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ACEPTA TODAS LAS ETAPAS DE TU VIDA Imprimir E-Mail
abuela_madre_hija.jpgUna actitud comprensiva y positiva es la clave para superar las crisis existenciales 

En la sociedad actual donde prima "la búsqueda de la eterna juventud" previo paso por el cirujano estético, cobra mayor valor, si cabe, concienciarse de "la estética del alma" y de la aceptación de todas las etapas de la vida como puertos necesarios en el recorrido y aprendizaje hacia uno mismo.

Al haber perdido la conexión con nuestros ancestros y con el olvido de la importancia de celebrar reuniones familiares, sinceras y deseadas, para dialogar y pasar las enseñanzas de vida de padres a hijos, tíos y sobrinos, abuelos y nietos, el concepto de nutrirse de las enseñanzas familiares ha perdido sentido y por tanto ha dejado de ser buscado, dejando a la sociedad huérfana en medio de sus propios parientes.

Las comunidades indígenas de distintos lugares del planeta tienen en común el respeto hacia su linaje y la posibilidad de enriquecerse de la sabiduría grupal. Mientras que en occidente el creciente índice de divorcios, de madres solteras  y madres adolescentes, además del aumento de la violencia y de la delincuencia,  la dependencia a adicciones, la pérdida de valores, entre otros problemas de nuestra sociedad, son en gran medida consecuencia de la desintegración de la comunidad y de la pérdida de la comunicación como herramienta de entendimiento en todas las familias, dejando a muchas personas sin la posibilidad de madurar bajo el calor del seno familiar.

En estas condiciones, y bajo las exigencias de una sociedad altamente competitiva, muchas personas han pasado de dejar de enriquecer a su familia con la aportación de su experiencia vital, a competir por tener un nivel de vida superior al de los miembros de su propia familia en la anhelada búsqueda de auto-aceptación.

Por tanto, en muchas ocasiones, nos encontramos con la responsabilidad de ganarnos el pan y de encontrar nuestro hueco en la sociedad, sin contar con referentes y teniendo encima que alcanzar las altas cumbres del éxito y del bienestar económico. En este proceso de madurez, en occidente, muchas veces crecemos y pasamos de una fase de vida a la siguiente sin tomar conciencia de lo que significa ser niño, adolescente, adulto y anciano. En general tendemos a vivir de una manera lineal pasando por alto lo que cada etapa conlleva y negándonos en muchos casos a aceptar sus aprendizajes, especialmente cuando tienen la connotación amarga de la vejez.

Sin darnos cuenta, con frecuencia, nos quedamos anclados en una etapa y no sabemos avanzar y crecer, sin dolor ni sufrimiento, permaneciendo estancados en las fases de la vida y tergiversando los roles familiares. En búsqueda de la protección de los padres, hay adultos que no se permiten madurar y a pesar de su edad mantienen un comportamiento infantil, buscando, en muchas ocasiones la figura paternal o maternal en su cónyuge.e. Mientras que en la tercera edad es muy común sentirse desarropado por la sociedad y tirar la toalla ante una vida ya sin sentido, debido al miedo a la enfermedad, al abandono y a la muert

Es por tanto fundamental responsabilizarse del cuidado y del crecimiento de los niños en valores positivos de vida. Acompañar a los adolescentes en ese periodo hacia la madurez en el que la incomprensión les hace sentir desvalidos. Aprender a escucharnos desde el cariño en la etapa adulta, en la que las responsabilidades parecen bombardearnos por el simple hecho de tener una determinada edad. Hay que tener en cuenta que enfrentarnos a la decisión de qué hacer con el resto de nuestras vidas suelen provocar importantes crisis existenciales.

Para quitarle hierro a esta etapa adulta, dicen algunos, con un gran sentido del humor, que cuando los hombres empiezan a ponerse camisas rosas y las mujeres pretenden parecer más jóvenes es porque el rechazo a la vejez ha empezado a surgir efecto. En una sociedad en la que se pre-jubila a los cincuenta años, si con un poco de suerte has podido mantener tu trabajo, esta fase también requiere de nuestra gran comprensión y auto-aceptación para mantener alta la auto-estima. El camino hacia la tercera edad y qué hagamos de nuestra senectud, depende en alto grado de nosotros mismos ya que la actitud con la que hayamos vivido nuestra vida nos acompañará en esta etapa final.

Es evidente que es necesario recuperar valores familiares perdidos para mantener la cadena de aprendizaje en el seno familiar. El llamamiento a la sensatez para vivir la vida tal y como es, respetando las leyes de la naturaleza y las fases de nacimiento, crecimiento y senectud son fundamentales para la sanación de esta sociedad perdida que vaga sin rumbo al haberse desconectado de la Madre Tierra.

MARIA CICUÉNDEZ
www.mariacicuendez.webs.com

 

Comentarios
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manrin   |Registered |2010-03-22 12:54:04
avatar Desgraciadamente, vivimos en un mundo en el que la belleza es símbolo de
triunfo. Por ello intentamos alargar esa belleza, para en cierto modo, dar la
espalda a la vejez. Cada etapa de nuestra vida tiene su encanto. Nos aporta
vivencias, recuerdos (buenos y malos), amistades, experiencias, achaques y
arrugas.

También es cierto que debido al ritmo de vida que llevamos,
nuestros padres no viven con nosotros como lo hicieron nuestros abuelos, con lo
que no tenemos una referencia clara de lo que significa envejecer. Ellos
transmiten la serenidad, la paciencia, y la experiencia que le falta a la
juventud. A mi me encantaban las noches de tormenta o de invierno en las que, al
amor de la lumbre, mi abuelo nos contaba sus historias. Se nos pasaban las horas
volando y siempre queríamos más. Ahora, aunque mi padre vive lejos, es el que se
las cuenta a sus nietos, y en un futuro, espero ser yo quien se las cuente a los
míos.
Marilu   |Administrator |2010-03-22 15:30:01
avatar Bonito artículo, Maria. Completamente de acuerdo contigo.

Aunque, a
veces, la vejez llega pian pianito, sin que casi nos demos
cuenta...se acepta, pero no se nota demasiado, sólo en lo físico,más
dolores, más achaques. Sentir, se siente igual, y más en mi caso, soltera y
sin hijos.

Yo, a mi edad ,
pasada la jubilación, estoy en lo que
ya se considera vejez...pero no es que no quiera serlo, ¡Es que no me
siento anciana todavía! Y te juro que no he echado anclas...
Quizá me
engañe a mí misma....

 Enhorabuena por tu escrito.
Ede   |SAdministrator |2010-03-22 19:06:53
avatar Muy bien el artículo. Me ha gustado mucho.

Felicidades
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