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Mamá, Cuéntame un cuento |
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Logopedia
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¡Cuántas veces habremos escuchado, como padres o profesores, esta frase a nuestros niños!, y cuántas otras muchas veces, por pereza, nos habremos negado o bien, lo habremos dejado para otro día.
Pero si, realmente, nos diésemos cuenta de la importancia que tienen los cuentos en el desarrollo del lenguaje de los más pequeños, quizá, a pesar del cansancio tras un largo día de trabajo, nos sentaríamos en la cama junto a ellos y comenzaríamos diciendo: “Había una vez…”
Como todos sabemos, la lengua es un lazo, un puente o cómo queramos llamarlo, entre nuestro mundo interior y el exterior y de ahí que sea tan importante cultivarlo y cuidarlo desde los primeros años de vida. Padres y profesores poco familiarizados con el tema pensarán: “¿y cómo hago yo esto?..”
¿Quién iba a decir a estos padres y profesores que algo tan sencillo como leer un cuento a sus niños o contarles una historia iba a impulsar y enriquecer tanto el lenguaje en los mismos?
Pues, sí. Con los cuentos e historias introducimos a los niños, a través del lenguaje oral, en mundos distintos al suyo, estimulamos su fantasía e imaginación, al tiempo que contribuimos al desarrollo de su capacidad de compresión del lenguaje.
Mientras narramos el cuento, los niños disfrutan poniéndose en el lugar de los distintos personajes o respondiendo a preguntas sobre los mismos; buscando nuevas soluciones a los problemas que se plantean en la historia o imaginando otros posibles finales o maneras de contar el cuento sin darse cuenta, siquiera, que los adultos lo que, realmente, pretendemos con todo esto es desarrollar su capacidad para comprender, razonar, sintetizar, crear y expresarse.
También será divertido que sean ellos los que nos cuenten las historias, ya sean inventadas, de manera que tengan que encadenar las ideas de forma lógica y coherente, o populares, en las que pongan a prueba y vayan ejercitando su memoria y capacidad de atención.
Pero los cuentos no sólo van a tener interés por todo esto que acabamos de comentar, sino porque, a través de ellos, los pequeños harán muchos aprendizajes sobre el mundo que les rodea, sobre las cosas, fenómenos, relaciones, sobre actitudes, normas y valores.
Para terminar, me gustaría comentar que la entonación, pronunciación, la articulación de las diferentes palabras y los gestos y expresiones que acompañan nuestras narraciones, tendrán una gran importancia, no sólo porque servirán para captar la atención de nuestros pequeños oyentes, sino porque serán el modelo que seguirán e imitarán.
Después de todo lo dicho hasta ahora, el próximo día que mis alumnos me pidan que les cuente un cuento, no habrá excusa que valga y tendré que empezar la clase con: “Había una vez…”.
Marta Iranzo Duque
Logopeda
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Niños y Verduras: Una difícil amistad |
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Alimentación
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Todo el que tiene niños en casa sabe que las verduras y los niños no se llevan bien. Es nuestra labor de padres sin embargo, conseguir que esta relación funcione, ya que las verduras deberían ser parte fundamental de la dieta de nuestros hijos.
Pero ¿cómo hacer ver a los niños que las verduras son unas “amigas” estupendas y además divertidas? Las verduras, generalmente, se preparan cocidas y acompañadas con un poco de patata, zanahoria o cebolla. Reconozcamos que este modo de presentar las verduras no es del agrado ni de los niños ni de nosotros mismos...
Con un poco de imaginación y unas nociones básicas de cocina, se pueden preparar de forma rápida platos de verduras y hortalizas con originales y divertidas presentaciones que encantarán a los niños. Cuesta poco y estamos haciendo mucho por la educación alimentaria de nuestros hijos:
- Presenta los platos de forma divertida, con ingredientes que aporten colorido. Usa la imaginación y utiliza diferentes verduras para dibujar caras, paisajes, animales... Aprovecha para contarle un cuento y se lo irá comiendo sin darse cuenta de que son verduras.
- Predicar con el ejemplo. ¿Como vais a conseguir que vuestros hijos coman de todo si no lo ven en su propia casa? Es importante que pongais en práctica el difundido eslogan de “5 al día”, y enseñeis a vuestros hijos que, aunque respetáis sus gustos alimenticios, las frutas y verduras forman parte del menú familiar.
- Deja que los niños participen en la elaboración de los platos. Podéis preparar juntos ensaladas llenas de color o pizzas caseras donde se pueden añadir variedad de hortalizas. Jugar a dibujar caras con ellas. Se lo pasarán en grande y disfrutarán comiéndoselas.
- Añade verduras cortadas o en puré a los platos de carne, pescado, pasta o arroz. Por ejemplo: espaguetis con champiñones y jamón, arroz con verduras, flan de espinacas y gambas. También puedes preparar unas deliciosas albóndigas o hamburguesas caseras mezclando la verdura rallada con la carne picada.
- ¿Por qué no pruebas también con los postres de hortalizas? Por ejemplo el bizcocho de zanahoria, o bocaditos de calabaza. ¡Hay mil formas de preparar las verduras que te sorprenderían! Aquí tienes algunas:
- Flanes de verduras: Los flanes que combinan carne, pescado o huevos son una original manera de conseguir que los niños prueben diferentes sabores. Ejemplos: Flan de calabaza, de puerros y palitos de cangrejo, de gambas y espárragos...
- Brochetas vegetales: Existen infinidad de pinchos que combinan con vegetales. Esta es una receta que a los niños les encantará y en la que además pueden participar ayudando. Podemos hacerlas a la plancha, a la brasa, en el horno, empanadas... Ejemplos: Brochetas de pollo, ternera, pavo, cerdo o pescado combinados con champiñones, berenjena, tomates cherry, mazorquitas de maíz...
- Pizzas caseras con vegetales: Esta es una opción muy nutritiva y su contenido calórico depende sobre todo del tipo de ingredientes que utilicemos. Si incluís jamón, queso, y diversas hortalizas o verduras como tomate, calabacín, pimiento, champiñones, etc.. conseguiréis un plato de lo más saludable.
- Lasañas y canelones “vegetarianos”. Son platos muy aceptados por los niños. Se pueden mezclar con la carne o pescado picados y los niños irán acostumbrándose al sabor de las verduras sin darse cuenta. Sugerencias: lasaña de carne y pisto, canelones de espinacas y bechamel, de bonito y pimientos, de pescado y calabacín...
Seguro que a vosotros también se os ha despertado el apetito pensando en esos platos. Como veis, sólo hay que utilizar la imaginación y poner mucho cariño en la elaboración, para que nuestros peques se hagan amigos inseparables de las verduras...
Elena Sepúlveda
www.Pequerecetas.com
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Depresión Postparto |
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Escuela de Padres
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Cuando nace un pequeño todas las familias pasan por un ajuste. Mientras que el nacimiento y el embarazo suele estar lleno de gran alegría y triunfo, con frecuencia, por no decir siempre, traen cambios y exigencias que pueden ser difíciles y apremiantes.
Después del nacimiento de un niño, es común que la madre tenga cambios de ánimo, repentinos, intranquilidad y llanto. Estos síntomas, que no suelen durar mucho, son conocidos como “Baby Blues” o “Tristeza Materna”
Esta tristeza suele y debe desaparecer en unos días o semanas.
Para ayudar a la mamá a que esta tristeza desaparezca se recomienda el hablar con amigos o familiares que le apoyen o leer sobre otras madres que han pasado por lo mismo.
Cuando esta “tristeza” es más grave y duradera, pasa a ser llamada DEPRESIÓN POSTPARTO.
La depresión postparto comienza en los seis primeros meses después del parto y puede durar un año o más si no se recibe tratamiento. La Depresión Postparto afecta a los pensamientos, al estado de ánimo, el sueño y la salud física de la mujer, desarrollando incluso sentimientos sobre ella misma, el bebe y la familia lo que dificultará tener una actitud amorosa hacia el bebé.
A veces, esta depresión puede tener una fácil explicación, bien porque el hijo no ha sido deseado o porque no es normal. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones la depresión parece no tener sentido: " Deseaba tanto tener este hijo y ahora que lo tengo me siento completamente desdichada", "¿Qué me está pasando?", "El parto fue magnífico, mucho mejor de lo que esperaba, y todo el mundo se portó maravillosamente conmigo, especialmente mi marido. Yo debería dar saltos de alegría", "Tenía miedo que el bebé tuviera algún defecto al nacer, pero es perfecto", " Entonces, ¿Porqué no lo estoy disfrutando?, Quizás no valgo para ser madre" (Servicio Canario de Salud, 2008)
Esta falta de actitud de amor puede afectar al desarrollo saludable del bebé.
La depresión postparto es una de las enfermedades más frecuentes tras el parto ya que afecta a una de cada diez parturientas.
Es muy frecuente, que algunas mujeres puedan superar la depresión por ellas mismas, pero si en unas semanas no se nota mejoría, la atención médica es necesaria.
En casos muy raros, suelen aparecer síntomas graves indicadores de psicosis postparto. En este caso es urgente recibir atención y tratamiento.
¿Cuáles son los síntomas de la depresión postparto ?
- Tristeza: este es el síntoma más frecuente de la depresión postparto. Las mamás se sientes bajas de ánimo, desgraciadas e infelices durante la mayor parte del tiempo aunque puede haber momentos del día donde estos síntomas puedan empeorar.
- Irritabilidad: síntoma que acompaña a la sensación de tristeza. Suelen mostrar irritabilidad con sus otros hijos e incluso con el recién nacido y con el marido, quien no suele comprender qué es lo que está pasando.
- Fatiga: sentirse abrumada, fatigada hasta el punto de pensar que se puede padecer alguna enfermedad física
- Insomnio: dificultad para conciliar el sueño, despertarse pronto e incluso que sea la pareja, no la madre, quien alimente al bebé durante la noche
- Pérdida de apetito: lo cual contribuye a que se sientan malhumoradas y agotadas. Otras madres deprimidas comen en exceso para aliviar su malestar psicológico, lo que les provocará culpabilidad y molestias con su gordura
- Incapacidad para disfrutar: lo que antes era un placer ahora no suele apetecer. Ejemplo de ello: las relaciones sexuales pierden interés provocando tensión con la pareja
- Desbordamiento: sentimiento de no tener tiempo para nada, de no hacer las cosas bien.
- Ansiedad: se suele presentar en un temor a quedarse sola con el bebé por miedo a que llore, no quiera comer, etc. lo que hace que se sienta distante de su hijo
Todavía no se sabe todo sobre por qué las mujeres desarrollan depresión postparto como para saber quién puede desarrollarla y quién no. Probablemente no existe una causa única sino más bien diferentes tipos de estrés que puedan tener la misma consecuencia o que puedan actuar conjuntamente.
La depresión postparto puede prevenirse mediante una detección precoz, tratamiento rápido y evitar consecuencias.
A tener en cuenta:
- No intente ser una “Superwoman”. Tener un hijo puede exigir más dedicación de lo que pensaba. Reduzca otros compromisos
- Aproveche cualquier oportunidad para descansar. ayúdese de su pareja para alimentar al bebé por la noche, utilizando si lo desean su propia leche extraída con anterioridad
- Vaya a las clases preparto y lleve a su pareja consigo.
- No se mude a otra casa mientras esté embarazada o hasta que su pequeño tenga 6 meses
- Cuente con amistades, familia que puedan cuidar a su hijo si usted lo precisa
- Aliméntese adecuadamente
- Encuentre tiempo para disfrutar de su pareja
- No sea crítica consigo misma ni con su pareja. El cansancio y la irritabilidad de ambos ante esta situación nueva, puede conducir a discusiones que lo único que harán es debilitar su relación
- No tema pedir ayuda cuando la necesite.
Recordad:
- Es importante tener un diagnóstico y tratamiento profesional
- La falta de dormir y el aislamiento social puede afectar en la forma en la que la nueva madre se siente. Aceptar ayuda, tomar siestas y mantener actividades favoritas puede ser de ayuda
Natalia San Juan
Psicóloga
www.nataliasanjuan.blogspot.com
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La autoestima en los niños |
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Comportamientos
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La escapada del pequeño príncipe
Había una vez un pequeño príncipe que era muy feliz dentro de su castillo. Todos los que vivían en él estaban a su servicio, no querían que el príncipe se molestara en hacer nada, en cuanto el príncipe tenía sed, se encontraba con bebidas refrescantes a su alcance, en cuanto tenía hambre encontraba los mejores manjares a su disposición. El rey estaba encantado de ver a su hijo tan sano y feliz y de dar trabajo a tantas personas del reino que colaboraban para ellos. Iban los mejores profesores de la comarca a darle clases a su salón privado, querían que hablara varios idiomas y que conociera los mayores misterios de la ciencia. Cuando el príncipe salía del castillo llevaba varios acompañantes que cuidaban que no le faltara nada. El príncipe se sentía profundamente querido y reconocido, agradecía mucho todo el amor y el cuidado que recibía.
Este pequeño príncipe comenzó a hacerse mayor, y un día decidió escaparse del castillo y ver el mundo real como una persona normal, saltó con mucho cuidado por la ventana de su habitación y cruzó los jardines hasta la puerta principal del castillo ¿Cómo se abrirá esta puerta? ¡Si que es pesada, no la puedo empujar! Después de un gran esfuerzo consiguió abrirla por una ranura y ¡Oh sorpresa! Se encontró con varios caminos y no sabía cuál tomar “¿Cómo no lo sé, si paso por aquí todos los días?”-se dijo a si mismo. Tomó el primero que se le ocurrió y el pobre príncipe estuvo perdido durante un largo rato hasta que finalmente encontró un pequeño poblado. El príncipe estaba muy triste pero, de repente, encontró a un grupo de niños jugando a la pelota, soltó una sonrisa y fue corriendo para integrarse en el juego. Los niños de los que se rodeaba no le daban la importancia que le daban todos los del castillo “¡Si que son raros aquí –se decía el príncipe- nadie me hace caso!”, nadie le pasaba la pelota, y si él la conseguía se la quitaban enseguida (como hacen los niños normalmente). Nadie se acercaba a hablar con él ni le reían todas sus gracias, nadie le preguntaba si tenía sed o frío para darle lo que necesitaba. Al terminar el juego los niños bebieron un poco de agua y cuando el príncipe les pidió nadie quiso compartir con él “¡Tu tienes que traer tu propia agua!” –le dijeron. El príncipe los miró con cara de extrañado y se dio la vuelta encorvado a continuar su camino. No sabía como volver al castillo, tenía sed y hambre y además nadie le sonreía ni le reía sus gracias.
Uno de los trabajadores del castillo lo reconoció en el camino y lo llevó cargando de vuelta con los reyes. Todos ahí estaban muy preocupados y enseguida lo bañaron y lo alimentaron como él se merecía. Sin embargo, el príncipe cambió su actitud, ya no era el mismo tenía, lo que en estos tiempos modernos llamamos: baja autoestima.
¿Qué ocurrió con este príncipe? Pensemos un poco en cómo se construye la autoestima en los niños. Efectivamente, en un inicio, los bebés deben de saberse profundamente queridos (como príncipes), los adultos les deben de dar todo lo que necesitan para darles una seguridad básica que les ayude a sentirse queridos, contenidos y satisfacer sus necesidades básicas. Pero, cuando estos pequeñines van creciendo se debe de favorecer su autonomía y promover que vayan haciendo todo lo que son capaces de hacer, así se construye su autoestima. El mensaje de los padres debe ser “Te quiero tanto que quiero que aprendas a hacer esto por ti mismo, porque estoy seguro de que ya puedes hacerlo”, los niños siempre se resistirán porque no es fácil salirse de la posición de príncipe (o princesa claro) pero, en seguida, se irán sintiendo capaces de hacer más cosas y, lo más importante, de ganarse un lugar con los de su alrededor cuando vayan saliendo de su castillo, perdón de su casa. La única manera en la que un niño se va a sentir seguro con sus iguales es si es capaz de separarse de sus padres y hacer las cosas por sí mismo.
Ahora, pensando en los reyes ¿Con qué problema se encontraron los padres de este príncipe? ¿Qué iban a hacer los príncipes con el tiempo y el esfuerzo que dedicaban tanto ellos como todos sus súbditos al cuidado del príncipe? Los reyes se quedaron tristes porque el príncipe ya no necesitaba de todo su amor y sus cuidados, pero esto fue una oportunidad para plantearse proyectos diferentes, para dedicarse tiempo a ellos y así hacer crecer su reino en otras áreas. Al entender que esto era mejor para el niño pudieron hacerlo sin culpa y con entusiasmo.
¿Dejaremos que nuestro príncipe o princesa se de una escapada?
María Tovar Belmar
Psicóloga
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Introducción de Alimentos |
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Alimentación
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Introducción de Alimentos: ¿Cuándo está preparado mi bebé?
Las necesidades nutricionales de los bebés se satisfacen totalmente por medio de la leche materna o con la fórmula para bebés fortificada con hierro hasta que tienen aproximadamente seis meses de edad. La leche de la madre es la nutrición ideal, y es suficiente para permitir el desarrollo y el crecimiento en esta etapa.
Aproximadamente entre los cuatro y los seis meses de edad, los bebés comienzan a observar y a imitar los hábitos de alimentación de sus padres o de otras personas encargadas de su cuidado.
Es entonces cuando comienzan las preguntas: ¿Cuándo están listos los bebés para comer alimentos sólidos?, ¿Qué alimentos se les deben dar?...
Vamos paso a paso... Hay una serie de “señales” que te indicarán si ya está listo para enfrentarse a la cuchara:
- Control de la cabeza. Es necesario que tu bebé pueda mantener la cabeza erguida.
- Pérdida del "reflejo de extrusión". Para que tu bebé pueda mantener alimentos sólidos en su boca y después tragarlos, necesita dejar de usar la lengua para empujar la comida fuera de su boca.
- Sentarse bien con apoyo. Tu bebé necesita mantener una posición erguida para poder tragar bien los alimentos.
- Movimientos de masticación. El desarrollo de su boca y su lengua están sincronizados con el de su sistema digestivo. Es necesario que pueda llevar los alimentos hasta el fondo de su boca y tragarlos. A medida que aprenda a tragar irás notando que babea menos.
- Aumento significativo del peso. La mayoría de los bebés están preparados para alimentarse con sólidos cuando han duplicado el peso que tuvieron al nacer (o pesan unos 7 kilos, aproximadamente).
- Cada vez más apetito. Parece que tu bebé se queda con hambre, incluso cuando le das entre ocho y diez veces por día pecho o leche de fórmula.
- Curiosidad por lo que tú comes. Empezará a mirar cómo te llevas la cuchara a la boca o meterá la mano en tu plato cuando no te des cuenta...
Aun así, antes de comenzar con la alimentación complementaria, consulta con su pediatra, porque nadie mejor que él sabe si debe tomarlos ya o es mejor esperar un poco.
Respecto al tipo de alimento que se le introduce primero, hay diferentes criterios, ya que algunos pediatras recomiendan los cereales sin gluten y otros la fruta, pero de ésto hablaremos en otra ocasión.
Este es uno de los hitos importantes en el desarrollo de tu hijo, así que elige un día en el que se encuentre tranquilo y cómodo, probablemente sea mejor probar después de haber realizado una toma de pecho o biberón, porque con el hambre no se juega y puede que no le hagan mucha gracia los experimentos. Pero si un día lo rechaza, espera unos días y vuelve a probar.
Y no te olvides de inmortalizar el momento, te aseguro que luego te gustará verlo...
Elena Sepúlveda
www.Pequerecetas.com
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