Skip to content
Narrow screen resolution Wide screen resolution Auto adjust screen size Increase font size Decrease font size Default font size

Demadres


Inicio arrow Escuela Padres
Escuela Padres
NO SOLO POR JUGAR CON FUEGO TE HACES PIS EN LA CAMA Imprimir E-Mail
El Pañal

bebe_toalla.jpgLa enuresis o, más coloquialmente hablando, mojar la cama es un problema frecuente en niños de entre cinco y diez años y aunque, con el paso del tiempo, la mayoría de ellos lo supera será importante que los padres se impliquen en el mismo porque, además de causar un gran malestar al niño, está atención será uno de los principales apoyos para superar el problema.

El motivo por el cual el niño no controla la orina en la cama puede estar relacionado a muchas causas de diferente naturaleza: disminución de la capacidad funcional de la vejiga, enfermedades médicas tales como infecciones, dificultad para despertarse, etc...; causas que, lógicamente, como padres no podemos controlar y a las cuales tendremos que hacer frente con la ayuda de los especialistas oportunos. Sin embargo, existen otras causas sobre las cuales sí tenemos un papel de mayor responsabilidad: las de aprendizaje. En muchas ocasiones, el niño no logra controlar su esfínter durante el sueño porque no se le han dado las pautas o hábitos adecuados para hacerlo o porque han existido situaciones del entorno que le han estresado durante el aprendizaje de este proceso.

No obstante, la primera medida a seguir ante este problema será la de acudir a los especialistas oportunos para descartar otras enfermedades que puedan estar relacionadas con el mismo, así como para que establecer las pautas y técnicas necesarias para el tratamiento de nuestro hijo. Será de gran importancia ser pacientes y no frustrarnos ante las dificultades que surjan durante el tratamiento y, sobre todo, reforzar todos los logros del niño, por pequeños que sean, ya que el avance será mayor cuanta más atención y consideración demos a los mismos, más que a los "fallos".

Y, por supuesto, nunca debemos castigar al niño por esto. Tenemos que darnos cuenta que éste no lo hace porque quiera, si no...¡no sería un problema! El niño lo hace porque no puede o porque no sabe cómo controlar su vejiga mientras duerme por ello, cuanto más le castiguemos, regañemos o enfademos con él, mayor ansiedad le generaremos y más difícil será para él superar el problema. El uso de pañales nocturnos tampoco es una solución ya que es darle, por decirlo de alguna manera, "licencia" para seguir orinándose en la cama. Tampoco el despertar al niño para que vaya hacer pis o impedirle que beba agua antes de irse a dormir es aconsejable. Lo primero porque no dejamos que el niño madure en este proceso; somos nosotros los que decidimos el momento en el que tiene que ir al baño y no él y le impedimos, así, que detecte las señales que le indican que su vejiga esta llena y tiene que levantarse; y lo segundo porque estaríamos privándole de oportunidades para probar su habilidad para permanecer seco durante las noches.

Para terminar volver a insistir en los cuatro pilares fundamentales que como padres se deben tener bien presentes en el tratamiento de la enuresis: atención, paciencia, comprensión y refuerzo de logros del niño.

Marta Iranzo Duque
Maestra y Logopeda

 

 
ENCOPRESIS Imprimir E-Mail
El Pañal

manojabon.jpg La Encopresis consiste en que el niño hace sus deposiciones, repetida e involuntariamente, en lugares que no son adecuados para ello. Cabe inferir que también entra aquí la defecación sobre la propia ropa, a una edad en la que se espera que haya control al respecto.

La encopresis es un problema que los niños pueden desarrollar a causa de una constipación crónica (prolongada). Con la constipación, los niños tienen menos evacuaciones intestinales que lo normal, y las evacuaciones que efectúan pueden ser duras, secas y difíciles.

La Encopresis puede ser:

  1. Primaria: si nunca se ha logrado el control.
  2. Secundaria: si se produce después de un período de control.

La frecuencia de la encopresis es de 1%, según el DSM IV,. Afecta principalmente a los niños en una proporción de 4:1, y tiene una prevalencia familiar de hasta 25%.

Hay una serie de factores que pueden predisponer al niño a padecer este trastorno:

  • Unos malos hábitos de aprendizaje: presiones excesivas o rigidez al exigir que el niño controle a una edad aún temprana para hacerlo.
  • Mecanismos regresivos ante traumas ambientales: nacimiento de un hermano, inicio del colegio…
  • Estreñimiento crónico, que provoca una distensión del colon y la consiguiente pérdida del tono muscular, con lo cual se producen esas pérdidas.
  • También puede ser síntoma de depresión infantil u otro trastorno.

Será pues lo más importante identificar la causa que la produce.

¿Cuáles son los síntomas de la encopresis?

Los síntomas más comunes de la encopresis son los siguientes. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de una forma diferente:

  • Deposiciones sueltas.
  • Evacuación intestinal involuntaria o necesidad de evacuar con poca o sin advertencia, lo que puede manchar la ropa interior cuando el niño no logra llegar al baño a tiempo.
  • Rascar o frotar la zona del ano debido a la irritación que causan las heces acuosas.
  • Retraimiento respecto de los amigos, la escuela y, o la familia.
  • Ocultan su ropa interior.

 El tratamiento

El tratamiento también dependerá de si es algo ocasional o más recurrente. Lo primero será acudir al pediatra, quien determinará cómo proceder y si es necesario o no la visita a un especialista.

Según la personalidad del niño, se optará por quitar importancia al tema o por insistir al niño en que sea más cuidadoso. Eso sí, jamás se le ridiculizará ni castigará por ello.

¿Cómo se diagnostica la encopresis?

Un médico examinará a su hijo y obtendrá sus antecedentes médicos completos. También se pueden realizar estudios por imágenes para evaluar el intestino y descartar otros problemas de salud. Estos exámenes pueden incluir:

  1. Radiografía abdominal - examen de diagnóstico destinado a evaluar la cantidad de heces en el intestino grueso.
  2. Enema opaco - examen que verifica si hay obstrucciones (bloqueo), estenosis (zonas estrechadas) y otras anomalías en el intestino. Mediante un enema, se administra un líquido denominado bario que se visualiza bien en las radiografías y, posteriormente, se examina el intestino por radiografía.

Medidas generales de tratamiento

  • No prestarle al niño atención en el momento de la encopresis, ni por causa de ella. No hacerle caso; ni siquiera para reconvenirle. Mostrarle una actitud de serena indiferencia y de neutralidad afectiva.
  • Hacer que se responsabilice y esté atento a la evolución de su problema. Imponerle que se responsabilice con la limpieza de su ropa. No será necesario que nos avise, deberá ir al lavabo y lavarse la ropa sucia después de haberse limpiado él y haberse cambiado de ropa.

En ocasiones el médico recetará medicamentos que ayuden a mantener blandas las evacuaciones intestinales de su hijo durante varios meses. El tratamiento de la encopresis puede incluir:

  • Extraer las heces impactadas.
  • Mantener evacuaciones intestinales blandas para que las heces pasen fácilmente.
  • Reentrenar el intestino y el recto para lograr el control de las evacuaciones intestinales.
  • Cambios en la dieta: A menudo, el realizar cambios en la dieta de su hijo ayudará a eliminar la constipación.
  • Aumentar el ejercicio: Aumentar la cantidad de ejercicio que su hijo hace también puede ayudar con la constipación. El ejercicio facilita mucho la digestión.
  • Hábitos correctos para la evacuación intestinal: Sentar a su hijo en el retrete al menos un par de veces al día durante unos 10 minutos, a ser posible después de una comida. Si no le sale no le regañe, sea paciente. Utilizar refuerzos cuando se cumpla el objetivo ya que motivan y animan enormemente a los niños.
Rocío Gutiérrez Mosquera
Psicóloga

Leer y/o escribir comentario (0 Comentarios)

 


 
ENURESIS Imprimir E-Mail
El Pañal

La Enuresis es la emisión no voluntaria de orina por el día o por la noche, a una edad en la que se espera que haya control al respecto.

enuresis1.jpg La Enuresis puede ser:

  1. Primaria: si el niño nunca ha conseguido controlar su pipí.
  2. Secundaria: si, después de un período de control, no consigue volver a él.
  3. Diurna
  4. Nocturna
  5. Mixta: en ambos momentos del día.

En cuanto a la prevalencia, se trata de un problema que evoluciona favorablemente con el paso del tiempo. Los datos del DSM citan un 7 % en niños y un 3 % en niñas, hacia los 5 años, en tanto que a los 18 años solamente queda el 1 % de varones y es prácticamente inexistente en mujeres.

Hay una serie de factores que pueden predisponer al niño a padecer este trastorno:

  • Algún problema físico: el retraso de desarrollo en la musculatura vesical, la incapacidad vesical para adaptarse al contenido de orina sin cambios en la presión intravesical, (lo que da lugar a un bajo umbral de vaciamiento involuntario), una vejiga pequeña o de musculatura débil. Es lo primero que habría que averiguar.
  • Iniciar demasiado tarde el hábito del control del pipí; una vez pasada la edad óptima, es más difícil.
  • Estrés psicosocial: nacimiento de un nuevo hermanito, inicio del colegio…
  • Factor hereditario: es frecuente que alguien de la familia haya tenido el mismo problema; si es así, es conveniente explicárselo al niño para darle seguridad.
  • Un ciclo del sueño muy profundo que le impide recibir el aviso de "vejiga llena".
  • Padecer algún otro trastorno al que la enuresis va asociado.

Aunque suele mejorar espontáneamente con el paso del tiempo, es un tema que no debe ignorarse. El primer paso será determinar la causa del problema o el factor que lo ha podido desencadenar.

Nunca se debe ridiculizar ni castigar a un niño por este hecho, ya que ello muy al contrario de hacerle reaccionar, le puede provocar importantes problemas emocionales.

En algunos casos, se utiliza tratamiento farmacológico, pero suelen tener bastantes efectos secundarios, por lo cual no es muy aconsejable. Se aplican, asimismo, técnicas de aprendizaje al control, aparatos de alarma (pipi-stop),...según el caso.

Por lo general, no se empieza a tratar a estos pacientes antes de los 5 años de edad; dada la posibilidad de curación espontánea en 15% de los pacientes, es preferible iniciar el tratamiento entre los 6 y los 7 años. El tratamiento incluye medidas conductuales, así como medicamentos y el uso de alarmas.

Medidas generales de tratamiento

  1. Llevarlo a orinar justo antes de irse a dormir.
  2. Hacer que se responsabilice y esté atento a la evolución de su problema: que lleve un registro de los días que se moja, que coopere con la limpieza de la cama y cambio de ropa, etc.
  3. Motivarle a que permanezca seco, alabar su esfuerzo y darle recompensas por lograrlo; nunca se le debe castigar ni reprimir por mojar la cama.
  4. Restringir la ingesta de líquidos a sólo 240 ml. (un vaso) en las tres horas anteriores a que se duerma el niño. No obstante, la restricción de líquidos suele ser inefectiva, ya que angustia al niño y no provoca sino reducción de la frecuencia de micción.

Tratamiento con alarmas

Aparato antienurético de alarma ("pipí-stop"). Consiste en un artilugio compuesto por un timbre de alarma y un detector de humedad, que cierra el circuito al mojarse. El detector puede ser un sensor ad hoc, o dos simples rejillas separadas por una fina capa de algodón. Una gota de orina ya actúa como electrolito y activa la alarma. Para que el invento funcione es necesario mantenerlo durante un tiempo relativamente largo, que puede ser de hasta dos meses. Se espera que se active un reflejo condicionado, de modo que las señales internas de pronta emisión urinaria disparen la activación cerebral necesaria para controlar la orina, o para despertar al niño. Es necesario que el niño esté motivado para el tratamiento y que sea instruido a levantarse, orinar, cambiar el pijama si fuera necesario, y volver a la cama conectando de nuevo el aparato por si hubiera una segunda necesidad.

El porcentaje de niños que se curan con este tratamiento es variable.

Tratamiento con medicamentos

Entre los medicamentos que se utilizan para el tratamiento de la enuresis se encuentra el acetato de desmopresina (DDAVP) y los antidepresivos tricíclicos como la imipramina. No está claro el mecanismo, aunque se invocan cambios en el ritmo y la profundidad del sueño, efectos anticolinérgicos y aumento de la capacidad de la vejiga.

Los niños responden mas rápidamente a los medicamentos que a las alarmas, pero con éstas tienden a permanecer más tiempo secos al suspender el tratamiento.

Considerando costo, eficacia y seguridad, en pacientes muy dispuestos a solucionar el problema, el tratamiento inicial recomendable es la alarma, seguido por la imipramina.

Rocío Gutiérrez Mosquera
Psicóloga

 

 
Control de esfínteres. Quitar el pañal Imprimir E-Mail
El Pañal

Muchas mamás se preguntan cuándo es el momento más adecuado para irle quitando el pañal a su hijo. El control de esfínteres no se aprende, se adquiere cuando el niño está maduro para ello.

panal.jpgAl igual que caminar, hablar, comer, los niños adquieren esta conducta cuando están lo suficientemente maduros. Aunque la estimulación puede influir en algunos niños, es cierto que está establecido que un niño ande en torno al año, coma solo hacia los dos, dos y medio, y diga sus primeras palabras hacia los 12-15 meses. Esto no significa que si un niño no anda, come o habla a esa edad esté retrasado en su desarrollo. Cada niño es un mundo y su evolución y maduración varía en función de múltiples circunstancias, ya comentadas en “Cada niño es un mundo”.

Con el control de esfínteres pasa un poco lo mismo. Al haber fijado como “normal” la edad de 2 años/ 2 años y medio para el control de esfínteres, nos hemos creado un problema y sobre todo, se lo hemos creado a nuestros hijos.

Hacia los 15-18 meses el niño puede anunciar que está mojado y puede anticipar que tiene pipí. Empieza a identificar las señales que advierten de la necesidad de controlar (vejiga, ano). A los 18-24 meses advierte con el suficiente tiempo como para llevarlo al orinal o al inodoro. Alrededor de los 2 años y medio aprende a obrar por sí mismo, y se inicia el control nocturno. Este se conseguirá alrededor de los 4-5 años.

Si vuestros niños acuden a la guardería, las educadoras suelen enseñarles en el curso de los 2-3 años. En función de cómo observen al niño (si está lo suficientemente maduro o no) comienzan la tarea. Empiezan utilizando orinales y preguntando a los niños cada 5-10 minutos si quieren hacer pipí. A medida que lo van consiguiendo (el tiempo que tarda cada uno varía), reciben un refuerzo (una pegatina de premio, un caramelo). Los refuerzos son importantísimos en estos momentos, los niños funcionan muy bien con ellos, les motivan enormemente. Este comportamiento de preguntar al niño cada 5-10 minutos hay que practicarlo también en casa. Al principio nos desesperaremos, pero ya veréis cómo poco a poco, lo van aprendiendo. Iréis observando con el tiempo cómo hay unos horarios más o menos fijos en los que vuestros hijos hacen pipí. Lo mismo haríamos con la caquita. Siguen utilizando pañal sólo en la siesta y por la noche. Cuando consideremos que están preparados, suprimiremos estos pañales.

Rocío Gutiérrez Mosquera
Psicóloga

 

 

 

 

bannercomportamiento.jpg
bannerdificultades.jpg
bannerlogopedia.jpg
bannerenelcolegio.jpg
banneralimentacion.jpg
bannerdepanales.jpg
bannerescueladepadres.jpg

 

 

 

 


 

 

 

 

demadresylosmedios.jpg

Entra en el Club

logoclub_junio.gif