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PASTA ITALIANA PARA SUPERAR EL INVIERNO |
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Mercedes Martel
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De nada me sirvió escaparme con las gafas y el pareo el fin de semana en Canarias. Sigo con el frío en el cuerpo. El Corte Inglés anuncia la primavera, pero me cuesta creermelo. Me cuesta creer que volverá el calor, el sol y los pajaritos, que deben pensar que España se ha desplazado hacia el Norte. ¿Dónde está el calentamiento? O, ¿este invierno tan invierno es por el cambio climático?
Miro la revistas de moda, llenas de azul añil y ropa vaquera, que ahora llaman denim (el tejido que fabricaba en la ciudad francesa de Denîm similar a los jeans americanos). Busco en las revistas de moda el color, harta del gris, marrón y negro de este crudo invierno. Qué ganas de salir con la rebequita y soltar el abrigo, la bufanda y el paraguas. Qué ganas de calentarme los huesos con el sol. La parte buena es que tenemos más margen para la operación bikini, que dos de nuestras blogueras están afrontando con mucha fuerza de voluntad.
En este crudo invierno, en el que apenas se puede salir, me consuelo mucho con una pareja de amigos. Él, un señor con barba y zapatos muy elegantes. Ella, una jovencita morena, alta y esbelta, con manos de pianista. Me lo ponen fácil, porque siempre vienen a mi casa. Yo les cocino una pasta fusión, creativa y única, pues me la invento sobre la marcha y luego no me acuerdo cómo la hice.
Una buena pasta, eso sí, italiana de verdad. Suelo hacerla con verdurita, moluscos y diferentes combinaciones experimentales. La cocino con mucho amor, en agradecimiento a su visita y entrega. Estamos tan a gusto, que hasta se nos suelta la lengua... ejem, y otras cosas, ¡excepcionalmente!. Son mi tabla de salvación en los largos inviernos, en las enfermedades, en los problemas.
Y entre bodas, fuenerales, pastas y cocidos, (tengo uno este fin de semana, ya os contaré), a ver si pasa este maldito invierno.
Menos mal que tengo este rincón y os tengo a vosotros. Que disfrutéis lo que podáis.
Mercedes Martel
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De Gimnasios y Bichos Palo |
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Marta Becerra
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 Hace
más de una semana que voy al gimnasio, a diario, y sigo viva. ¿Será que estoy
empezando cuidarme en serio? A lo mejor paso de quejarme de que no me abrocha la
falda de turno o de que mis vaqueros favoritos no me pasan de las rodillas, para
empezar a tomármelo en serio. Si además se vigila la dieta (si no, es misión
imposible), "dicen" que es cuando se consiguen resultados. Ya os lo iré
contando.
Y es
que sentirnos a gusto con nuestro cuerpo no es nada nuevo, siempre ha sido lo
que todos queremos, solo que a algunos les cuesta más y a otros menos. Si bien
no es una tarea imposible, sí requiere ser muy constante, fuerte y tener fuerza
de voluntad.
Pero
no obsesión. Cuando empezamos a poner
por delante de sentirnos bien el hecho de "tener" que estar delgados (porque
muchos hombres y niños actúan así también) porque lo imponen las modas, las
modelos, la televisión... es cuando vienen
los problemas.
Hace
unos meses, buscando una falda para hacer un regalo, entré en una conocida
tienda donde suelo comprar también ropa para mí y me llamó la atención un
pantalón muy bonito. Al mirar la etiqueta
vi que ponía "T.32". Ilusa yo, me dirigí a la dependienta, una
adolescente pintada como una puerta y vestida como si fuera a una fiesta de
Halloween, y le pregunté: "perdona, la talla 32 a qué equivale?" (pensaba que
sería un tallaje como el de algunos vaqueros, que la talla 28 es en realidad la
talla 38). La "dependienta", anonadada, me miró de arriba abajo con cara de "¿de
dónde se ha escapado ésta?" y me soltó, mientras devoraba un pobre chicle "no
equivale a nada. Es la talla 32". Me quedé alucinada. Mirándolo bien, sí parecía
un pantalón para una niña de 12 años, pero lo malo es que estábamos en la
sección de "mayores". Así que se fabrica ropa de la talla 32, y eso es porque se
vende. Me parece terrible.
Hace
un par de semanas, en una conocida red social a la que soy bastante asidua, vi
un "grupo" nuevo que alguien había creado y se llamaba "Tengo curvas porque soy
una mujer, no un bicho palo". Qué razón tienen, se nos olvida que el canon de
"belleza real" se aleja mucho de las tallas 32, 34 y creo que también de la 36.
Y que esas tallas y muchas de las mujeres que las llevan y nos enseñan en
televisión constantemente hacen mucho daño a las niñas y adolescentes que,
aunque quisieran, no pueden llevarlas.
Por supuesto, me he unido a este grupo.
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Sofía Casas
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Antes de aterrizar en este
maravilloso lugar, pasé unos mesecillos de nervios e intriga... Hablaba mucho por
teléfono con "dos chicas"... una me hablaba y hablaba y la otra me resolvía...
A los pocos días de llegar me fui
con una de ellas a una reunión sobre el plan estratégico... y cómo no! nos pusimos
a hablar...
Hay veces que por teléfono te
haces una idea de cómo es una persona que luego no tiene nada que ver con la
realidad... pero en este caso... era tal cómo la imaginaba.
Es una persona, cómo os diría yo...
es que realmente no hay palabras que la definan. Todas se quedan cortas. Para
decir buena persona, habría que decir buenísima, generosa... generosísima,
simpática no!,
simpatiquísima, siempre con una sonrisa, con esos ojos negros vivarachos que
desprenden cariño, paciente, con una capacidad indescriptible para todo, trabaja
a 5 manos, es capaz de contestar 3 líneas de teléfono a la vez, mientras esta
escribiendo algo y te está entregando unas entradas de futbol... y además está
pendiente del que viene con un s.o.s en la frente, ella espera el embiste
sonriendo.... Cualquiera que necesita algo acude a ella. Todo lo abarca y lo hace
bien, sin una mala cara, sin una mala contestación, siempre con una sonrisa y
con una predisposición a todo fuera de lo normal. Ordenada, ordenadísima.
Simplemente Perfecta! Ella se entrega sin esperar nada a cambio. No hay horarios
ni distancias... Es genial, ella es Genial. Con la que realmente puedes hablar de
todo, te escucha, participa. Le llamas por teléfono y siempre oyes un
Sofiiiiiiiii.... Que ilusioooooón....Aun en momentos difíciles y desesperantes,
no se le ocurren cosas malas, transforma la venganza en deseos positivos... para
qué Sofí... para qué?...
Es alguien para quien quieres solo
cosas buenas... por eso soñé que el "más mejor" le pedía que se casara con ella... y
el "más mejor" empezó a sonreir... Los sueños deben tener significados lógicos. Mi
interpretación es que elegí el "más mejor" porque es lo que ella realmente merece y
además consiguió que él
sonriera... Pero como bien decía Calderón... la vida es sueño... y los sueños, sueños
son...
Hasta pronto, mmmuá!
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Mercedes Martel
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Anoche mi hijo soñó que su familia éramos
prehistóricos- Vivíamos en la cueva y tuvo la pesadilla de que nos comía un
dinosaurio tipo carnotauro. Me acordé de algo que hacía yo cuando era pequeña:
cambiar la dirección de una pesadilla, con los mismos actores y situación me
inventaba una historia mejor y pensando en ella me dormía consiguiendo
"desactivar" la pesadilla.
Esta semana le han pedido a mi hijo que escriba un
cuento, con la única condición que empezara "Érase una vez una familia"... Mira
que hoy día hay muchos tipos tipificados, no como antes que sólo había la
familia tradicional...Tenemos también la monoparental y la homosexual.
Pero, ¿a qué nunca se os habría ocurrido otro tipo de
"familias"?
Aquí os dejamos una transcripción del cuento de Fede, para el que no lo lea bien ¡¡¡
"Érase una vez una familia de monos y al hijo le gustaba saltar de rama
en rama. A las dos y media cada uno se comía 3 plátanos. A las cinco
iban al circo porque trabajaban allí. El hijo saltó y aterrizó en la
cabeza de un señor del
público y salió un payaso para atraer al mono.El mono saltó a la cabeza
del payaso y el payaso corrió por todo el circo. Entonces entró el
domador de monos, que era un señor con barba y unos zapatos muy
elegantes y se llevó el mono entre los aplausos de todo el público.
Fin"
Esta semana me he permitido colgar un trozo de blog de
mi hijo. Será porque soy madre... Me pareció gracioso que sugeriéndole que
escribiera un cuento sobre la familia, lo hiciera sobre una familia de monos...
¿¿Tendrá algún sentido "freudiano"?? Dios mío... Entre
la Prehistoria y los monos, me siento retroceder,
simplificarme. Pero tampoco es malo. Me acuerdo que
en los trabajos que hice para sentarme delante de una cámara y actuar, uno de
los ejercicios era hacer el mono. Como lo oís. Con su ruido y
todo. No sabes lo divertido y desinhibidor que es. ¿A que no
hay?
Feliz semana y disfrutad todo lo que podáis y os dejen.
Mercedes Martel
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