Ya os hable
de la casa que mis abuelos tenían en Extremadura. La casa de los ratones en el
desván. En aquella casa disfrutamos, nos reímos, hicimos trastadas y vivimos
grandes aventuras.
Al ser una
casa de campo donde solo pasábamos el verano, pocos juguetes teníamos allí, por
lo tanto los juegos eran todos a base de imaginación... y de trastadas.
Hacíamos
casas en el jardín a base de toallas colocadas, no sé yo muy bien como,
formando paredes y tejados. El mejor sitio para hacer estas cabañas que
disponían de todo tipo de comodidades, gracias a los cojines del salón, era una
zona del jardín al que le llamábamos "el paseo romántico". Seguramente mi
hermana al leer esto me corregirá, pero creo que el nombre del paseo romántico
se debía a que era una especie de camino de cemento que rodeaba una de las
paredes de la casa y que un murete como de medio metro lo limitaba por el otro
lado formando un paseo entre la casa y una zona del jardín que estaba llena de
rosales altos, por lo que el paseo quedaba escondido de miradas indiscretas,
entre las flores y la casa de piedra.
Cerca de
este paseo se encontraba un porche en alto, que no tendría más de metro y medio
y desde el que me tiré confiada una vez y me di un batacazo que ya solo
recuerdo por lo que me han contado, y es que mi hermana, me dijo desde abajo, -
Tírate que yo te cojo. Pero en lugar de
tratar de cogerme lo único que se le ocurrió, al ver que yo me tiraba
despatarrada y confiada, fue darse la vuelta y salir corriendo.
Pero mi
venganza, y os aseguro que fue sin intención, no tardo más de un par de veranos
en llegar. Las tardes de Cáceres eran
largas pero sobre todo eran muy calurosas por lo que nuestros padres nos
insistían en que nos quedáramos tranquilamente en casa y tratáramos de dormir
la siesta. Una de esas tardes de ociosa y aburrida tranquilidad se nos ocurrió
que sería divertido tener televisión en la habitación. Veríamos chicas cantando
y cosas así. Y lo que hace el
aburrimiento... no se nos ocurrió otra cosa que convertir la ventana en una
improvisada "caja tonta".
Abrimos la
ventana y comprobamos que el alfeizar tenía anchura más que suficiente. La
primera en bailar creo que fue mi una prima nuestra. Se subió al alfeizar de la
ventana, y se auto presento, bailo y le aplaudimos divertidas. Después fue mi
turno y alguna chorrada haría. Por último se subió mi hermana. Empezó a bailar
y a cantar y era súper divertido verla.... Pero algo faltaba.... Y sin avisar y
totalmente de improviso le cerré la ventana cuando ella estaba bailando de
espaldas a nosotras, ¡aquello sí que era una televisión! Pero que paso. Ella se
dio la vuelta y se encontró con la ventana cerrada, se asustó y se cayó hacia
atrás. La altura de la ventana, de algo más de dos metros y la casualidad que
debajo de esa ventana estaba el paseo romántico con su murito de piedra al otro
lado.
El
jardinero que vio la escena, corrió hacia mi hermana, mientras otra de mis
hermanas, Ana, corría hacia mi madre gritando y tartamuda del susto (menos mal
que se le pasó)
Ma-ma-ma-ma,
mama, que que que su-su-su-ni se ha ca-ca-ca-ca-caído
Pues cógela
que que
su-su-su-ni se ha ca-ca-ca-ca-caído
Pues cógela
hija
Pero que se-se-se
ha ca-ca-ca-caído po-po-po-por la ventana. Acertó a decir mi hermana, dejando
blanca a mi madre.
Mi abuelo sentó a mi madre y salió a buscar a la niña
espachurrada, y en un momentito trajo en brazos a mi hermana que solo
acertaba a decir "los pelos me volaban" y rápidamente le dio un chupito
de anís, y le decía a mi hermana... han sido los ángeles de la guarda que te han cogido de
los pelos para que no te hicieras daño.
Yo a esas
alturas de la escena, estaba escondida debajo de la cama. Al enterarme de que todo
estaba bien y que gracias a Dios no había pasado nada, no recuerdo haber ido a
verla. Respiré hondo y me escapé con mi prima por si acaso alguien quería
preguntar y en esas circunstancias, mejor era no contar.
Ede, describes las cosas con tanto realismo, que por un momento me he visto sentada en esa habitación, viendo la tele. ¡¡¡Menudos trastos estábais hechas!!!
Tiene toda la razón Manrin. Yo me he reido a carcajadas "viendoos" en ese cuarto, y "viendo" cómo te escurrias luego...
¡Anda que no tenias ideas peregrinas!,imaginación desbordante y, desde luego..ya apuntabas maneras...se te ocurre algo y..¡zas!, ya está hecho
Es genial el blog, Emma y está pero que muy bien escrito
tal cual fue, que recuerdos. No nos pasaba nada mas por que el Angel de la Guarda hacia horas extras en casa. Gracias Señor por tantas vivencias compartidas y sobrevividas. jejeje
Un beso Emma describes fenomenal mi tartamudez del momento
Me ha encantado el final: en estas circunstancias, mejor no contar. Cuanta verdad, algunas veces es mejor callar porque cuanto más explicas peor es el asunto.
Por cierto Enma, no se si sabes que tenemos un grupo de oración los viernes de 160 a 16:30 es "Oración de las madres por sus hijos" a lo mejor te apetece venir antes de ir al cole. Pregúntame más.