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ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES Y DEBERES PARA CASA Imprimir E-Mail
Colegio

madre_hija_deberes.jpgEl tema de las actividades extraescolares es un mundo, y como tal intentaremos analizarlo, si bien es cierto que las opiniones y posturas al respecto son tan numerosas como variadas.

Las actividades extraescolares son un factor enriquecedor en la educación de los niños. Amplían y complementan su formación, les ayudan a desarrollar y formar diferentes etapas de su personalidad y además favorecen la convivencia, pero no podemos olvidar que si un niño pasa 8 horas en el colegio, más una o dos de actividades extraescolares, al final se cansa demasiado, haciendo que el "momento de los deberes" sea un auténtico suplicio para toda la familia.

Yo resumiría el objetivo principal de estas actividades en uno sólo: conseguir que sean un estímulo a la actividad educativa, evitando que la enseñanza quede relegada al ámbito del aula.

Lo ideal sería que las extraescolares se pudieran "combinar" con los deberes para casa, la gran preocupación de los padres de hoy. Sin embargo, eso es sólo una utopía. Y el principal motivo es que las actividades fuera del horario escolar muchas veces se imparten en otro centro diferente del de estudio, por lo que la coordinación resulta imposible. Además, no todos los alumnos participan en este tipo de actividades, por lo que no se puede generalizar el tema de las tareas para casa si no estamos en igualdad de condiciones...

Así las cosas, nos encontramos ante un dilema, aunque no debería ser tal: ¿por qué elegir actividades extraescolares frente a deberes? O mejor expresado, ¿pueden los niños con todo? Evidentemente depende de la edad, pero la conclusión es la misma: algunas veces es demasiado, y los niños acaban agotados. Sin embargo, es cierto que en muchas ocasiones, los niños acuden a actividades de este tipo por una razón muy simple: los padres no pueden / podemos recogerles a la hora de salida del centro, y tienen que "hacer tiempo" y para eso, aprovechan para reforzar el idioma, hacer deporte, teatro...

Por otra parte, y como apunté en el artículo anterior, los deberes para casa son la manera que los profesores tenemos de comprobar que lo que les hemos enseñado ha llegado a buen puerto, que lo han entendido y asimilado. Es importante tener en cuenta que la tendencia en los últimos años en la educación en España es dar menos protagonismo a los exámenes, librando así a los alumnos del estrés y estado de nervios que les provocan. Por eso la evolución continua es la única manera que tenemos de asegurarnos de que los niños aprenden. Y esa evaluación continua incluye, obviamente, el trabajo para casa, que debe ser realizado por el alumno exclusivamente, y no implicar en ello a toda la familia.

Entonces, si las actividades extraescolares son beneficiosas y aportan al niño tantas ventajas y los deberes son necesarios y enriquecedores también, no deberíamos, entre todos, intentar que sean lo más compatibles posible?

Julio Alberto De Pedraza García
Profesor de Educación Primaria 

 
PADRES Y PROFESORES, EL TANDEM PERFECTO Imprimir E-Mail
Colegio
colegiala.jpgLos años que nuestros hijos pasan en el colegio son los más importantes de sus vidas. Los que más marcan, los que dejan huella realmente indeleble, porque siempre nos acordamos de las vivencias que tuvimos "en el cole", en uno u otro curso. Por eso debemos cuidar mucho el bienestar de los niños en clase, vigilar que no se encuentren a disgusto y que nos cuenten en casa cómo se sienten, qué les preocupa, qué cosas les gustan y qué cosas no.

Pero en su justa medida. No podemos hacer que se sientan "agobiados" o presionados. A veces es mejor dejar que nos cuenten lo que y cuando quieran, y seguro que es más productivo que intentar "sacárselo" cuando, a lo mejor, no es el momento adecuado.

En todo este proceso, somos los profesores los que debemos trabajar mano a mano con los padres. Pero estableciendo unos límites, que por otra parte deberían estar determinados por pura lógica. Algunas veces se da el caso de padres que "responsabilizan" a los profesores del comportamiento de sus hijos en casa, porque dan por hecho que la educación de los niños es cosa de los profesores. Nada más lejos. El profesor, educador, maestro, es el encargado de transmitir conocimientos a los alumnos, y además hacer que estén preparados para adquirir y asimilar esos conocimientos. También es el principal motor para fomentar y posibilitar la creatividad del alumno, pero siempre respetando su libertad. Sin embargo, es deber de los padres que sus hijos tengan un nivel mínimo de educación y "saber estar", que los profesores, en el centro escolar, trataremos de afianzar para que la convivencia con sus compañeros, el resto de profesores y trabajadores del colegio sea productivo y satisfactorio para todos.

Es aquí donde surge la importancia de la relación entre padres y maestros. El objetivo (la situación ideal) es lograr un equilibrio entre los padres que delegan la educación al maestro dando por hecho que es el único educador del niño y aquellos otros que pretender dirigir, a su entender, la labor del profesor dentro del aula. Es vital que entendamos, unos y otros, que la educación de los niños de cualquier edad, es un barco en el que navegamos maestros y tutores (padres o no) de los alumnos que serán el día de mañana adultos sanos y responsables. Eso sí, necesitan ayuda para lograrlo y por eso la comunicación casa-escuela debe fluir libremente y debe ser participativa por ambas partes. Sólo así lograremos una educación efectiva para el futuro de nuestros hijos.

Julio Alberto De Pedraza García
Profesor de Educación Primaria

 
ASIGNATURA PENDIENTE - APRENDER A SER PERSONA Imprimir E-Mail
Comportamientos

bebe-mecanico.jpgIncluso una tragedia para la que no se encuentran adjetivos que la describan, como la acontecida en Haití hace a penas dos semanas, puede servir para hacer conscientes a los niños, y a nosotros mismos, de la importancia de ser solidarios.

Cuando somos solidarios anteponemos las gratificaciones de los demás a las nuestras propias pero, al ayudar a otros, también nosotros salimos beneficiados. Por eso, educar la solidaridad en casa y en la escuela supondrá una serie de indudables beneficios para nuestros niños y alumnos. Cuando enseñamos al niño a ser solidario le estamos enseñando a ver el mundo que le rodea de otro modo, desde una perspectiva que le hace valorar más lo que la vida le ofrece, así como a  relativizar sus problemas cotidianos al compararlos con otros de mayor importancia, tales como el que al principio de este escrito hemos comentado, aunque no hace falta cruzar el charco y tampoco un desastre natural para darnos cuenta de lo, realmente, afortunados que somos: personas sin hogar,  niños abandonados, discapacidades, maltratos...sin tener que salir siquiera de la manzana de nuestro barrio.

Cuando educamos en la solidaridad también estamos contribuyendo a mejorar el desarrollo personal de los pequeños, les hacemos adquirir responsabilidad y compromiso porque las personas nos hacemos personas en la relación con otros, porque sólo mejoramos cuando intentamos mejorar a los que nos rodean. Educamos para que aprendan a vivir en sociedad, para hacerles personas capaces de resolver situaciones conflictivas, porque es en éstas, en los desafíos que nos presenta la vida cuando las personas crecemos y sacamos lo mejor de nosotros mismos.

¿Y cómo educar en la solidaridad? Pues valorando, reforzando todas sus conductas sociales (compartir, ayudar, dar las gracias, saber pedir perdón, ponerse en el lugar del otro...) informándoles, escuchándoles. Haciéndoles cumplir normas, así como hacerles partícipes en juegos o tareas cooperativas. Mostrándoles la importancia de su opinión y participación, del alcance de su mediación en conflictos e injusticias...pero lo más importante: predicando con nuestro ejemplo.

Educar al niño para ser solidario es el mejor remedio para muchos de los problemas que hoy en día se dan entre ellos: problemas en relación con la imagen, los estudios, tiempo libre, relaciones con los demás, las marcas, drogas...

Por ello, padres y profesores debemos trabajar conjuntamente y ofrecerles más y mejores modelos de referencia de los cuales puedan aprender. Aprender en esta asignatura en la que todos, alguna vez, hemos aprobado "raspados".

Marta Iranzo Duque
Maestra y Logopeda.

 
La comida familiar. Espacio de comunicación Imprimir E-Mail
Comportamientos
plato_corazon.jpg
Manuel tiene 14 años, cuando llega a casa se encuentra un tanto solo porque ese día como otros tantos su padre no esta en casa y su madre se esta arreglando para irse al trabajo. Su madre le ha dejado la comida preparada y solo tiene que poner la mesa y comer, ante esto decide encender la televisión por ser su única compañía en esos momentos.

Estas situaciones son encontradas cada vez más en las familias, que sin darse cuenta están dejando pasar inadvertido el espacio más importante de comunicación con sus hijos.

 

En la mayoría de ocasiones en que me he encontrado con padres que tienen dificultades con sus hijos, no compartían este espacio con ellos, ¿Cómo darse cuenta entonces lo que les ha pasado durante el día? ¿De cómo comen?, etc. Supongo que todos cuando llegamos a casa queremos encontrarnos seguros protegidos, valorados, recibidos, acogidos,... sin embargo cuando cualquiera de nuestros hijos no tiene esta sensación, ¿Cómo después pedirle que se comporte, que estudie, que sea responsable, etc.? Los hijos necesitan de esta dedicación ya que alguien, bien sea el padre o la madre es importante que compartan esos momentos.

¿Cómo lograr entonces ese espacio de comunicación entorno a la comida? Para empezar dicen los especialistas que es conveniente establecer la costumbre de realizar en familia, al menos una comida al día. Partiendo de esa base, bien podemos acordar en cual de las comidas del día podemos esforzarnos para estar juntos, y cómo ese espacio va ser para eso. Tenemos que darle un trato preferencial y exclusivo centrado en el nosotros, donde los ruidos externos, bien sean los del teléfono, móviles, televisión, etc. sean expulsados de ese momento. ¿Quién no ha tenido la sensación de no ser escuchado cuando quien se lleva toda la atención es la televisión y no la persona que está hablando por ejemplo? 

Además de que en ese espacio estén ausentes este tipo de ruidos, tiene que ser un ambiente relajado, exento de tensiones y discusiones banales. Si lo vemos así asociamos ese tiempo de la comida a algo fundamentalmente positivo y placentero, inculcando en nuestros hijos que  la comida es un espacio en donde uno se encuentra bien.

Además con este espacio de la comida fomentamos y permitimos:

            - Fomentar el reparto de las tareas, de esa manera se les involucra en la actividad que puede ser desde la preparación de la comida hasta recoger lo que es la mesa. Y con esto les estamos ayudando a que asuman una responsabilidad y que de esta manera ellos se encuentren valorados y se favorezca su autoconfianza y autoestima.

            - Educa en conductas saludables para detectar posibles alteraciones o trastornos del comportamiento alimentario.

            - La comunicación adecuada. En donde podremos dar la oportunidad a nuestros hijos para que nos cuenten cómo ha sido su día, las cosas que se van proponiendo en la familia, digamos que es también una reunión familiar, donde se puede y se debe fomentar la participación. No conviene olvidarnos de que para que una buena comunicación resulte efectiva es necesario una buena y adecuada escucha, a veces hay que respetar los silencios.

La conclusión a todo este es que enseñamos a nuestros hijos a favorecer su autonomía, al mismo tiempo que creamos un entorno positivo que refuerza nuestros vínculos familiares actuando como factor de protección y prevención hacia futuros comportamientos en nuestros hijos.

Mª del Carmen González Rivas
Centro de Atención Psicológica y Familiar
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http://vinculos-psicologiayfamilia.blogspot.com 

 
Propósitos de año nuevo Imprimir E-Mail
Comportamientos

loveworld.jpgCada año que pasa en nuestras vidas, como decía la canción de Mecano nos ponemos de acuerdo para celebrar que un año acaba y otro empieza. Cuando estaba a punto de comenzar el 2010 lance mis deseos al aire, pensando que estos tienen que convertirse en propósitos, es decir que yo ponga de mi parte para que se puedan conseguir. Y no me refiero a esos tradicionalistas: perder peso, dejar de fumar, etc. Sino a aquellos que nos implican un cambio para nuestra vida.

Es tal el valor de la vida, que ya va siendo hora de despertar la esperanza, de alimentar nuestros corazones con savia nueva, porque si algo es nuevo es porque no se ha estrenado, no ha comenzado. Quizás sea este momento para estrenar, para cambiar, para abrir puertas, para saber que se puede si dejamos atrás nuestros miedos, nuestras preocupaciones y fomentamos nuestra autoconfianza. Más allá de las circunstancias que nos rodean aprendamos a liberarnos de nuestras eternas quejas, de echarle la culpa al vecino de lo mal que va este mundo nuestro o de lo que nos sucede. Incurrimos en esto último cuando nos dejamos llevar por la inercia y la rutina. Así les comento que en unos de sus viajes a España el psiquiatra español Luis Rojas Marcos comenta la siguiente anécdota: sentado al lado de una señora en el avión, está le comento que a dónde viajaba; el psiquiatra le respondió que a España, esta le dijo que España estaba fatal, que había mucho terrorismo, mucho maltratador, etc. A lo que el psiquiatra le replico: ¿señora conoce a algún terrorista o maltratador? ¿Alguien de su entorno lo es?... y así la señora tomo conciencia de que solo estaba hablando por hablar pues no conocía a nadie con estas características. Es cierto que lo negativo se cuela en nuestras vidas de la manera más sutil que a modo de voz interna nos intenta convencer que somos insignificantes para poder cambiar las cosas. Pero ¿por qué no empezar por nosotros? Quizá sea también la hora de mirarnos con una mayor benevolencia, de marcarnos nuestros pequeños objetivos. De mirar lo que quiero cambiar de mi mismo, lo que quiero dejar y conservar y lo que tengo que aprender a aceptar y así pensar ¿Qué puedo hacer para mejorar?

Desde luego lo importante es no amontonarse, y al menos detenerme en un principio en algo que me cueste un poquito menos, dedicar un ratito a saber cómo llevarlo a cabo para que no permanezca en nuestra cabeza a modo de preocupación tal que de esa manera en vez de ayudarnos nos produzca el efecto contrario. Y por su puesto lo fundamental marcarse un plazo para llevarlo a la práctica.

Si es cierto que año nuevo es vida nueva, vamos a vivirla como un autentico regalo que quizá esos Magos de Oriente dejaron en nuestras casas confiando en que nosotros nos alegraríamos al recibirla, porque "No importa que no esperemos nada de la vida, sino que la vida espere algo de nosotros". Mucho ánimo pues tenemos un año con mucho trabajo por delante. ¡Feliz 2010!

Mª del Carmen González Rivas
Centro de Atención Psicológica y Familiar
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