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Escuela Padres
Comprensión Lectora Imprimir E-Mail
Colegio

nino-escribiendo.jpg¡Este niño no se entera de lo que está leyendo!

La semana pasada hablamos de la importancia de tener unas buenas técnicas de estudio adquiridas. Pues bien, un problema muy frecuente hoy en día y que afecta a un porcentaje muy alto de niños es la mala comprensión lectora.

¿Cómo van a memorizar materia, si no se enteran de lo que leen?.

Puede haber múltiples causas: lectura demasiado monótona, sin cambios en la entonación; falta de vocabulario (muchas palabras que desconocen y ni siquiera por el contexto saben lo que puede significar); lectura lenta, poco fluida, silabeando; lectura en la que se cometen errores tales como sustitución de palabras, omisiones…Todo esto evidentemente afecta a la comprensión.

En función de las dificultades encontradas en los niños, y del origen de las mismas, el colegio debería poner remedio dando apoyo en esta área. En ocasiones, y por diferentes circunstancias, este refuerzo no se puede llevar a cabo en el centro escolar, por lo que deberíamos trabajarlo con nuestros hijos desde casa, un ratito todos lo días.

Algunas pautas a llevar a cabo:

  • Procurar una lectura fluida, en la que se realicen pausas cada vez que aparezcan puntos, comas, puntos y comas (por ejemplo, en cada pausa dar un golpecito con el puño en la mesa, y permanecer en silencio). En el caso de que aparezcan exclamaciones o interrogaciones, exagerarlas, así lo que estamos leyendo lo viviremos como más real.
  • Cuando aparezca vocabulario que los niños desconocen, que subrayen las palabras y que las miren en el diccionario (no se les olvidará). Escribir el significado de las mismas o bien utilizar un sinónimo, lo que le resulte más fácil al niño.
  • Cuando lean cometiendo errores de sustitución, omisión, etc, repetirles en alto lo leído por ellos, se darán cuenta de que no tiene sentido, y volverán a leerlo. Así hasta que lo lean correctamente.
  • Hacer mucho hincapié en que se fijen en lo que leen. Si es necesario, que vayan leyendo con el dedo cada línea (muchas veces la falta de comprensión viene porque al leer se saltan líneas, por lo que el contenido no tiene ni pies ni cabeza).
  •  Desde el principio, y cada pocas líneas, ir haciéndoles preguntas de comprensión. Ir aumentando la complejidad en función de la edad y de las dificultades. 

 

Rocío Gutiérrez Mosquera
Psicóloga

 
TÉCNICAS DE ESTUDIO Imprimir E-Mail
Colegio

clase.jpg Muchas veces los niños no rinden como debieran no porque tengan dificultades del aprendizaje, sino porque no se están cumpliendo adecuadamente una serie de factores esenciales a la hora del estudio, no tienen instauradas unas buenas técnicas de estudio.

Organízate antes de empezar

La organización es uno de los elementos fundamentales a la hora de empezar a estudiar o a la hora de comenzar a preparar un examen.

Deberemos tener preparado todo el material necesario para el estudio en la mesa, así evitaremos levantarnos o distraernos. Tenemos que organizar nuestro tiempo, de manera que tengamos tiempo para todo. Hay que tener una rutina: estudiar todos los días, a la misma hora, haciendo descansos. Es muy positivo realizar un “planning”, ya que nos facilitará el trabajo. Nos obligaremos a empezar con las tareas que más nos cuestan y menos pereza nos den, y concluiremos con las más fáciles, ya que la atención y concentración va minorando a medida que pasa el tiempo, y así nos resultará más viable.

Donde estudiar y cómo estudiar

Es importantísimo estudiar siempre en el mismo sitio, en nuestra habitación o en un lugar de la casa donde haya poco movimiento y elementos distractores. Eso sí, siempre en la medida de las posibilidades de cada uno. Pero hay que evitar que la tele esté encendida, tener un teléfono a mano, estar cerca de la nevera etc:

  •  La habitación debe estar bien aireada, sin malos olores, ni con mucho calor ni con mucho frío, a una temperatura media, sin ruidos
  •  Hay que tener una mesa de trabajo amplia, en la que podamos colocar encima todo el material que vamos a necesitar, sin otros objetos de distracción como revistas, juegos, adornos móviles, etc.
  • La luz que sea preferiblemente natural y si no es así que sea blanca o azul y que proceda del lado contrario a la mano con la que escriben (a un zurdo la luz tendrá que provenirle de la derecha).
  • Tanto la mesa como la silla deberán estar en consonancia con la altura, ser cómodas pero no en exceso. La silla tiene que tener respaldo y ser dura. La excesiva comodidad nos llevará a rendir menos e incluso a dejar de estudiar, pero con la incomodidad ocurrirá lo mismo.
  • Debemos cuidar mucho la postura. Con el tronco estirado y la espalda apoyada en el respaldo de la silla. A una distancia alrededor de 30 cm. del libro o apuntes y si es posible que estén inclinados por un atril u otro objeto, esto hace que la vista y los ojos no se cansen tan pronto
  • Es muy importante estar decidido a la hora de ponerse a estudiar, intentaremos mentalizarnos ya que ese es el trabajo que tenemos que hacer y es mejor hacerlo con alegría y distensión que enfadados y sin ganas.
  • Es muy importante que antes de ponernos a estudiar hagamos una reflexión sobre todo lo que vamos a necesitar y lo coloquemos o en la mesa o al alcance de la mano (diccionarios, libros de consulta, bolígrafos, reglas, enciclopedias, etc).
  • También es muy importante que sepamos que es lo que vamos a hacer cada día y tenerlo todo planificado (pero con flexibilidad). Por eso es muy conveniente que hagamos un horario de estudio diario pero que tiene que ser realista, teniendo en cuenta nuestras capacidades, realizable y factible y también flexible y preparado para los imprevistos, donde no solo esté reflejado el tiempo de estudio sino también el tiempo de ocio y descanso. Recuerda que cada hora debes descansar 10 minutos.
  • Las horas de ocio también son importantes, no te olvides de ellas.
  • Debes dormir una media de 8 a 10 horas, es fundamental para luego rendir bien. 

Rocío Gutiérrez Mosquera
Psicóloga
 
ANSIEDAD DE SEPARACIÓN Imprimir E-Mail
Colegio

Ya hablamos la semana pasada de los efectos de la vuelta al cole, y uno de ellos era la “ansiedad de separación” que sufren algunos niños ante tal cambio.

abuela-nieto1.jpgHabréis escuchado o incluso experimentado en alguna ocasión aquello de:”mamá, no quiero ir al colegio, es que me duele la tripa”, “mami, no voy al cole, me encuentro mal, me duele la cabeza”, o directamente nuestro niño/a se ha escondido, o se ha puesto a llorar desconsoladamente. También comentarios tipo :”¿dónde vas?, no quiero que te vayas”, “¿y si te pasa algo?”, “quiero estar contigo”….

La ansiedad de separación es el trastorno de ansiedad más frecuente en la infancia, y afecta aproximadamente a un 4% de la población infantil.

El miedo a la separación es el primero y más básico de los miedos en los niños pequeños. Los miedos forman parte del desarrollo evolutivo de una persona. Aparecen y desaparecen, a veces sin darnos cuenta de ello. La función que realizan es la de prevenir contra posibles peligros en cada uno de los momentos de nuestro desarrollo. Los niños empiezan a tener miedo a la oscuridad, a los ruidos fuertes, a los ladrones, a los monstruos, etc, y en esto tiene mucho que ver el ambiente en el que están (cuentos, películas, historias que se cuentan…).

Si lo pensamos, cuando nosotros dejamos a nuestro hijo en la guardería, él/ella no tiene ni idea de cuando nos va a volver a ver, no sabe cuánto tiempo va a tener que esperar. Este miedo a no volver a vernos tiene por tanto un claro sentido adaptativo. Es hasta que el niño/a vaya madurando, y vaya conociendo más profundamente la realidad cuando este miedo minorará. No obstante, si este miedo perdura en el tiempo y es desproporcionado en relación al nivel de desarrollo del sujeto, deja de ser útil y puede convertirse en el trastorno de ansiedad por separación.

Los síntomas característicos de este trastorno son un malestar físico y psicológico recurrente (les duele la tripa, la cabeza, se encuentran mal) cuando se da una separación real o anticipada respecto de la figuras significativas, es decir, nosotros los padres. Y es que es con nosotros con quien los niños han establecido un fuerte vínculo emocional. También existe una preocupación excesiva y continua ante la posibilidad de que nos pueda pasar algo o porque se produzca separación. Los niños lo pasan muy mal ante las situaciones .

Podríamos hablar también de determinados factores de vulnerabilidad en los niños, que harían más fácil sufrir este tipo de ansiedad: un estilo educativo sobreprotector de los padres; familias cerradas en sí mismas (los niños muy pocas veces se separan de los padres); que exista una relación insegura con las/los cuidadores; determinadas características cognitivas (tales como preocupación excesiva, atención descomunal y exagerada a las propias reacciones, tendencia a pensar en el fracaso, etc)

El tratamiento psicológico cognitivo-conductual suele ser efectivo en la mayoría de los casos con este trastorno. Se usan técnicas como la exposición, la relajación, la práctica reforzada, técnicas cognitivas para reducir la ansiedad, programas de contingencias, y técnicas de modelado.

Rocío Gutiérrez Mosquera
Psicóloga

 
LA VUELTA AL COLE Imprimir E-Mail
Colegio

lapices.jpg Después de casi dos meses y medio de vacaciones, nuestros niños se incorporan al cole. Para unos será simplemente volver, para otros, será su comienzo en este largo camino escolar.

Hay opiniones para todo. Algunas madres están deseando que empiece el curso. Sí, los niños han estado de vacaciones, pero ellas han pasado el periodo más duro del año. No sólo han seguido con sus trabajos, sino que además han tenido que multiplicarse para poder organizar y cuidar de sus hijos. Guarderías, cursos de verano, tirar de la abuela, de su hermana…………para poder compaginar trabajo y cuidado de los mismos.

Otros padres se sienten fatal. Han disfrutado tanto de sus hijos que sólo pensar que hasta el verano siguiente no van a poder estar completamente con ellos les entristece, y si fuera por ellos, seguirían de vacaciones perpetuas (¿Y quien no verdad?).

Sí es cierto que siempre queremos que lleguen las vacaciones para poder disfrutar más de nuestros hijos, pero ya, después de tanto tiempo…………necesitamos de nuevo descansar, que los niños vuelvan a sus rutinas, a sus horarios, a llevar una vida más ordenada.

En verano no existen horarios, límites, y llegamos a septiembre con nuestros niños totalmente descontrolados. ¡Hasta ellos mismos incluso están cansados de tantas vacaciones!.Tienen ilusión por volver al cole, ver a sus compañeros, los profesores nuevos que tendrán…

También nosotros tenemos que volver a la normalidad, experimentamos un “estrés postvacacional” o “depresión postvacacional”, hasta que vamos ordenando de nuevo nuestras vidas. Nos sentimos tristes, parece que necesitamos dormir más, estamos ansiosos, irritables….

Para los más peques septiembre es un mes muy duro. Es su primera toma de contacto con otros niños, con las educadoras. Los lloros, las vomitonas, las rabietas, son algo normal, hasta que se van acostumbrando. La ansiedad de separación que se les genera es terrible para ellos, ¡lo pasan fatal!. Que duda cabe que este es un mes de adaptación. La realidad es que nos vamos con el corazón en un puño viendo a nuestro niño llorando como alma en pena, pero bueno, todo pasa. Luego están encantados y se lo pasan fenomenal.

Cuando les recogemos preguntamos a las profes:¿y qué tal?, ¿ha llorado mucho?, ¿comió bien?, ¿y los pises?, ¿ha jugado con otros niños?.................En fin, que las volvemos locas.

Así que ánimo, que todo se normaliza.

Rocío Gutiérrez Mosquera
Psicóloga

 
ENCOPRESIS Imprimir E-Mail
El Pañal

manojabon.jpg La Encopresis consiste en que el niño hace sus deposiciones, repetida e involuntariamente, en lugares que no son adecuados para ello. Cabe inferir que también entra aquí la defecación sobre la propia ropa, a una edad en la que se espera que haya control al respecto.

La encopresis es un problema que los niños pueden desarrollar a causa de una constipación crónica (prolongada). Con la constipación, los niños tienen menos evacuaciones intestinales que lo normal, y las evacuaciones que efectúan pueden ser duras, secas y difíciles.

La Encopresis puede ser:

  1. Primaria: si nunca se ha logrado el control.
  2. Secundaria: si se produce después de un período de control.

La frecuencia de la encopresis es de 1%, según el DSM IV,. Afecta principalmente a los niños en una proporción de 4:1, y tiene una prevalencia familiar de hasta 25%.

Hay una serie de factores que pueden predisponer al niño a padecer este trastorno:

  • Unos malos hábitos de aprendizaje: presiones excesivas o rigidez al exigir que el niño controle a una edad aún temprana para hacerlo.
  • Mecanismos regresivos ante traumas ambientales: nacimiento de un hermano, inicio del colegio…
  • Estreñimiento crónico, que provoca una distensión del colon y la consiguiente pérdida del tono muscular, con lo cual se producen esas pérdidas.
  • También puede ser síntoma de depresión infantil u otro trastorno.

Será pues lo más importante identificar la causa que la produce.

¿Cuáles son los síntomas de la encopresis?

Los síntomas más comunes de la encopresis son los siguientes. Sin embargo, cada niño puede experimentarlos de una forma diferente:

  • Deposiciones sueltas.
  • Evacuación intestinal involuntaria o necesidad de evacuar con poca o sin advertencia, lo que puede manchar la ropa interior cuando el niño no logra llegar al baño a tiempo.
  • Rascar o frotar la zona del ano debido a la irritación que causan las heces acuosas.
  • Retraimiento respecto de los amigos, la escuela y, o la familia.
  • Ocultan su ropa interior.

 El tratamiento

El tratamiento también dependerá de si es algo ocasional o más recurrente. Lo primero será acudir al pediatra, quien determinará cómo proceder y si es necesario o no la visita a un especialista.

Según la personalidad del niño, se optará por quitar importancia al tema o por insistir al niño en que sea más cuidadoso. Eso sí, jamás se le ridiculizará ni castigará por ello.

¿Cómo se diagnostica la encopresis?

Un médico examinará a su hijo y obtendrá sus antecedentes médicos completos. También se pueden realizar estudios por imágenes para evaluar el intestino y descartar otros problemas de salud. Estos exámenes pueden incluir:

  1. Radiografía abdominal - examen de diagnóstico destinado a evaluar la cantidad de heces en el intestino grueso.
  2. Enema opaco - examen que verifica si hay obstrucciones (bloqueo), estenosis (zonas estrechadas) y otras anomalías en el intestino. Mediante un enema, se administra un líquido denominado bario que se visualiza bien en las radiografías y, posteriormente, se examina el intestino por radiografía.

Medidas generales de tratamiento

  • No prestarle al niño atención en el momento de la encopresis, ni por causa de ella. No hacerle caso; ni siquiera para reconvenirle. Mostrarle una actitud de serena indiferencia y de neutralidad afectiva.
  • Hacer que se responsabilice y esté atento a la evolución de su problema. Imponerle que se responsabilice con la limpieza de su ropa. No será necesario que nos avise, deberá ir al lavabo y lavarse la ropa sucia después de haberse limpiado él y haberse cambiado de ropa.

En ocasiones el médico recetará medicamentos que ayuden a mantener blandas las evacuaciones intestinales de su hijo durante varios meses. El tratamiento de la encopresis puede incluir:

  • Extraer las heces impactadas.
  • Mantener evacuaciones intestinales blandas para que las heces pasen fácilmente.
  • Reentrenar el intestino y el recto para lograr el control de las evacuaciones intestinales.
  • Cambios en la dieta: A menudo, el realizar cambios en la dieta de su hijo ayudará a eliminar la constipación.
  • Aumentar el ejercicio: Aumentar la cantidad de ejercicio que su hijo hace también puede ayudar con la constipación. El ejercicio facilita mucho la digestión.
  • Hábitos correctos para la evacuación intestinal: Sentar a su hijo en el retrete al menos un par de veces al día durante unos 10 minutos, a ser posible después de una comida. Si no le sale no le regañe, sea paciente. Utilizar refuerzos cuando se cumpla el objetivo ya que motivan y animan enormemente a los niños.
Rocío Gutiérrez Mosquera
Psicóloga

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