| Vamos a contar mentiras tra la la |
|
|
No me creo que nunca hayáis dicho una
mentira, aunque sea pequeña, pequeña, pequeña. Yo por mi parte os confesaré que
en más de una ocasión he inventado alguna... os dais cuenta que benevolencia para
conmigo misma... yo no miento, yo invento.
Y esto mismo creo que nos ocurre a todos. Nos miramos nuestro ombliguito, el cual nos parece ideal y nos auto justificamos. Soltamos la mayor barbaridad sin ningún tipo de pudor y decidimos que tampoco era para tanto. Pero las mentiras siempre acaban por descubrirse, ya lo dice el refranero español, "se pilla antes a un mentiroso que a un cojo". Y además terminan volviéndose en nuestra contra. Recuerdo a una amiga de la infancia, a la que quiero que adoro, que nos contó una vez (siendo niñas) que ella se comía las arañas. ¡Qué mentira tan tonta! Pero que pasó, que un buen día, sus amigas, le pidieron una demostración. Yo contemplaba la escena alucinada, sin embargo ella ni se inmuto y lo primero que hizo fue aclarar las cosas. Si, si, yo me las como, pero las de patas largas, no las otras... que pueden ser venenosas. Yo creí morir, no recuerdo bien si de asco o de desesperación. A continuación llegó el momento de buscar las arañas, de verdad que yo rezaba porque no encontraran ninguna, pero no hubo suerte. Cazaron la araña y se la presentaron a mi amiga con decisión y con ganas de ver su reacción. Bien, bien, esta se puede comer. -Dijo ella con gran seguridad. - Lo primero que tenemos que hacer es quitarle las patas, sino hace demasiadas cosquillas por la garganta. Con un asombro que no nos permitía cerrar la boca a ninguna, comenzó a quitarle las patas a la araña... una, dos, tres... Cuando terminó pidió un vaso de agua, lo cual no pudo ser ya que estábamos en un garaje o en un trastero... no lo recuerdo bien. Pues sin agua. -Decían las descreídas. Vale, vale, sin agua, pero entonces cuesta más... Nadie le contesto, contemplábamos la escena y yo por mi parte no sabía que me impactaba mas si la ocurrencia de comerse una araña o la valentía de hacerlo. Pero ella abrió la boca, se metió el diminuto cuerpo sin patas y trago saliva. ¡Ya está!, ¿contentas? ¡Me como las arañas y están muy buenas! ............................................................... Este es solo un pequeño y divertido ejemplo. Las mentiras al final o se descubren o se vuelven contra el autor del engaño. En la vida mentimos por muchas razones, la de mi amiga era simplemente porque su imaginación era desbordante y todo lo cotidiano se le hacía monótono y aburrido. Mentimos también para ocultar nuestros defectos o nuestras carencias, Mentimos también porque queremos aparentar lo que no somos, porque queremos que nos quieran. Buscar el cariño de los que nos rodean es lo mejor que podemos hacer en esta vida, pero cuidadín no sea que nos pase como a mi amiga, que al final se comió la araña...
¡Sólo los usuarios registrados pueden escribir comentarios!
Powered by !JoomlaComment 3.20
3.20 Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved." |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|