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Escuela Padres
Mi hija tiene anorexia Imprimir E-Mail
Comportamientos

cerezas_cuadradas.jpgHoy en día tenemos tanta sensibilidad para permitir una cosa como para alarmarnos ante cualquier otra. Desde luego considerar que uno de nuestros hijos pueda estar más delgado de lo normal nos mantiene en una actitud de alerta continua que poco nos ayuda a la hora de establecer un posible diálogo con ellos.

En primer lugar conviene cerciorarnos. ¿Que es eso de la anorexia? Pues bien así solo como su nombre lo indica, nos referimos a esta cómo pérdida de apetito sin causa aparente y por ende disminución de la ingesta de alimentos. Es por esto que cualquiera en nuestros días puede haber presentado anorexia.

Algo muy distinto es la anorexia nerviosa que se presenta como un cuadro clínico que afecta al comportamiento alimentario, con una sintomatología muy diversa aunque lo que le define fundamentalmente, es dejar de comer por propia voluntad de la persona y valerse de todo aquello que le lleve a esa finalidad (dietas restrictivas, ejercicio físico intenso, empleo de fármacos –laxantes y diuréticos-). Todo esto es consecuencia de una importante alteración en la imagen corporal (se siente gordo/a a pesar de la delgadez lograda) y un miedo terrible a ganar peso. Es bien sabido que el porcentaje de casos de esta alteración del comportamiento alimentario lo padecen en su mayoría chicas aunque empiezan abundar los casos en chicos. Y que en ambos casos su tendencia va hacia el alta motivada por los actuales cánones de belleza que difunden algunos Medios de Comunicación.

Desde luego, la anorexia nerviosa es algo muy serio, no se produce por cabezonería de nuestros hijos. La causa de su aparición es la combinación de componentes biológicos, influencias socioculturales, relaciones familiares, rasgos de personalidad así como cualquier situación que desemboque en estrés.

En la mayoría de los casos su inicio se sitúa en la adolescencia, ya que coincide con una época de cambios psico-evolutivos por los cuáles el adolescente va a ir configurando su propia identidad. El chico o la chica comienza a tomar la riendas de su propia persona y un añadido a esto puede ser controlando su propio peso y configurando su imagen corporal “a su gusto”.

En medio de todo este panorama aparecen los problemas, y la alteración en el comportamiento alimentario se sigue manteniendo, ya que todo el diálogo familiar gira entorno a esta problemática. Esta situación favorece que los padres le siguan el juego, focalizan el problema exclusivamente en su delgadez más allá de ver cómo van las cosas en casa para que algo pudiera estar influyendo en el comportamiento de su hijo/a. Y es que una de las características más propias del adolescente es ser una persona que reclama su autonomía e individualidad, pero al mismo tiempo es dependiente de la familia. Es normal que el adolescente exprese su disconformidad, su rebeldía de alguna manera. Ante todo esto muchos padres plantean un sistema basado en una rigurosa disciplina. Y es que el hijo adolescente esta creciendo pero la familia no parece darse cuenta de ello , el psiquiatra Paulino Castells habla de ello por medio de las aventuras de Alicia en el País de las maravillas, cuando ella, en sueños va por el interior del tronco hueco y llega en una casita en la que toma una bebida que le hace crecer de forma extraordinaria, observa cómo ella va creciendo pero la habitación se le va quedando cada vez más pequeña, pues así este símil ilustra perfectamente la relación del adolescente con su familia.

Desde luego aquí es de vital importancia que los padres reflexionen sobre la actitud que manifiestan con su hijo/a. Descubrir que aspectos han ido descuidando en su educación (por ejemplo, si le dejan que realice sus comidas solas encerrado/a en su cuarto), cómo es la comunicación con el/ella (por ejemplo si caen fácilmente en los enfrentamientos), así cómo aquello que no han sabido manejar de cara a su adolescencia. En todo esto es importante tomar en cuenta lo siguiente:

  • Los padres no tienen que poner etiquetas diagnósticas, si previamente no hay un especialista que haya realizado ese diagnóstico. Pues bien sea o no diagnosticada con posterioridad algo que es fundamental es que la anorexia nerviosa no tiene que dar identidad a la persona, puesto que ella es algo más que todo eso.
  • Es necesario que los padres ante actitudes o comportamientos que puedan haber observado en sus hijos (evitar comer demasiado, comer a solas, el usos de dietas continuadas, etc.) actúen dialogando con ellos para poder conocer si se encuentran con algún tipo de dificultad o problema.
  • Si se abre la comunicación y el diálogo entre ellos, favorecer el respeto por sus ideas y sentimientos. Facilitando el aprendizaje de adecuadas formas de regulación emocional evitando que se nieguen las muestras de cariño, ej. ¡cállate!
  • Crear un contexto adecuado en donde se pueda hablar con normalidad sobre los cambios corporales que se experimentan en al pubertad.
  • Evitar toda comunicación que intente culpabilizar, juzgar, o que acentué la negatividad y no lo positivo (ej . que bien te ha salido, no cómo ayer que fue un desastre)-
  • No hacer excesivos los mensajes que se puedan dar en torno a la preocupación por el cuerpo y la estética.
  • Y por su puesto conviene siempre que pueda acudir a un especialista, siempre con su consentimiento. Éste es importante que pueda ayudar a toda la familia a abordar el problema.
Mª del Carmen González Rivas
Centro de Atención Psicológica y Familiar
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http://vinculos-psicologiayfamilia.blogspot.com
 
Generar creencias potenciadoras en los hijos Imprimir E-Mail
Comportamientos

adolescente_cantando.jpgLas creencias son ideas, pensamientos y forma de hacer las cosas que cada uno de nosotros tenemos. Vienen dadas por nuestra educación y vivencias, ya sean familiares como sociales.

Como me suelen decir, creencia es casi todo, porque para cada cosa tenemos asociado un pensamiento de cómo actuar, en función de nuestra opinión personal, y no desde un plano objetivo, pese a que creamos que estamos en posesión de la verdad. Por tanto, existen tantas creencias casi como personas, pues sobre un mismo problema encontraremos diferentes "verdades" aunque alguno vea la suya como absoluta.

Entonces, ¿cómo identificarlas? Bueno, nuestras creencias responden a la pregunta ¿por qué? Estoy segura que a los padres ahora os resultará más fácil entender cuando vuestros hijos/as se están generando su sistema de creencias, tan fácil como cuando nos preguntan el por qué de las cosas.

Ahora bien, las creencias no son buenas ni malas, simplemente nos potencian, ayudándonos a la hora de conseguir algo, o bien nos limitan. Siguiendo este hilo, se puede ver la cuestión principal, la creencia tendrá uno u otro sentido en función de aquello que se quiere conseguir, el objetivo o finalidad. También las habilidades disponibles y las circunstancias adversas influyen en una situación determinada, la diferencia está en encontrarse en una posición no limitadora, de forma que se pueda abrir el abanico de posibilidades a la hora de contrarrestar dicha situación.

Si le dices a tus hijos/as que algo es imposible y así lo creen, será más difícil para ellos den algún paso para demostrar lo contrario, la posibilidad, que si les enseñas a ver esa posibilidad aún cuando en ese momento pueda resultar difícil.

En síntesis, se puede decidir qué tipo de creencias inculcar a nuestros hijos/as. Con esa capacidad de elegir viene el manejo, la gestión. El ser humano es capaz de crear nuevos sistemas de creencias y cambiar las existentes, por tanto mejor enfocarse en educar sobre aquellas que motiven a tener éxito, alcanzar metas y mejorar la vida.

Este video es un ejemplo sobre conseguir algo que muchos consideran extraño. La parte más importante es cuando ves qué hizo el padre y compruebas qué está haciendo el hijo.

 
Susana García Gutiérrez
Coach Personal y Terapeuta Flores Bach
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www.coachingatualcance.com
 

 

 
ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES Y DEBERES PARA CASA Imprimir E-Mail
Colegio

madre_hija_deberes.jpgEl tema de las actividades extraescolares es un mundo, y como tal intentaremos analizarlo, si bien es cierto que las opiniones y posturas al respecto son tan numerosas como variadas.

Las actividades extraescolares son un factor enriquecedor en la educación de los niños. Amplían y complementan su formación, les ayudan a desarrollar y formar diferentes etapas de su personalidad y además favorecen la convivencia, pero no podemos olvidar que si un niño pasa 8 horas en el colegio, más una o dos de actividades extraescolares, al final se cansa demasiado, haciendo que el "momento de los deberes" sea un auténtico suplicio para toda la familia.

Yo resumiría el objetivo principal de estas actividades en uno sólo: conseguir que sean un estímulo a la actividad educativa, evitando que la enseñanza quede relegada al ámbito del aula.

Lo ideal sería que las extraescolares se pudieran "combinar" con los deberes para casa, la gran preocupación de los padres de hoy. Sin embargo, eso es sólo una utopía. Y el principal motivo es que las actividades fuera del horario escolar muchas veces se imparten en otro centro diferente del de estudio, por lo que la coordinación resulta imposible. Además, no todos los alumnos participan en este tipo de actividades, por lo que no se puede generalizar el tema de las tareas para casa si no estamos en igualdad de condiciones...

Así las cosas, nos encontramos ante un dilema, aunque no debería ser tal: ¿por qué elegir actividades extraescolares frente a deberes? O mejor expresado, ¿pueden los niños con todo? Evidentemente depende de la edad, pero la conclusión es la misma: algunas veces es demasiado, y los niños acaban agotados. Sin embargo, es cierto que en muchas ocasiones, los niños acuden a actividades de este tipo por una razón muy simple: los padres no pueden / podemos recogerles a la hora de salida del centro, y tienen que "hacer tiempo" y para eso, aprovechan para reforzar el idioma, hacer deporte, teatro...

Por otra parte, y como apunté en el artículo anterior, los deberes para casa son la manera que los profesores tenemos de comprobar que lo que les hemos enseñado ha llegado a buen puerto, que lo han entendido y asimilado. Es importante tener en cuenta que la tendencia en los últimos años en la educación en España es dar menos protagonismo a los exámenes, librando así a los alumnos del estrés y estado de nervios que les provocan. Por eso la evolución continua es la única manera que tenemos de asegurarnos de que los niños aprenden. Y esa evaluación continua incluye, obviamente, el trabajo para casa, que debe ser realizado por el alumno exclusivamente, y no implicar en ello a toda la familia.

Entonces, si las actividades extraescolares son beneficiosas y aportan al niño tantas ventajas y los deberes son necesarios y enriquecedores también, no deberíamos, entre todos, intentar que sean lo más compatibles posible?

Julio Alberto De Pedraza García
Profesor de Educación Primaria 

 
PADRES Y PROFESORES, EL TANDEM PERFECTO Imprimir E-Mail
Colegio
colegiala.jpgLos años que nuestros hijos pasan en el colegio son los más importantes de sus vidas. Los que más marcan, los que dejan huella realmente indeleble, porque siempre nos acordamos de las vivencias que tuvimos "en el cole", en uno u otro curso. Por eso debemos cuidar mucho el bienestar de los niños en clase, vigilar que no se encuentren a disgusto y que nos cuenten en casa cómo se sienten, qué les preocupa, qué cosas les gustan y qué cosas no.

Pero en su justa medida. No podemos hacer que se sientan "agobiados" o presionados. A veces es mejor dejar que nos cuenten lo que y cuando quieran, y seguro que es más productivo que intentar "sacárselo" cuando, a lo mejor, no es el momento adecuado.

En todo este proceso, somos los profesores los que debemos trabajar mano a mano con los padres. Pero estableciendo unos límites, que por otra parte deberían estar determinados por pura lógica. Algunas veces se da el caso de padres que "responsabilizan" a los profesores del comportamiento de sus hijos en casa, porque dan por hecho que la educación de los niños es cosa de los profesores. Nada más lejos. El profesor, educador, maestro, es el encargado de transmitir conocimientos a los alumnos, y además hacer que estén preparados para adquirir y asimilar esos conocimientos. También es el principal motor para fomentar y posibilitar la creatividad del alumno, pero siempre respetando su libertad. Sin embargo, es deber de los padres que sus hijos tengan un nivel mínimo de educación y "saber estar", que los profesores, en el centro escolar, trataremos de afianzar para que la convivencia con sus compañeros, el resto de profesores y trabajadores del colegio sea productivo y satisfactorio para todos.

Es aquí donde surge la importancia de la relación entre padres y maestros. El objetivo (la situación ideal) es lograr un equilibrio entre los padres que delegan la educación al maestro dando por hecho que es el único educador del niño y aquellos otros que pretender dirigir, a su entender, la labor del profesor dentro del aula. Es vital que entendamos, unos y otros, que la educación de los niños de cualquier edad, es un barco en el que navegamos maestros y tutores (padres o no) de los alumnos que serán el día de mañana adultos sanos y responsables. Eso sí, necesitan ayuda para lograrlo y por eso la comunicación casa-escuela debe fluir libremente y debe ser participativa por ambas partes. Sólo así lograremos una educación efectiva para el futuro de nuestros hijos.

Julio Alberto De Pedraza García
Profesor de Educación Primaria

 
ASIGNATURA PENDIENTE - APRENDER A SER PERSONA Imprimir E-Mail
Comportamientos

bebe-mecanico.jpgIncluso una tragedia para la que no se encuentran adjetivos que la describan, como la acontecida en Haití hace a penas dos semanas, puede servir para hacer conscientes a los niños, y a nosotros mismos, de la importancia de ser solidarios.

Cuando somos solidarios anteponemos las gratificaciones de los demás a las nuestras propias pero, al ayudar a otros, también nosotros salimos beneficiados. Por eso, educar la solidaridad en casa y en la escuela supondrá una serie de indudables beneficios para nuestros niños y alumnos. Cuando enseñamos al niño a ser solidario le estamos enseñando a ver el mundo que le rodea de otro modo, desde una perspectiva que le hace valorar más lo que la vida le ofrece, así como a  relativizar sus problemas cotidianos al compararlos con otros de mayor importancia, tales como el que al principio de este escrito hemos comentado, aunque no hace falta cruzar el charco y tampoco un desastre natural para darnos cuenta de lo, realmente, afortunados que somos: personas sin hogar,  niños abandonados, discapacidades, maltratos...sin tener que salir siquiera de la manzana de nuestro barrio.

Cuando educamos en la solidaridad también estamos contribuyendo a mejorar el desarrollo personal de los pequeños, les hacemos adquirir responsabilidad y compromiso porque las personas nos hacemos personas en la relación con otros, porque sólo mejoramos cuando intentamos mejorar a los que nos rodean. Educamos para que aprendan a vivir en sociedad, para hacerles personas capaces de resolver situaciones conflictivas, porque es en éstas, en los desafíos que nos presenta la vida cuando las personas crecemos y sacamos lo mejor de nosotros mismos.

¿Y cómo educar en la solidaridad? Pues valorando, reforzando todas sus conductas sociales (compartir, ayudar, dar las gracias, saber pedir perdón, ponerse en el lugar del otro...) informándoles, escuchándoles. Haciéndoles cumplir normas, así como hacerles partícipes en juegos o tareas cooperativas. Mostrándoles la importancia de su opinión y participación, del alcance de su mediación en conflictos e injusticias...pero lo más importante: predicando con nuestro ejemplo.

Educar al niño para ser solidario es el mejor remedio para muchos de los problemas que hoy en día se dan entre ellos: problemas en relación con la imagen, los estudios, tiempo libre, relaciones con los demás, las marcas, drogas...

Por ello, padres y profesores debemos trabajar conjuntamente y ofrecerles más y mejores modelos de referencia de los cuales puedan aprender. Aprender en esta asignatura en la que todos, alguna vez, hemos aprobado "raspados".

Marta Iranzo Duque
Maestra y Logopeda.

 
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