| Crisis |
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Mientras disfrutaba del privilegio de encontrarme en aquel bosque de eucalipto envuelta por su agradable aroma y asistiendo a tan bello espectáculo, entré en un estado hipnótico. Sentía como si una parte de mi participara de aquel vuelo. El ritmo con el que aleteaban y luego planeaban, manteniéndose suspendidas, ingrávidas, hablaba a lo mas profundo de mi ser. Hablaba de un estado de fluidez, de un ritmo de alternancia entre el esfuerzo y la relajación, entre la acción y la pasividad. Esa alternancia también se da en nuestras vidas. Después recordé algo que un amigo me había comentado acerca del proceso de transformación del gusano en mariposa. Mientras se hayan en la crisálida pasan por una drástica crisis, de la que no todas logran salir victoriosas. Su sistema inmunitario sufre una gran presión y se deprime tanto que llega al punto de no poder sostener la vida. Cada crisis encierra un potencial de crecimiento y progreso; pero mientras la atravesamos no hay garantías. En el momento previo al ascenso, cuando estamos tocando fondo, el momento de máxima oscuridad, dudamos de nuestra capacidad de resistencia. Después sucede el milagro, sales y descubres que te ha fortalecido. Ya sea en el plano físico o psicológico las crisis son curativas. Nos ponen al limite de nuestras fuerzas y es en ese espacio donde nacen nuevos recursos, nuevas capacidades. Como la mariposa, salimos transformados, mas bellos. Estos procesos se dan constantemente a lo largo de nuestra vida.Pasamos por sucesivas muertes y resurrecciones y cada una de ellas es un impulso en nuestra propia evolución. Para los cristianos el arquetipo del Cristo refleja claramente el proceso de muerte física y nacimiento en el plano espiritual. Necesitamos abandonar lo viejo para dar espacio a lo nuevo. La muerte es el fin de algo y el comienzo a otro nivel de otra cosa. Nuestras células se renuevan, nuestro pelo y nuestra piel. También en nuestra alma se producen mudanzas, debemos mudar de hábitos , de creencias, de afectos, la vida es cambio; lo que no se mueve se estanca, se pudre. De la misma manera en la naturaleza se dan constantes episodios de muerte y resurrección. Cada estación nos muestra la transformación de la que participan los árboles, los frutos, las flores reflejan una dinámica que rige la totalidad de la existencia de la que nosotros formamos parte. La trinidad hindú Brahma (el creador),Vishnu (el conservador)y Shiva (el destructor) representa el eterno ciclo de nacimiento y muerte mediante el cual la vida se recrea a si misma en un ejercicio de creatividad suprema y de sabiduría y bondad infinitos.
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