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Diferencias culturales PDF Imprimir E-Mail
Isabel Vignal

toro.jpg Desde que llegue aquí, hace ahora tres meses, no he dejado de preguntarme el porque de semejantes diferencias culturales entre Europa y Estados Unidos. Estas son algunas de las conclusiones a las que he llegado:

Mientras esta, la norteamericana, es una cultura enfocada al hacer, en la que se valora el pragmatismo, la eficacia, la productividad y la acción; prevalece la voluntad. En Europa existe una mayor tendencia a la reflexión, al análisis, a la teoría,el pensar esta mas presente.

¿Como se refleja esto en el día a día de un país?

Pues aquí la gente se levanta de buena mañana, acude al trabajo, apenas dedica unos minutos a comer algo, continua trabajando. Tiene unos minutos y sale a correr o va al gimnasio, va por las calles bebiendo para no perder tiempo y seguir haciendo cosas y al llegar por la noche a casa se acuesta pronto para al día siguiente madrugar y continuar haciendo. Cuando hablo de madrugar me estoy refiriendo a las cinco de la madrugada, ojito!

Un español amanece a las ocho, que ya es otra cosa, acude al trabajo y al rato de haberse puesto al día con los compis se toma el primer cafecito y a lo mejor, porque no, un cigarrin. Un par de horas mas y un pincho de tortilla en el bar de la esquina con una cañita. Vuelta al trabajo y llamada al amigo (comentan como se encuentran, que opinan y sienten acerca de asuntos diversos ) y nos ponemos en la hora de comer. Comemos de menú, pero con vino y mantel y a ser posible dos platos y postre. Sopor hepático y tertulia. Después es probable que caiga un cine o una exposición, o porque no una cenita .

Esta parodia habla de una forma distinta de establecer prioridades. Ni mejor ni peor, distinta.

Todavía en España, a pesar de la globalización y de que el modelo americano hasta ahora ha sido un referente, trabajamos para vivir y no vivimos para trabajar. Las relaciones personales son fundamentales; el encuentro con el otro. Lo de menos es lo que se hace, lo importante es reunirse, es compartir . Aquí se queda para hacer cosas y una vez se hacen ya no se justifica el seguir juntos. Si quedas a cenar, una vez acabas te marchas, misión cumplida. Se puede quedar a realizar todo tipo de actividades deportivas y culturales, pero es inconcebible quedar solo para hablar. Tampoco se concibe el hablar de lo que se ha hecho, expresar como te has sentido, que ha supuesto para ti, este asunto de los comentarios pre y post no se estila.

Yo que a veces padezco de incontinencia verbal, entre las limitaciones del idioma y el habito de ser concisos, estoy descubriendo un nuevo mundo, el del silencio. Le he cogido el punto a hablar menos, de hecho creo que lo mío rozaba lo patológico. Asi que esta cultura me esta permitiendo equilibrar esa faceta de mi carácter un tanto verborreica.

Pero no deja de asombrarme lo parecidos en lo esencial y lo diferentes en lo secundario que somos los seres humanos.

Todos buscamos la felicidad, ahora si, en lugares muy distintos.

 
Crisis PDF Imprimir E-Mail
Isabel Vignal

mariposas.jpg Una vez al año por estas fechas, en el mes de Octubre, miles de mariposas monarca hacen un alto en su migración. Esto sucede a varias manzanas de donde vivo actualmente, en el Norte de California, en un parque natural llamado Natural Bridges.

Mientras disfrutaba del privilegio de encontrarme en aquel bosque de eucalipto envuelta por su agradable aroma y asistiendo a tan bello espectáculo, entré en un estado hipnótico. Sentía como si una parte de mi participara de aquel vuelo. El ritmo con el que aleteaban y luego planeaban, manteniéndose suspendidas, ingrávidas, hablaba a lo mas profundo de mi ser. Hablaba de un estado de fluidez, de un ritmo de alternancia entre el esfuerzo y la relajación, entre la acción y la pasividad.

Esa alternancia también se da en nuestras vidas. Después recordé algo que un amigo me había comentado acerca del proceso de transformación del gusano en mariposa. Mientras se hayan en la crisálida pasan por una drástica crisis, de la que no todas logran salir victoriosas. Su sistema inmunitario sufre una gran presión y se deprime tanto que llega al punto de no poder sostener la vida.

Cada crisis encierra un potencial de crecimiento y progreso; pero mientras la atravesamos no hay garantías. En el momento previo al ascenso, cuando estamos tocando fondo, el momento de máxima oscuridad, dudamos de nuestra capacidad de resistencia. Después sucede el milagro, sales y descubres que te ha fortalecido. Ya sea en el plano físico o psicológico las crisis son curativas. Nos ponen al limite de nuestras fuerzas y es en ese espacio donde nacen nuevos recursos, nuevas capacidades. Como la mariposa, salimos transformados, mas bellos.

Estos procesos se dan constantemente a lo largo de nuestra vida.Pasamos por sucesivas muertes y resurrecciones y cada una de ellas es un impulso en nuestra propia evolución.

Para los cristianos el arquetipo del Cristo refleja claramente el proceso de muerte física y nacimiento en el plano espiritual.

Necesitamos abandonar lo viejo para dar espacio a lo nuevo. La muerte es el fin de algo y el comienzo a otro nivel de otra cosa.

Nuestras células se renuevan, nuestro pelo y nuestra piel. También en nuestra alma se producen mudanzas, debemos mudar de hábitos , de creencias, de afectos, la vida es cambio; lo que no se mueve se estanca, se pudre. De la misma manera en la naturaleza se dan constantes episodios de muerte y resurrección. Cada estación nos muestra la transformación de la que participan los árboles, los frutos, las flores reflejan una dinámica que rige la totalidad de la existencia de la que nosotros formamos parte.

La trinidad hindú Brahma (el creador),Vishnu (el conservador)y Shiva (el destructor) representa el eterno ciclo de nacimiento y muerte mediante el cual la vida se recrea a si misma en un ejercicio de creatividad suprema y de sabiduría y bondad infinitos.

 
Tarde de chicas en un spa coreano en L.A. PDF Imprimir E-Mail
Isabel Vignal

spacoreano.jpgTan pronto entramos en el local la decoración y la presencia de tan solo mujeres coreanas nos hicieron sentir por un momento que ya no estábamos en América.

La mayoría de las presentas no hablaban ingles, se comunicaban con nosotras haciendo gestos y en una lengua que sonaba a mis oídos como cuando de pequeños jugábamos a hablar en chino .

El grupo lo constituimos mis dos hijas ( de 13 y 10 años), una amiga americana y mi persona. Sabedoras de lo recomendable del dicho ‘donde fueres haz lo que vieres’, procedimos a introducirnos desnudas en unas piscinas de agua hirviendo con la única excepción de mi hija Clara, a la que le producía cierto pudor el estar desnuda. Esto en un principio paso desapercibido, pero en el momento en el que una de las regentes del establecimiento se percato de ello , se dirigió a nosotras en lo que parecía un arrebato de cólera oriental profiriendo gritos y gesticulando a gran velocidad con gestos cortos pero precisos. Clara no tardo en obedecer.

Algunas mujeres estaban sentadas en unos banquitos de madera situados junto a unos grifos, allí se lavaban el pelo o se frotaban el cuerpo para acabar vaciándose cubos de agua. Todo un ritual de higiene y cuidados corporales presente en todas las culturas.

Las mayores teníamos reservada una cita para recibir un masaje. Mi amiga me previno que era un tipo de masaje diferente caracterizado por ser algo intenso, dijo.

Esta fue la experiencia:

Una mujer pequeñita de estatura pero desbordante de energía me “invito” a tumbarme en la camilla. Actuaba con movimientos rápidos e inesperados como presa de una cierta prisa. Me roció con abundante aceite y procedió a darme una especie de friegas que eran imprevisiblemente interrumpidas por violentos palmoteos. Quizá estos golpes me fueran dados en determinados puntos de acuerdo con algún criterio terapéutico, pero mi impresión fue la de que se trataba de algo mas bien aleatorio. En cualquier caso me producían tales dolores y sobresaltos que no puede decirse que lo estuviera disfrutando.

Una vez completada la zona posterior me ordeno darme la vuelta mientras me hablaba muy resuelta en coreano. Embadurnada como estaba de aceite, mantenerme fija boca arriba en una camilla de cuero fue una empresa difícil, me resbalaba sin cesar mientras ella me observaba entre divertida e impaciente.

Se ausento por un momento y repentinamente volvió a sorprenderme, esta vez con una toalla hirviendo que deposito en mi vientre. Con movimientos ágiles y rápidos se coloco a la altura de mi cabeza y comenzó a lavarme el pelo, frotaba el cuero cabelludo con tal intensidad y velocidad que generaba cantidades masivas de espuma, acto seguido cubos de agua cayeron desde las alturas sobre mi cabeza completándose con el aclarado la fase capilar.

En este punto del proceso mi desconfianza era notable y mi relajación nula, observaba cada uno de sus movimientos intentando anticiparme y estar preparada para lo que pudiera venir.

Me coloco a modo de mascarilla una pasta fría cuya textura no acertaba a adivinar, ella intento tranquilizarme dándome información. Mientras me decía ‘cucumber, cucumber, sleep, sleep’, me cerraba los ojos apretándome los parpados. No se cuanto tiempo transcurrió mientras permanecí con los ojos cerrados y la mascarilla de pepino esperando el siguiente acontecimiento, pero a mi se me hizo una eternidad. Estaba atrapada en un barrio coreano, en la ciudad de Los Angeles, en pelotas y con una señora que me vigilaba y me obligaba a dormir. Me sentía vulnerable y me estaba agobiando.

Finalmente llego el ansiado momento de retirar la mascarilla, acudió con una palangana que contenía un liquido blanco. Empezó a hacerme gestos de que me aclarara la cara con ello. Decía ‘Milk, milk’ y gesticulaba, yo obedecía tímidamente y ella insistía. Era francamente cómico, estaba aterrorizada deseando acabar en vez de disfrutar del exótico y completo tratamiento oriental que estaba recibiendo.

Salí del spa con una piel reluciente y habiendo vivido una experiencia curiosa.

 
¡Qué miedo! PDF Imprimir E-Mail
Isabel Vignal

los_piojos.jpg Hoy he tenido una experiencia que me ha demostrado lo dañino que puede ser el miedo. El miedo puede ser considerado como una herramienta, hemos sido dotados con ella para percibir el peligro y tener conciencia de nuestros propios limites. Sin miedo nos conduciríamos de manera temeraria por la vida.

Sin embargo en el extremo opuesto vive el temeroso, paralizado e incapaz de ver con claridad aquello que lo atemoriza. Además el miedo que ciega suele sustentarse en el desconocimiento y en los prejuicios.

Aquí en Estados Unidos se vive con miedo la enfermedad, el ser contagiado. Esto es así, hasta el punto que hoy a mi hija la han enviado a casa porque le han encontrado dos liendres.

Un país donde los gastos médicos son altísimos, donde no hay Seguridad Social; enfermar (aparte del sufrimiento físico y anímico que conlleva) es un drama económico.

Aquí hay que estar sano y ser productivo. Pero una sociedad en la que cada quien mira solo por su bienestar, es una sociedad donde se vive asustado. No hay apoyos, ni el Estado ni el vecino. Tu vida es asunto tuyo. Aquí cada cual se saca las castañas del fuego. En el país de las oportunidades puedes labrarte un futuro, llegara a ser un personaje de éxito. Es el sueño americano, el capitalismo en estado puro, nuestro modelo económico y social.

Una sociedad polarizada, dividida. Triunfadores o perdedores, de sanos o enfermos, de guapos o feos.

Es momento de cambiar el modelo, un modelo que nos obliga a vivir asustados. Asustados de no llegar a fin de mes, de mantener el trabajo (que a menudo es alienante y me tiene amargado), asustado de envejecer y dejar de ser atractivo y quedarme solo. Seré muy idealista pero podemos simplificar nuestra vida teniendo menos y siendo mas. Siendo mas compasivos, generosos, viviendo con confianza y valor. Valor para renunciar a lo anecdótico y ser fieles a lo esencial. Vivir con el corazón abierto dispuestos a ayudar y ser ayudados. Dispuestos a compartir con los demás lo mas valioso que tenemos, nuestra humanidad.

Ganaremos en calidad de vida, juntos, apoyándonos, confiados en que la vida nos sostiene y nos provee. Respetuosos con la tierra y con nuestra naturaleza, la de seres humanos.

 
Es cuestión de fe PDF Imprimir E-Mail
Isabel Vignal

banderausa.jpg Hasta ayer no me había dado cuenta de porque me estaba costando tanto aprender inglés.

De hecho llevo toda la vida intentándolo, toda una vida para construir frases inconexas con verbos en infinitivo.

Pero ayer vi la luz , mi problema se debe a que no quiero aprender inglés, es decir quiero seguir pensando en español y traducir al inglés, y así no hay forma. La lengua inglesa tiene su lógica, su forma de ver el mundo. Y eso es aprender una lengua, hacerse con una nueva óptica.

Si quiero disminuir la distancia entre lo que entiendo y lo que hablo, que ahora mismo es fenomenal, debo tener fe.

Debo confiar en que dejándome impregnar por la lengua no voy a perderme, no voy a perder mis referencias culturales. Confiar en que es una suma y no una resta.

¿Como es posible que el simple aprendizaje de una lengua tenga tantas implicaciones?

Arriesgo el perder mi identidad, quien soy, al participar de otra forma de relacionarse, de nombrar, de estructurar la realidad.

Por que los americanos responden a una pregunta con otra ¿How are you? ¿fine?

¿Por que manifiestan una emoción desbordante al inicio del encuentro social y esto es seguido por el mas absoluto desinterés?

Las expresiones con las que se saludan o se despiden en una lengua creo que hablan, reflejan claramente sus valores. En esta sociedad de bienestar y consumo es importante la diversión, por eso en el país de Disneylandia se despiden diciendo “have fun. En la India, con una tradición espiritual de siglos se saludan diciendo Namaste (reconozco la presencia de Dios en ti).

Las comparaciones son odiosas y me parece que este país tiene un montón de valores, como la capacidad de trabajar y ser productivos, enfocándose y no dispersándose. El contacto con la naturaleza, que aquí es de una grandeza espectacular.

Hasta ahora mi desconfianza era la barrera que me impedía hacerme con el idioma. Pero si no me dejo influir por la cultura, si no me muestro permeable, nunca conseguiré comprenderla.

Confía, ábrete y déjate llevar, me aconsejaba una amiga. Y así lo voy a hacer, me dejare preñar por America y lo mas probable es que de este embarazo nazca algo mixto, fruto de la mezcla de lo viejo y de lo nuevo.

Lo cierto es que estamos constantemente cambiando, salgamos o no de nuestro país. Estamos siendo influidos por nuestros encuentros con otros seres humanos y lejos de perdernos nos encontramos mas y mas a nosotros mismos.

No somos realidades aisladas, somos la suma de nuestros intercambios, permeables a lo que nos rodea, afectamos y somos afectados.

 

 

 

 

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