Para
comenzar a hablar sobre el acoso escolar o bullying, lo primero que podemos
hacer es poner en común la definición del término y algunas estadísticas al
respecto. El acoso escolar, llamado en inglés "bullying", se refiere a una
situación en la que uno o más alumnos amenazan, intimidan, agreden físicamente,
insultan, aíslan, ponen motes o, en todo caso, humillan a un compañero durante
meses e incluso años, generando en éste consecuencias psicológicas devastadoras, como la baja autoestima, el
aislamiento, cuadros de ansiedad y/o dificultades de conducta y
aprendizaje. Es importante no confundir
esto con juegos pasajeros, agresiones amistosas o discusiones entre dos chicos
en igualdad de condiciones.
El
informe Cisneros X, realizado por Iñaki Piñuel y Araceli Oñate revela
interesantes estadísticas sobre este tema. Primero, el dato de que un 23% de
los niños españoles sufren de algún tipo de acoso escolar (seguramente desde
una concepción más amplia sobre el término); segundo, que en segundo de
primaria (niños de siete años) lo sufre el 41,4% y a medida que el niño crece,
la posibilidades de ser blanco de sus compañeros de clase disminuyen: un 37% en
4º de primaria, un 28,10% en 5º, un 25% en 6º, un 23% en 1º de la ESO y en el
caso de los alumnos de bachillerato el
acoso afecta al 11.4%. Interesante, los niños entre 6 y 8 años son los que más
sufren de acoso escolar.
Por
otro lado, existe también el ciberacoso (acoso a través de internet, mensajitos
y llamadas), una forma eficiente de afectar al acosado y proteger al acosador,
quien incluso puede ocultar su identidad.
¿Qué
explicación tiene este fenómeno? ¿Dónde se origina esta necesidad de humillar
al otro para sentirse valioso? Resulta frecuente escuchar sobre la importancia
de devolver a los profesores la autoridad dentro del aula, como si el acoso
escolar fuera consecuencia, en parte, de la falta de límites que tienen los
niños dentro del colegio, es posible. Es cada vez más frecuente también, la
queja que los padres o profesores tienen sobre el manejo y la manipulación que
los niños hacen de las medidas legales que se pueden tomar en contra de ellos
si es que hay indicios de maltrato "Mi
niño me ha dicho que como siga forzándolo a hacer los deberes me va a
denunciar" "Yo hago todo lo que mi hija me pide, ya que la veo poco porque
estoy separado de su madre y no me quiero meter en problemas legales". Las
leyes de protección del menor que inicialmente fueron hechas para proteger a
los niños de abusos, ahora se ponen en su contra y son objetos de manipulación
para pasar por encima de los límites a su antojo.
El
acoso escolar está relacionado con una actitud cada vez más perversa, agresiva
y manipuladora de los niños y con una
dificultad de los adultos para orientarlos y controlarlos con límites
adecuados.
He
escuchado ya de varios casos en los que una vez que sale a la luz una situación
de acoso escolar dentro de un colegio, el niño acosado es señalado como un niño
con problemas de conducta a quien se le recomienda que salga del colegio como
una forma de darle solución a la situación. También ocurre que los niños tienen
miedo a denunciar estos ataques porque la convivencia escolar irá a peor y lo
tacharán de "llorica". En el estudio Cisneros X, se comenta también que
mientras el acoso entre los varones conlleva más agresiones físicas, el acoso
entre las niñas lleva a agresiones psicológicas, las cuales, en su mayoría de
las veces tienen consecuencias más traumáticas y difíciles de superar.
Es frecuente
que los padres se bloqueen frente a estas situaciones, y eso es precisamente lo
que queremos evitar. El objetivo de este artículo no es alarmar a lo padres con
este tema, si no por el contrario, darles herramientas para que puedan
manejarlo lo mejor posible y hagan
equipo con sus hijos e hijas para protegerles de estos abusos.
Lo
primero que hay que tener en cuenta es el gran valor de la PALABRA. Hay que
hablar con nuestros niños abiertamente sobre esto, la palabra les da poder:
informarles que los motes, las agresiones físicas, el retirar el habla a un
compañero y las burlas frecuentes y
continuas NO SON NORMALES Y HACEN DAÑO y
que por ello se les PROHIBE realizarlas a compañeros y se les OBLIGA a que se
los cuenten en caso de que las estén viviendo. Importante advertirles que como
padres van a cuidar al niño de que el resto del colegio no le haga más daño al
enterarse.
Por
otro lado también se recomienda HACER EQUIPO CON LOS PROFESORES. Gran parte de
los problemas de límites de los niños actualmente tienen que ver con que
existen contradicciones entre los adultos encargados de su educación. Padres,
abuelos, cuidadores y profesores les envían diferentes mensajes a la vez lo
cual les genera confusión y los posibilita para sentirse capaces de manipular a
los otros "si ellos me mandan mensajes confusos yo también se los puedo enviar
a ellos". Es difícil, si no, imposible ponerse de acuerdo para que todos los
adultos asuman las mismas normas y actitudes con los niños, pero, no hay duda de que los chavales son
capaces de percibir cuando se puede abrir un hueco para manipular y cuando hay
un frente común dispuesto a poner límites a favor, por supuesto, de su sano
desarrollo.
La
idea es darle seguridad al niño por los dos lados, tanto dentro como fuera de
casa. Hablar de estos temas abiertamente en casa, y estar en comunicación con la gente del colegio para que se abran
charlas, foros de discusión y pensar en cómo son las medidas que hay que tomar
en estos casos para que los niños salgan lo menos dañados posible. Por ejemplo,
evitar medidas como hablar con todo el grupo sobre la problemática de un chaval
en concreto, ya que esto coloca al niño en una posición de fragilidad. En todo
caso es más adecuado charlar con uno o dos niños de manera puntual. No hay que olvidar que existen profesionales
que pueden hacer de soporte para los padres y los hijos para llevar lo mejor
posible este proceso.
En
esta época se acrecenta la necesidad de que los niños adquieran una postura
sólida frente a ciertas cuestiones, ya
que tanto en los medios de comunicación masivos como en el colegio y en la
calle se encuentran expuestos a ver o vivir situaciones que requieren de
fortaleza, seguridad y habilidad para
conocer sus límites y saber comunicarlos. Por ello se recomienda favorecer
espacios de formación y discusión de manera continua tanto para los alumnos
como para los padres y profesores.
María Tovar
Psicóloga
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Tel: 620568690
Hace unas semanas salió en las noticias
que 20 jóvenes habían sido detenidos en Pozuelo de Alarcón por asaltar la
comisaría, agredir a agentes y
quemar coches patrulla, marquesinas,
papeleras y contenedores. De estos 20 jóvenes, 7 eran menores de edad. Ninguno
de los detenidos presentaba antecedentes penales, ni absentismo escolar y,
según las evaluaciones psicológicas que se les realizaron en la fiscalía, todos
son menores con buen historial académico, con familias estructuradas y con un
comportamiento equilibrado.
Cuando se entrevistó a una autoridad de
Pozuelo para que diera su opinión sobre el tema su respuesta fue algo así como
que era una pena que hubiera ocurrido en Pozuelo pero que era importante saber
que solamente dos chicos de los veinte detenidos vivían ahí ¡Como si lo que estuviera en juego fuera
la reputación de la zona! Creo que hay muchas más dimensiones de este problema
de las que un político debe ser capaz de opinar
¿Qué pasa aquí? ¿Algo suena raro no? No sé
a ustedes pero cuando menos a mi, este tipo de noticias me hace preguntarme
¿Qué estamos haciendo mal? No se me ocurre depositar en estos chicos toda la
culpa de lo que ocurre, esto suena a un síntoma social y político del que
algunos adolescentes de hoy son parte.
¿Quién no ha pensado que algo ocurre con los jóvenes de ahora? Estos
jóvenes que se encuentran más apáticos, más ansiosos y con dificultades para
construir sus proyectos personales.
¿En qué época están creciendo nuestros
chavales?
Tres cosas fundamentales han cambiado
vorazmente en las últimas décadas: la concepción del tiempo, del esfuerzo y el
nivel de confort.
La tecnología ha revolucionado la velocidad, y el nivel de
esfuerzo con el que ahora se realizan las cosas. Antes, si un chico quería
quedar con un amigo, llamaba a su casa, esperaba a que alguien cogiera el
teléfono fijo (deseando que fuera él y no sus padres) y, en caso de que el
amigo no estuviera en casa, tal vez tenía que esperar uno o dos días para
hablar con él. Ahora, con un mensaje por el móvil es suficiente, no hay riesgos
ni tiempo de espera, si el amigo no responde "paso de él".
Con la ropa y los objetos ocurre algo
similar. Actualmente el mercado está diseñado para que las personas consumamos
ropa y productos con una gran facilidad para que luego estos productos sean
desechados con la misma facilidad. La chicas compramos ropa sabiendo que es
posible que la próxima temporada ya no la usemos más. Así de fácil.
En los medios de comunicación se pretende
vender un nivel de confort de "téngalo todo y téngalo ya"¡lo más rápido posible
y al alcance de sus manos!
¿Cómo se construye una mente así en una
sociedad en la que los principios éticos están siendo replanteados y las estructuras familiares
reorganizadas?
Definitivamente, la labor de poner en práctica el orden social
no es nada más de la policía. Hay que promover espacios de puesta en común de
padres y profesionales que trabajan con niños y adolescentes para favorecer una
ética abierta, de acuerdo a la época, pero también estricta para que sea un
referente claro cuando un adolescente se de la vuelta y pregunta ¿Y ahora por
dónde sigo mi camino? Con tantos mensajes contradictorios pareciera que se
encuentran confundidos y nos lanzan llamados de emergencia como el que hemos
visto en la noticia de Pozuelo.
María Tovar
Psicóloga
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Tel: 620568690
Hace
poco más de una semana que nuestros niños volvieron al cole; una vuelta que
supone un gran cambio en sus vidas, pero también en la de padres y profesores.
Ya
terminó la flexibilidad de horarios para levantarse e irse a la cama, para saliry jugar, la flexibilidad en los horarios de
las comidas...y comienza una mayor disciplina y orden. Se trata de una vuelta a
la rutina a la que a todos nos va costar adaptarnos.
Muchos
colegios empezaron sus clases de septiembre con un horario de entrada y salida mucho
más "suave", dejando las tardes libres para luego pasar a tener un horario
completo en el mes de octubre. Esto, sin duda, nos va a ser de gran ayuda para
irnos acostumbrando a nuestro nuevo ritmo de vida.
En
estas tardes de septiembre será cuando tengamos que ir reduciendo, de manera
progresiva, las actividades lúdicas y juegos de nuestros hijos, para que pasen
a dedicar parte de su tiempo a otras que les van a exigir un mayor esfuerzo y
concentración. Éstas podrán estar relacionadas, o no, con el colegio; lo que
importa es que los niños se acostumbren a un trabajo o estudio diario que será
fundamental, a partir de ahora, para un buen rendimiento escolar.
Tanto
en este rendimiento escolarcomo en su
crecimiento en general, van a influir otros factores que padres y profesores
debemos cuidar: las horas de sueño y la alimentación. Tanto las horas de sueño
como la alimentación van a variar dependiendo de la edad del niño, de las
actividades que realice, etc., sin embargo será necesario que ya, desde el
comienzo, les inculquemos unos hábitos adecuados en relación con las mismas. Algunos
de estos hábitos son:
Establecer
una hora fija para levantarse, para irse a la cama, así como para las comidas.
Acostumbrar
al niño a comer de todo: el que su alimentación sea variada no sólo supondrá el
crecimiento equilibrado del mismo, así como un mayor rendimiento y
concentración durante el curso; también supondrá una mayor tranquilidad para
padres cuando éste, por el motivo que sea, tenga que comer fuera de casa
(comedor del colegio, campamentos, etc.) y no puede ser vigilado.
Siguiendo
en esta misma línea, un desayuno abundante que incluya leche, cereales y fruta,
será una garantía de un rendimiento pleno a lo largo de la mañana escolar.
Tras un tranquilo verano, seguramente no será
fácil adaptarse a los ritmos más estrictos que trae el invierno, sin embargo
cuanto antes se haga mejor, ya que será fundamental para un crecimiento y un
nuevo curso académico de éxito.
Puede que alguno de vuestros hijos/as s despierte varias veces a lo largo de la noche de forma brusca , confuso/a y con una sensación de miedo intenso .
Si hablamos de un acontecimiento aislado , probablemente se trate de una pesadilla sin mayor importancia. No obstante , en ocasiones este problema se presenta de forma repetitiva y con varios episodios durante una misma noche . En este caso la problemática cambia y la gravedad aumenta . Son lo que conocemos como terrores nocturnos .
Estos episodios generalmente aparecen en la fase no profunda , o no REM , del sueño y una vez que el niño/a se ha despertado puede tardar unos minutos hasta reaccionar , moverse con normalidad y poder volver a dormirse , por el miedo intenso que experimentan . Como norma general estos terrores aparecen entre los 3 y los 8 años y las causas pueden ser tan diversas como los niños/as que los experimentan .
En algunos casos se trata simplemente de una historia de terror que escucharon recientemente o una película de miedo que vieron . Sin embargo también pueden aparecer como consecuencia de experiencia traumática, de un conflicto familiar , etc. Generalmente desaparecen en la adolescencia y aunque esto puede tranquilizar a los padres , la dificultad de convivir con estos terrores y el desazón que experimentan los niños/as, hacen más que aconsejable intervenir y evitar dejar "que se solucione con el tiempo".
Como hemos dicho , lo normal es que se produzcan en las primeras fases del sueño , entre la tercera y la cuarta , que generalmente se encuentran entre la hora y media y las tres horas desde que el niño/a se duerme . En la mayoría de los casos aparecen en las mismas horas , por lo que con ambos datos y una pequeña labor detectivesca , podemos preveer el momento en el que se producirán.Una vez que tenemos detectado el momento aproximado en que aparecerá, deberemos despertar al niño/a y mantenerle despierto durante unos cinco o diez minutos . Posteriormente volveremos a acostarlo y si los episodios aparecen más de una vez durante la noche , repetir la operación .
Puede parecer una tortura pero en la mayoría de los casos sólo serán unos días.Durante el tiempo en que mantengamos al niño despierto deberemos tratarle con suavidad , pero asegurándonos de que se ha despertado y aunque podemos acunarlo en los brazos o hacerle unos mimos, no debemos excedernos en este punto . Esta recomendación es importante porque podemos solucionar los terrores nocturnos y encontrarnos después con que nuestro hijo/a necesita de estos mimitos para poder conciliar el sueño , todo en su justa medida .
Si el problema se ha originado por una pelicula o una historia , como hablabamos antes , probablemente estas actuaciones sean más que suficientes , pero deberemos tener cuidado con lo que ven o lo que escuchan los peques en adelante . No todos los niños/as son igual de sensibles a este tipo de estímulos .
Si bien el problema se originó por un conflicto familiar o del entorno del niño/a ,o por un suceso estresante o traumático , además de poner en práctica estos consejos deberemos solucionar el problema original .
Normalmente , cuando a pesar de poner en marcha estas estrategias ,el problema persiste suele denotar un trasfondo más complejo.Como decíamos darle tiempo puede ser , en la mayoría de los casos , contraproducente ya que durante el tiempo que duran estos episodios los niños/as no alcanzan el sueño REM , con las implicaciones negativas que esto conlleva .Su estado de ánimo , su humor , su rendimeinto escolar y otras áreas de su vida pueden verse afectadas si no intervenimos en el problema .
Espero que os resulte de utilidad .
Edurne Simón Calvo
Psicóloga
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IDEAS PARA ESTABLECER
REDES DE APOYO
Los abuelos no pueden
ser la única ayuda.
¿Que nos ocurre que cada vez nos
cuesta más trabajo pedir ayuda?
En el artículo anterior comentaba sobre la importancia de
que los padres compartan espacios de ocio fuera de la convivencia con sus
hijos, no solo para que no acaben agotados durante la crianza sino también para
que puedan mantener un trocito de vida autónomo como individuos y como pareja.
Esto es fundamental para el desarrollo de los niños, ya que conforme mejor se
realice la separación entre padres e hijos, mayores serán las habilidades que
lo niños irán adquiriendo hacia su autonomía. Si los vamos haciendo
independientes de los adultos, y nosotros nos vamos haciendo más independientes
de ellos, más seguros de sí mismos se sentirán y más tiempo tendremos para
nosotros.
Por esto destacaba el hecho de crear redes de apoyo entre
padres, para sentir que no se está solo en la labor de crianza de un hijo y que
uno puede apoyarse en otros que se encuentran en situaciones similares y no
solo en los abuelos, quienes muchas veces se cargan de demasiadas
responsabilidades en la crianza de sus nietos.
Desafortunadamente hay ciertos malentendidos que dificultan
la creación de estos espacios. Cada vez me encuentro con más padres que tienen
opiniones del tipo "Pues es que no queremos molestar a los demás dejando que
cuiden a nuestros niños, no queremos ser pesados, ellos ya tienen mucho con sus
cosas". Padres: No hay que olvidar que cuando uno deja sus hijos al cuidado de
otros, además de ofrecerles confianza está ofreciendo la oportunidad de que los
niños se encariñen con otros y faciliten su capacidad de relacionarse con
personas diferentes, esto fortalece mucho la personalidad, además sus hijos
pueden ser buena compañía, no sólo un peso!
Otra situación que se da con frecuencia es aquello que yo
llamo "Ciclo de culpa y compensación": padres que se sienten culpables porque
pasan poco tiempo con sus niños y lo pretenden compensar pasando con ellos todo
su tiempo libre (y peor aún, comprándoles todo lo que piden). Por supuesto que
es fundamental que lo padres compartan tiempo con sus niños, tiempo de juego y
de comunicación, pero sobretodo tiempo de calidad, no solo cantidad. Si unos
padres tienen la oportunidad de salir al cine, estarán tranquilos y satisfechos
y podrán luego dedicar un rato lindo a sus niños.
Hacer red implica, primero, el entendimiento de que hay
muchos padres con necesidad de apoyo y segundo, generar pequeñas iniciativas
que estén a nuestro alcance para brindarse este apoyo mutuo A FAVOR TANTO DE
LOS NIÑOS COMO DE LOS ADULTOS ENCARGADOS DE SU CRIANZA.
Las redes pueden tener múltiples formas y funciones. Por
ejemplo, nuestra querida página web demadres.es nació con el objetivo, además
de informar a padres y madres sobre los múltiples avatares de la crianza, de
crecer como red de encuentro y apoyo entre padres, por cierto, felicidades por
su primer aniversario. Hay que seguir adeltante con este tipo de iniciativas!.
Algunas formas de redes:
Redes
de padres cuidadores. Ej: Padres que se ponen de acuerdo para que cada
pareja se quede con los niños una vez al mes.
Redes
de convivencia entre familias: Familias con las cuales organizar tiempo de
ocio en conjunto.
Redes
de aprendizaje: Familias que pueden organizar espacios didácticos para los
niños. Por ejemplo, el otro día escuchaba a un padre que organiza talleres
de bricolaje con sus hijos y amigos de sus hijos 2 Sábados al mes. También
escuchaba de una madre que da clases de apoyo de mates a 3 amigos de sus
hijos una tarde a la semana. Tabién están las sesiones de cantos y juegos
para los mas peques.
Redes
de adquisición de libros, ropa y juguetes: Redes de familias que antes de
comenzar el ciclo escolar se reúnen para intercambiar material que sus
hijos ya no necesitan pero que está en buen estado y otros pueden
utilizar.
Todas estas medidas que vayamos tomando van a impulsar a
nuestros hijos a pensarse en comunidad y no solo como individuos aislados. A ir
renunciando al egoísmo y dar lugar a los demás dentro de sus proyectos. Esto es
importante, si pensamos que los males actuales como la depresión y las
drogodependencias pueden venir de la gran soledad en la que muchos se sienten y
contra la que todos tenemos que luchar. Así que los animo a promover estas
iniciativas!
María Tovar
Psicóloga
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