Cada año que pasa en nuestras vidas, como decía la canción de Mecano nos ponemos
de acuerdo para celebrar que un año acaba y otro empieza. Cuando estaba a punto
de comenzar el 2010 lance mis deseos al aire, pensando que estos tienen que convertirse
en propósitos, es decir que yo ponga de mi parte para que se puedan conseguir.
Y no me refiero a esos tradicionalistas: perder peso, dejar de fumar, etc. Sino
a aquellos que nos implican un cambio para nuestra vida.
Es tal el valor de la vida, que ya va siendo hora de despertar la esperanza,
de alimentar nuestros corazones con savia nueva, porque si algo es nuevo es porque
no se ha estrenado, no ha comenzado. Quizás sea este momento para estrenar,
para cambiar, para abrir puertas, para saber que se puede si dejamos atrás
nuestros miedos, nuestras preocupaciones y fomentamos nuestra autoconfianza.
Más allá de las circunstancias que nos rodean aprendamos a liberarnos de
nuestras eternas quejas, de echarle la culpa al vecino de lo mal que va este
mundo nuestro o de lo que nos sucede. Incurrimos en esto último cuando nos
dejamos llevar por la inercia y la rutina. Así les comento que en unos de sus
viajes a España el psiquiatra español Luis Rojas Marcos comenta la siguiente anécdota:
sentado al lado de una señora en el avión, está le comento que a dónde viajaba;
el psiquiatra le respondió que a España, esta le dijo que España estaba fatal,
que había mucho terrorismo, mucho maltratador, etc. A lo que el psiquiatra le
replico: ¿señora conoce a algún terrorista o maltratador? ¿Alguien de su
entorno lo es?... y así la señora tomo conciencia de que solo estaba hablando
por hablar pues no conocía a nadie con estas características. Es cierto que lo
negativo se cuela en nuestras vidas de la manera más sutil que a modo de voz
interna nos intenta convencer que somos insignificantes para poder cambiar las
cosas. Pero ¿por qué no empezar por nosotros? Quizá sea también la hora de
mirarnos con una mayor benevolencia, de marcarnos nuestros pequeños objetivos.
De mirar lo que quiero cambiar de mi mismo, lo que quiero dejar y conservar y
lo que tengo que aprender a aceptar y así pensar ¿Qué puedo hacer para mejorar?
Desde luego lo importante es no amontonarse, y al menos detenerme en un principio
en algo que me cueste un poquito menos, dedicar un ratito a saber cómo llevarlo
a cabo para que no permanezca en nuestra cabeza a modo de preocupación tal que
de esa manera en vez de ayudarnos nos produzca el efecto contrario. Y por su puesto
lo fundamental marcarse un plazo para llevarlo a la práctica.
Si es cierto que año nuevo es vida nueva, vamos a vivirla como un autentico regalo
que quizá esos Magos de Oriente dejaron en nuestras casas confiando en que nosotros
nos alegraríamos al recibirla, porque "No importa que no esperemos nada dela vida, sino que la vida espere algo de nosotros". Mucho ánimo pues
tenemos un año con mucho trabajo por delante. ¡Feliz 2010!
Mª del Carmen González Rivas
Centro de Atención Psicológica y Familiar
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http://vinculos-psicologiayfamilia.blogspot.com/
Pues la verdad es que nunca me propongo realizar nada cuando comienza el año. Por regla general espero que las cosas vayan saliendo, y en función de ello actuo. Quizá es dispersarse, pero es una forma de hacer algo diferente cada año. Unos procuros ayudar o colaborar con alguna causa que para mi es justa, otros, prestar más atención a mi familia o hacer más cosas juntos, que quizás por mi trabajo, a veces la tengo un poco olvidadilla, y otros, ser más positiva. Lo de fumar, hacer ejercicio, o comer sano, está muy visto y nunca se lleva a cabo. Eso lo dejo para los que no tienen propósitos o intención de hacer nada. Hay que ser más realistas.
Pues yo todos los años me propongo ser mejor persona, cuidar más de mis amigos y familiares ... pero sinceramente creo que más o menos sigo siempre en la misma linea.
La parte positiva.... Es que al menos durante el primer mes del año lo llevo a la práctica
Pues yo no hago propósitos especificamente al comenzar el año. Los hago muchas veces, durante todo el año. Sobre todo cada vez que hago algo mal, que me impaciento, que pretendo que todo el mundo sea como yo quiero, cuando me doy cuenta que gruño demasiado...en fin, que esto no es el confesionario. Pero sí, hago popósitos muy a menudo....lo malo es que creo que los cumplo poco¡¡A ver este Año!! Voy a hacer el propósito de cumplir mis propósitos
Desde luego los propositos estan para cumplirlos, y es cierto que cuestan. Los llevemos a cabo en este momento o más tarde va en función de nuestras pereferencias y expectativas. Lo importante es que vayamos por la vida siendo consciente e intentando llevar un rumbo fijo. Haciendo las cosas pensandolas antes y viendo sus pros y sus contras. Como yo digo a algunas de las personas que he orientado se trata de hacer la técnica de la balanza: lo positivo y lo negativo de un comportamiento y en función de eso elegir.
gracias por vuestros comentarios!!
Sabes que siempre seran recibidas vuestras sugerencias si quereis proponer algun tema en concreto.
saludos!!
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