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VISITA UN PSICÓLOGO |
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Dificultadas del Apredizaje
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Lleváis días pensando acudir al psicólogo. Vuestro hijo/a muestra ciertas dificultades. En el colegio os comentan que tiene problemas para concentrarse, y esto está repercutiendo a nivel académico, su rendimiento está siendo por debajo de lo esperado en él. Además, en casa también se despista y no está haciendo todo lo que debería.
Cuando acudís a un psicólogo educativo, normalmente se sigue un protocolo de trabajo:
En primer lugar, os realizarán una entrevista inicial en la que os preguntarán que defináis lo mejor posible, el motivo de la consulta. Además se hablará de la evolución del niño/a, a todos los niveles: embarazo, parto, antecedentes médicos, desarrollo motor (cuando era más pequeño y actualmente), desarrollo del lenguaje (primeros sonidos, primeras palabras, estructuras de frases, comprensión…), antecedentes familiares, escolaridad, conducta, habilidades sociales, relación con la familia.
En esta entrevista que normalmente dura en torno a una hora, se recopilan, como podéis observar, muchísimos datos. Éstos serán esenciales a la hora de establecer hipótesis de trabajo.
En la siguiente cita, se evaluará al niño, con las pruebas que se consideren oportunas en ese momento, teniendo en cuenta claro está, el motivo de consulta, y los datos aportados por vosotros. Después se corregirán y se elaborará un informe con unas conclusiones diagnósticas.
Por último, tendrá lugar una entrevista de devolución, en la que os explicarán las pruebas realizadas, los resultados de las mismas y las conclusiones obtenidas. Es aquí donde se os propondrá el apoyo que consideremos que el niño requiere. En ocasiones, además, os recomendaremos alguna revisión oftalmológica, en el otorrinolaringólogo o bien una valoración neurológica.
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DETECCIÓN PRECOZ |
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Dificultadas del Apredizaje
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Hemos comenzado el curso escolar y parece que los niños van asentándose, cumpliendo con sus hábitos y rutinas diarias.
A principios de octubre, en casi todos los centros escolares, se realiza una evaluación inicial, que es más que nada informativa del trabajo ejecutado durante las primeras semanas. Llevan poco, por lo que en ocasiones no ha dado tiempo suficiente para encarar el curso como es debido. No os preocupéis si todavía están un poco bajos en el rendimiento, pero eso sí, que continúen trabajando y esforzándose, porque esta etapa de septiembre a diciembre es esencial en ellos.
Este es el momento de buscar los apoyos necesarios en los niños. Hay que poner solución desde el comienzo. Es tiempo también de detectar el tipo de dificultades que están afectando a los alumnos, por lo que los orientadores de los centros escolares, realizarán las evaluaciones psicopedagógicas que consideren oportunas (déficit de atención, dislexias, retraso en lectoescritura, mala comprensión, inadecuadas técnicas de estudio…).
Evidentemente, en función de la etapa educativa en la que se encuentren nuestros hijos (infantil, primaria, secundaria) primarán más unas dificultades que otras.
Mantener el mayor contacto posible con los tutores/as de vuestros hijos/as, que serán quienes os vayan adelantando su evolución, y si fuera el caso, os informarán de las dificultades encontradas en ellos y de las medidas pertinentes que se llevarían a cabo con los mismos.
Ánimo, queda mucho curso por delante.
Rocío Gutiérrez Mosquera
Psicóloga
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TDAH: TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD |
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Dificultadas del Apredizaje
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Hoy en día, en nuestras aulas, nos encontramos ante muchos niños con déficit de atención. Este aspecto dificulta el normal desarrollo de su aprendizaje. El problema básico atencional provoca una serie de disfunciones: fracaso escolar, inadaptación, déficit de memoria….De ahí que cuando se hable de déficit de atención sea porque alguno de los aspectos que intervienen en ella están presentando dificultades.
Las personas con TDAH tienen dificultad para prestar atención tanto en el colegio, como en casa. Pueden ser mucho más activos e impulsivos de lo que es usual para su edad. Estos comportamientos contribuyen a causar problemas significativos en las relaciones, en el aprendizaje y en el comportamiento. Por esta razón, los niños que tienen TDAH algunas veces son vistos como niños difíciles o que tienen problemas del comportamiento.
En cuanto a la prevalencia, el TDAH es común y afecta de un 4 a un 12% de los niños en edad escolar. Es más común en los niños que en las niñas.
¿Cuáles son los síntomas ?
- Tiene dificultad para mantener su atención fija en actividades de trabajo o de juego en el colegio y en casa. Impresiona de no prestar atención. Se distrae con facilidad.
- Agitación e hiperactividad casi constante; no está sentado en el mismo asiento durante mucho tiempo, mueve piernas y manos y se retuerce en el sitio. Se aprecia incluso durante las comidas o a la hora de dormir. Pierde las cosas necesarias para realizar las actividades tanto en el colegio como en casa. Parece desorganizado. Tiene dificultad con las cosas que requieren planeación.
- Le cuesta trabajo seguir instrucciones.
• Responde sin pensar, de manera impulsiva.
- Interrumpe constantemente en las conversaciones de las personas.
- Se cuela en la fila o es incapaz de esperar su turno en las actividades, por lo que con frecuencia es rechazado por los compañeros, porque le es difícil aceptar las normas de juegos y actividades grupales.
- Etc.
Los síntomas de este trastorno deben presentarse a niveles por encima de los esperados para la etapa de desarrollo de una persona y deben interferir en la habilidad de esa persona para funcionar en diferentes ambientes (p. ej., en la escuela y en la casa).
Se han establecido tres tipos de TDAH según el nivel de los síntomas que experimenta el individuo.
- THDA de tipo combinado: Es el tipo más frecuente, caracterizado por la aparición de comportamientos impulsivos e hiperactivos y falta de atención y distracción. Estos síntomas aparecen con la misma frecuencia e intensidad.
- THDA de predominio hiperactivo-impulsivo: Es el tipo menos frecuente, se caracteriza por comportamientos impulsivos e hiperactivos sin falta de atención o distracción. La persona se muestra inquieta y habla mucho. Le es difícil permanecer tranquila por mucho tiempo
- THDA de predominio inatento: Se caracteriza por falta de atención y distrabilidad sin hiperactividad. El sujeto suele olvidar los detalles de las rutinas diarias.
¿Qué causa el TDAH?
A pesar de ser conocido este trastorno desde hace un siglo, no se
conoce con certeza la causa que lo produce. Se han implicado factores
genéticos (herencia), alimenticios (aditivos alimentarios), tóxicos
(intoxicación por plomo) y neurológicos (alteraciones del sistema
nervioso). Actualmente se piensa que pueda obedecer a una alteración de
los neurotransmisores (sustancias químicas que transmiten las señales
entre las células nerviosas), aunque se desconoce exactamente de cuál.
Los niños que tienen TDAH no fabrican suficientes substancias químicas
en áreas claves del cerebro que son responsables de organizar el
pensamiento. Sin tener una cantidad suficiente de esas substancias
químicas los centros del cerebro que se encargan de la organización no
funcionan bien.
¿Qué debo hacer si pienso que mi hijo puede tener TDAH?
Si sospechas que tu hijo puede ser hiperactivo, llévale aun centro
especializado donde le evalúen y le diagnostiquen. En un primer lugar
os entrevistarán, para realizar una historia clínica. Después os
citarán para evaluar al niño. Por último, habrá una entrevista de
devolución en donde os informarán de los resultados obtenidos, y de las
medidas a llevar a cabo. Normalmente os derivan también al neurólogo
para verificar el diagnóstico, y si fuera necesario, medicar al niño,
ya que sólo el neurólogo es el que decide si hay o no que medicar. Las
familias se benefician al hablar con especialistas en este ámbito, ya
que les darán pautas además de para el manejo del comportamiento, para
los problemas del aprendizaje relacionados con el TDAH.
Diagnóstico y Tratamiento.
El diagnóstico que se les realiza a estos niños con déficit atencional
se hace sobre la constatación de tres síntomas claves (falta de
atención, hiperactividad e impulsividad) que deben estar presentes
antes de los siete años de edad y durante un mínimo de seis meses, de
forma que se pueda delimitar la posibilidad de que pueda tratarse de
una reacción temporal a un problema puntual. Puede diagnosticarse con
predominio de hiperactividad, de falta de atención o de impulsividad.
Es por ello que la constancia en un buen tratamiento psicopedagógico,
acompañado por el entorno del niño, permitirán el éxito del mismo en su
futuro.
El tratamiento del TDAH puede hacerse a través de terapias médicas o conductuales, o una combinación de ambas.
Qué medicamentos se usan para tratar el TDAH
Algunos de los medicamentos que se usan para tratar el TDAH son el
metilfenidato (nombre de marca: Ritalin), dextroamfetamina (nombre de
marca: Dexedrine), pemolina (nombre de marca: Cylert), atomoxetina
(Strattera) y un medicamento combinado llamado Adderall. Estos
medicamentos mejoran la atención y la concentración y disminuyen los
comportamientos impulsivos y sobre reactivos. También se pueden usar
otros medicamentos para tratar el TDAH. La medicación ayuda a muchos
niños.
Pautas para casa
Normalmente es difícil criar a los niños que tienen TDAH. Debido a su
estado de hiperactividad física, su impulsividad y déficit de atención,
les cuesta mucho atender a las normas, instrucciones o pautas que se
les den. Tendréis, en la medida de lo posible, que cambiar un poco
vuestras vidas para ajustaros a las necesidades de vuestros hijos. He
aquí algunas pautas que podréis llevar a cabo:
Llevar un horario lo más constante posible:
Fijar horas específicas para levantarse, comer, jugar, hacer tareas,
ver la tele. También para acostarse. Poner el horario donde el niño
siempre lo pueda ver. Explicarles cualquier cambio en la rutina por
adelantado.
Reforzar a los niños por el buen comportamiento: Felicita a tu niño cuando él o ella complete cada paso de una tarea.
Delimitar claramente unas normas de convivencia: Es importante
explicarles lo que ocurrirá cuando se cumplan las reglas así como
cuando se rompan las mismas. Escribir las reglas y las consecuencias de
no seguirlas.
Aseguraros de que las instrucciones sean comprendidas: Hacer que
vuestro niño os preste atención y hablarle directamente a los ojos.
Luego decirle con voz clara y calmada específicamente lo que deseáis
que haga en ese momento. Pedirle por último que os repita las
instrucciones para comprobar que las ha comprendido.
Su hijo/a debe ser supervisado en todo momento: Puesto que son
impulsivos, los niños que tienen TDAH pueden necesitar más supervisión
de los adultos que otros niños de la misma edad.
Fomente las relaciones sociales de su hijo/a: A veces resulta
difícil para los niños que tienen TDAH relacionarse y permanecer
cohesionados con el grupo, ya que al ser tan impulsivos no respetan
turnos, tienden a imponer, y esta conducta molesta a los compañeros.
Concéntrese en el esfuerzo que hace, las calificaciones son lo de menos: Premia
al niño cuando él o ella trate de terminar la tarea no solamente para
sacar una buena calificación. Además podríais darles premios
adicionales por obtener mejores calificaciones.
Mantenga contacto constante con su tutor/a: Su tutor/a tiene que
saber el problema del niño y debe informarles de cómo va transcurriendo
su trayectoria a lo largo del curso. Sería conveniente hablar por lo
menos una vez al mes con ellos.
Algunos ejercicios que se pueden utilizar para mejorar la atención no sólo en terapia, también en casa, son los siguientes:
- Para niños pequeños:
- Rompecabezas de letras y figuras geométricas sencillas.
- Ejercicios de punteo.
- Reconocer errores en dibujos sencillos.
- Localizar dibujos repetidos.
- Para niños mayores:
- Sopas de letras.
- Buscar diferencias entre dos dibujos.
- Hacer laberintos.
- Señalar los iguales o los diferentes a un modelo dado (con números, con letras).
- Crucigramas.
- Ejercicios de completar frases o palabras.
Rocío Gutiérrez Mosquera
Psicóloga
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Déficit Atención |
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Dificultadas del Apredizaje
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¡Qué importante es la atención en diferentes aspectos de la vida!.A la atención la podríamos definir de muchas maneras. Ésta es, a mi modo de ver, una buena ilustración:
“ La atención es la capacidad para centrarse de manera persistente en un estímulo o actividad concretos. Es una cualidad de la percepción con la cual seleccionamos los estímulos más relevantes para percibirlos mejor".
Deciros que la atención no es una actividad aislada, sino que se relaciona directamente con los procesos psicológicos a través de los cuales se hace notar.
Son muchos los criterios que podemos utilizar para clasificar la atención. Algunos de ellos serían por ejemplo:
*Según los mecanismos implicados:
- a) Atención Selectiva: Es la capacidad para atender a la información relevante en lugar de a la irrelevante. Cuando los niños tienen dificultades de aprendizaje, un déficit en atención selectiva supone no adquirir los conocimientos básicos de los que dependen los grados principales.
- b) Atención Dividida: Tiene lugar cuando ante la aparición de muchos estímulos, se distribuyen los recursos atencionales con los que cuenta el sujeto hacia una actividad compleja.
-
c) Atención Sostenida.- Se da cuando nuestra atención hacia una tarea se tiene que prolongar por un tiempo determinado.
*Según si el grado de control es voluntario o involuntario; según el objeto al que va dirigido la atención, hablaríamos de atención interna o externa; según la modalidad sensorial implicada: los mecanismos implicados: visual, auditiva; según la amplitud e intensidad: global y selectiva, y por último, según la amplitud y control que se ejerce: concentrada y dispersa.
Debemos estar pendientes y observar a nuestros hijos para valorar si estos pudieran o no tener dificultades para mantener la atención. No obstante, hablaremos la próxima semana del nivel de activación, de la relación que tienen éste con el nivel de rendimiento , de la alerta atencional, la vigilancia y de la capacidad atencional, conceptos todos ellos que pueden conducir a equívoco y que conviene diferenciar.
Una vez queden claros todos estos términos, nos meteremos de lleno en el TDAH: Trastorno por déficit de atención e hiperactividad, que actualmente está muy de moda.
El nivel de activación se refiere a la intensidad de la
atención, es decir, a la habilidad que tiene el organismo para
responder ante un estímulo determinado.
Los niños con dificultades de aprendizaje pueden tener estados de
activación diferentes del resto de niños (más alta o más baja), lo que
interfiere en el proceso de aprendizaje: les cuesta retener la
información así como evocarla.
Para poder rendir adecuadamente todos necesitamos un cierto grado de
tensión cuando nos planteamos un reto. Este nivel de tensión es
diferente según cada individuo y para cada tarea.
En general, existe coincidencia entre los diversos autores sobre las
características que lo delimitan. Para Loehr (1990), quien lo denomina estado ideal de rendimiento,
"se caracteriza por una sensación de relajación y soltura, de calma,
quietud interna, sin ansiedad o nerviosismo; una sensación de estar
cargado energéticamente, de optimismo y actitud positiva..."l.
Una de las hipótesis más conocidas utilizadas para explicar la relación entre el nivel de activación (arousal) y rendimiento es la ley de Yerkes-Dodson o la hipótesis de la U invertida: la
mejora del rendimiento, aumenta con el nivel de activación hasta un
punto óptimo, pero más allá de este punto si la activación sigue
aumentando empeora el rendimiento.
Alerta atencional.
Cuando estamos "alerta" de algo es porque tenemos que estar preparados
para lo que nos devenga. En los niños con dificultades de aprendizaje,
si no están "alerta", les afecta a la hora de obtener e incluso
seleccionar la información relevante del ambiente.
Vigilancia.
La vigilancia es un caso especial de alerta atencional. Aquí la alerta
debe mantenerse durante un período largo de tiempo para detectar un
estímulo que se presenta de forma aleatoria durante un tiempo.
Los niños con dificultades de aprendizaje responden con mayor lentitud
y realizan en ejercicios menos detecciones correctas que los niños sin
estas dificultades.
Capacidad atencional.
Representa el conjunto de información a la que el individuo puede prestar atención en un momento determinado.
La evaluación comprensiva-global de los problemas atencionales comprende cinco fases según Kirk y Chalfant (1984).
- Describir los comportamientos de atención de interés: ¿qué es lo que indica que el niño no presta
atención?, ¿con qué frecuencia ocurre la falta de atención?, ¿qué tipos
de requisitos atencionales plantean las tareas de aprendizaje que ha de
realizar el niño?
- Identificar factores situacionales y ambientales:
¿qué condiciones se dan antes, durante o después de la conducta de
falta de atención?, ¿ocurre en situaciones específicas o períodos
concretos de tiempo?, ¿se relaciona con todas las tareas de aprendizaje
o ante tareas concretas?, ¿qué tipo de exigencias plantean las tareas a
realizar?, ¿son las tareas demasiado complejas?, ¿se cambian con
suficiente frecuencia?, ¿requieren operaciones atencionales de tipo
serial o simultáneo?
- Identificar posibles problemas instruccionales:
¿son realistas y apropiadas las expectativas que el profesor tiene
sobre el niño?, ¿son claras las instrucciones del profesor?, ¿utiliza
el profesor un vocabulario adecuado?, ¿se segmentan las tareas
complejas en partes más simples?, ¿se presenta demasiada información
simultáneamente?
- Identificar posibles factores emocionales y experienciales:¿tiene
el niño una visión y audición normal?, ¿tiene problemas médicos?, ¿se
le administra medicación?, ¿la capacidad intelectual del niño es
media?, ¿ha tenido el niño experiencias anteriores con la tarea que
tiene que realizar?, ¿ha tenido el niño experiencias anteriores que han
provocado el miedo o rechazo a cierto tipo de actividades?, ¿el estado
emocional del niño interfiere con su ejecución?
- Seleccionar objetivos atencionales. Debe seleccionarse:
la conducta que se desea que realice el niño, el momento preciso en el
que el niño debe realizar la tarea, las pautas para alcanzar el
objetivo.
Si se detectara en nuestro hijo un problema de déficit de atención
sería necesario trabajarlo no sólo desde el colegio, también desde
casa. Será el centro educativo el que nos oriente sobre el tipo de
ejercicios que deberemos trabajar con los niños. El problema se podría
agravar si observáramos además del déficit de atención, impulsividad e
hiperactividad. Se requeriría entonces una evaluación más detallada.
Hablaremos la próxima semana de ello, del TDHA (Trastorno por déficit
de atención e hiperactividad).
Rocío Gutiérrez Mosquera
Psicóloga
Continuará.....
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