender un dolor que nunca he pasado
por lo tanto no se cuanto duele, pero si puedo mandarle un abrazo y un consuelo
y pedirle a Irene que la mime y quela
anime y sé que Irene lo hará.
Emma, ¿Para qué sirve el corazón, si está
roto de dolor? - El corazón sirve para perdonar y para seguir ayudando y para
olvidar el dolor y para actuar buscando, no lo que a ti te complace, sino lo
que le complace al otro. Y aunque no entendamos actuaciones y reproches, el
corazón con su paciencia infinita y su persistencia en su actuar sirve para
recordarnos que quien más da y quien más ama es al final quien mas feliz
será.
¡Qué sueño!No podía mantener los ojos
abiertos. Había estado toda la noche en vilo. Ya sabía por qué me habían dado
aquel caramelo y estaba demasiado excitada. Llegué al trabajo en un estado
pésimo y no había café suficiente que me despertara.Resistí como
pude mi jornada laboral, aplicando todas las técnicas posibles de concentración.
¿Yo?... ¿Me habían elegido a mí? Pero si me sentía como una sombra en aquella
jungla de cámaras. Se lo conté a mi compañera de mesa. Pues tú, precisamente tú,
eres la menos adecuada... Te falta peso para presentar, en mi opinión. ¿Tú que
sabes?, pensé, y le respondí con un simple, soy rubia y la cámara
me quiere. Ya no compartí más la noticia para evitar comentarios
malignos, envidiosos y desestabilizadores como el de mi colega.
Aunque seguía pareciéndome extraño, acepté el reto.
Entonces, como por arte de magia, me crecí en mi nuevo papel. No
era la mejor plataforma para triunfar, pero sí un gran paso profesional. Sobre
todo, después del ostracismo al que había estado sometida. Tenía que presentar
un programa de cultura que se emitía ya muy entrada la noche, con muy poca
audiencia. Estaba tan asustada, que prefería me viera menos
gente.En sólo dos semanas me encontré sentada en un alto taburete
de diseño color azul pitufo, en un escenario virtual, hablando de libros, de
cine y de música. La emisión cero fue correcta. Nadie me dijo nada e interpreté
que lo había hecho bien.Poco a poco me fui creciendo en mi nuevo
rol de presentadora de noticias culturales y superé los miedos escénicos. Empecé
a sentarme en ese taburete de diseño color azul pitufo llegando a parecer una
periodista experimentada.Y en esa fase creciente de mi vida
profesional estaba, cuando me ofrecieron otro caramelo. Uno de los grandes.
Llegó una tarde de viernes. Salía de la grabación del
programa y me estaba desmaquillando, cuando recibí la llamada al móvil.
¿Federica Rampante? Sí, soy yo, contesté mientras daba la enésima pasada para
liberarme de la maldita máscara de pestañas. Buenas tardes, soy John
Malone,director de programas de la BBC en español... Se me disparó
el corazón. Dígame Sr Malone, respondí hiperventilando. Estamos proyectando una
serie de televisión, realidad y ficción, muy innovadora, una aventura... y usted
tiene la imagen perfecta...
Maletas y a Londres con el taburete azul pitufo, que ya tenía
muy dominado y no se me tambaleaba. El primer mes fue duro. Trabajar en otro
idioma y con otra gente. Al ser un proyecto nuevo, la dirección estaba muy
implicada y no se descuidaba ni la raya de mi pelo. Lo que fue más agobiante. Al
final, era un reality en toda regla, pero con vocación más "seria", la
seriedad que puede tener un progama así. Simulando el barrio de una gran ciudad,
habían elegido a vecinos provisionales de todo el mundo. Árabes, chinos,
australianos, indios, rusos, filipinos, eslavos, africanos... que vivían puerta
con puerta, coincidían en el ascensor, en el súper o en el autobús. Algo que ya
conocemos en Madrid, pero más intenso y en menos metros. Y yo, en medio de esta
especie de naciones unidas casera, subida en mi taburete azul pitufo. Fue muy
intenso. Demasiado. La Alianza de las Civilizaciones es para los políticos. Si
ya cuesta moderar a políticos de una sola nación en un debate, hacerlo con
ciudadanos y de varias es una auténtica locura. No sé cómo logré dominar aquella
algarabía. Pero el programa fue saliendo y con éxito. Lo criticaban, luego
existía. Yo, sentada en mi taburete azul pitufo, seguía jugando bien a ser
presentadora.
No había pasado un mes con el proyecto de la BBC y ¡me
paraban por la calle!. La colonia española me reclamaba para todo
tipo de eventos y actos.Me convertí en una esnob profesional. Me
creí el papel de actriz presentadora y me volví engreída.
Mi colega, la presuntamente envidiosa, vino a verme a Londres. Me
admiraba, me confesó. Me brotaron amistades como setas y todo el mundo me hacía
la pelota. Era alguien. Ya no estaba en la sombra. Y todo este
éxito repentino y sin padrino no pudo llegarme sólo por ser rubia. Digo yo.
Pero,por si acaso, ya no me quito las mechas rubias... ¡ah! Y me he
comprado varios taburetes color azul pitufo para distribuir en mi casa.
Según recoge Wikipedia,"se
entiende por conciliación familiar y
profesional a la serie de acuerdos sociales al que llegan los
empleadores y empleados en los procesos de negociación colectiva para permitir
que la asistencia a hijos menores o personas dependientes pueda ser más
compatible con la vida laboral".
En España el Ministerio de Administración Pública y los
sindicatos representantes de los funcionarios, firmaron un acuerdo en 2006
denominado Plan Concilia que tiene como objetivo mejorar sustancialmente las
condiciones de trabajo de los funcionarios con el objetivo de mejorar la
conciliación entre la vida laboral, personal y familiar de los empleados
públicos del Estado Español.
Posteriormente el Parlamento español aprobó la Ley de
igualdad que también incide en mejoras de tipo social para mejorar las
condiciones laborales y permitir una mayor conciliación entre la vida laboral y
la vida familiar.
Y hasta aquí llega la teoría.
Está muy de moda hablar de la
conciliación de la vida personal y laboral en las empresas, pero son realmente
muy pocas las iniciativas útiles que se han emprendido al respecto, y que vayan
más allá de una simple programación de permisos justificados y retribuidos por
nacimiento, enfermedad grave de un familiar, cuidado de los hijos pequeños,
ampliación de estudios, etc.
Para Ana González Martín, responsable de Responsabilidad
Social Corporativa de Alta Gestión, estas iniciativas suponen una visión
incompleta de la conciliación y "en
general no contemplan un hecho determinante: a las empresas no les gusta
prescindir por largas temporadas de personal productivo y eficiente, por más
que dichas ausencias no les cuesten nada, o incluso aunque esté prevista y
presupuestada la sustitución".
Entre estas medidas de "conciliación efectiva" están la adaptación de los
horarios laborales a las necesidades de la familia, (que es una medida de
conciliación bastante evidente, por ejemplo, hacer jornadas intensivas todo el
año, y no turnos partidos con horas para comer), la explotación y
aprovechamiento de las nuevas tecnologías para que puedan ser aprovechadas por
el trabajador para trabajar desde casa sin reducir productividad y ayudar a los
trabajadores a que cuiden a sus
familiares dependientes (en general niños, ancianos y enfermos), sin que por ello
tengan que abandonar su empleo.
Pero la realidad es que son muchas las mujeres (porque son casi siempre
personas del sexo femenino) las que se ven obligadas a renunciar a su trabajo
aunque económicamente no puedan permitírselo, al no tener ayuda para compaginar
casa y trabajo.
¿Dónde están los horarios compatibles con los del colegio,
las guarderías en los centros de trabajo o las jornadas intensivas todo el año?
Quizá algún día se conviertan en realidad, esperemos que esto ocurra antes de
que nuestros hijos sean padres...
Y se ríen, juegan, se buscan con la
mirada. ¿Qué edad teníais cuando os enamorasteis por primera vez?
Yo, ocho años. Y él se llamaba Javi,
rubio y con flequillo. Jugábamos en los recreos y nos gustaba compartir las
cosas. Yo le dejaba mi lápiz y él me regalaba una goma de borrar. Nos
buscábamos en los pasillos y nos decíamos adiós cuando nuestras madres nos
venían a recoger, en eso consistía nuestro noviazgo no declarado pero si
sentido.
Mis hijas mayores también han tenido sus
flirteos y hablando con ellas sobre este tema, nos hemos reído recordando las
pequeñas hazañas de estos jóvenes enamorados.
Pobres incautos queen alguna ocasión han llegado incluso a
pelearse duranteel recreo. Enamorados
que regalan flores, pintan tarjetas llenas de corazones y declaraciones.
Enamoradosque llaman por teléfono solo
para saludar, para escuchar la voz de su idolatrada amiga durante un instante
que les parece eterno. Invitaciones a tardes de juegos y mucha distracción para
las mamás.
Y ahora le ha llegado el turno a mi
gorda, mi Carmencita con sus tres añitos
y sus ideas claras, que se viste de princesa pero no acepta piropos. Ella es
Carmen y que nadie la confunda con Blanca Nieves o Cenicienta... quizá esté más
al día que yo misma en esto de la igualdad y todas esas cosas...
Carmencita, dulce como ninguna y tímida
en su justa medida va enamorando a todo el que se le cruza por su camino. Será
esa lengua de trapo, ese pelo caído delante de la cara, esa mirada franca pero
ladeando la cara haciéndose la interesante sin darse cuenta de lo que impacta
en los chicos estas actitudes tan zalameras.
Carmencita se ha enamorado y es amor
correspondido. Javier le ha llegado al corazón. Tendríais que haberlos visto,
compartiendo juegos, charlando tumbados bajo la sombra de un árbol,
compartiendo merienda y volando cometas.
Es un cariño limpio, sin buscar nada más
que estar junto a la persona que te hace sentir bien, un primer amor infantil
que los niños no entienden y que a las madres nos hace sonreír.
Y dice la letra de una canción...
"el amor verdadero es tan solo el primero
y los demás, son solo para olvidar"