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La Encopresis consiste en que el niño hace sus deposiciones, repetida e involuntariamente, en lugares que no son adecuados para ello. Cabe inferir que también entra aquí la defecación sobre la propia ropa, a una edad en la que se espera que haya control al respecto.
La encopresis es un problema que los niños pueden desarrollar a causa de una constipación crónica (prolongada). Con la constipación, los niños tienen menos evacuaciones intestinales que lo normal, y las evacuaciones que efectúan pueden ser duras, secas y difíciles.
La Encopresis puede ser:
-
Primaria: si nunca se ha logrado el control.
- Secundaria: si se produce después de un período de control.
La frecuencia de la encopresis es de 1%, según el DSM IV,. Afecta principalmente a los niños en una proporción de 4:1, y tiene una prevalencia familiar de hasta 25%.
Hay una serie de factores que pueden predisponer al niño a padecer este trastorno:
- Unos malos hábitos de aprendizaje: presiones excesivas o rigidez al exigir que el niño controle a una edad aún temprana para hacerlo.
- Mecanismos regresivos ante traumas ambientales: nacimiento de un hermano, inicio del colegio…
- Estreñimiento crónico, que provoca una distensión del colon y la consiguiente pérdida del tono muscular, con lo cual se producen esas pérdidas.
- También puede ser síntoma de depresión infantil u otro trastorno.
Será pues lo más importante identificar la causa que la produce.
¿Cuáles son los síntomas de la encopresis?
Los síntomas más comunes de la encopresis son los siguientes. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de una forma diferente:
- Deposiciones sueltas.
- Evacuación intestinal involuntaria o necesidad de evacuar con poca o sin advertencia, lo que puede manchar la ropa interior cuando el niño no logra llegar al baño a tiempo.
- Rascar o frotar la zona del ano debido a la irritación que causan las heces acuosas.
- Retraimiento respecto de los amigos, la escuela y, o la familia.
- Ocultan su ropa interior.
El tratamiento
El tratamiento también dependerá de si es algo ocasional o más recurrente. Lo primero será acudir al pediatra, quien determinará cómo proceder y si es necesario o no la visita a un especialista.
Según la personalidad del niño, se optará por quitar importancia al tema o por insistir al niño en que sea más cuidadoso. Eso sí, jamás se le ridiculizará ni castigará por ello.
¿Cómo se diagnostica la encopresis?
Un médico examinará a su hijo y obtendrá sus antecedentes médicos
completos. También se pueden realizar estudios por imágenes para
evaluar el intestino y descartar otros problemas de salud. Estos
exámenes pueden incluir:
- Radiografía abdominal - examen de diagnóstico destinado a evaluar la cantidad de heces en el intestino grueso.
- Enema opaco
- examen que verifica si hay obstrucciones (bloqueo), estenosis (zonas
estrechadas) y otras anomalías en el intestino. Mediante un enema, se
administra un líquido denominado bario que se visualiza bien en las
radiografías y, posteriormente, se examina el intestino por
radiografía.
Medidas generales de tratamiento
- No prestarle al niño atención en el momento de la
encopresis, ni por causa de ella. No hacerle caso; ni siquiera para
reconvenirle. Mostrarle una actitud de serena indiferencia y de
neutralidad afectiva.
- Hacer que se responsabilice y esté
atento a la evolución de su problema. Imponerle que se responsabilice
con la limpieza de su ropa. No será necesario que nos avise, deberá ir
al lavabo y lavarse la ropa sucia después de haberse limpiado él y
haberse cambiado de ropa.
En ocasiones el médico recetará medicamentos que ayuden a mantener
blandas las evacuaciones intestinales de su hijo durante varios meses.
El tratamiento de la encopresis puede incluir:
- Extraer las heces impactadas.
- Mantener evacuaciones intestinales blandas para que las heces pasen fácilmente.
- Reentrenar el intestino y el recto para lograr el control de las evacuaciones intestinales.
- Cambios en la dieta: A menudo, el realizar cambios en la dieta de su hijo ayudará a eliminar la constipación.
- Aumentar el ejercicio:
Aumentar la cantidad de ejercicio que su hijo hace también puede ayudar
con la constipación. El ejercicio facilita mucho la digestión.
- Hábitos correctos para la evacuación intestinal:
Sentar a su hijo en el retrete al menos un par de veces al día durante
unos 10 minutos, a ser posible después de una comida. Si no le sale no
le regañe, sea paciente. Utilizar refuerzos cuando se cumpla el
objetivo ya que motivan y animan enormemente a los niños.
Rocío Gutiérrez Mosquera
Psicóloga
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