¿A qué padres y
profesores no les gustaría que su hijos o alumnos fueran "modélicos"? ¿Quién no
querría que su hijo o alumno realizase las tareas a la perfección, acatase las
reglas de juegos "al pie de la letra" o comprendiese sin dificultad todo
aquello que se le enseña?;¿ quién no se sentiría orgulloso de ver a su niño
sentado tranquilamente en su silla concentrado en sus tareas y siendo
responsable con sus cosas y las de los demás, prestando atención a todo lo que
se le dice y sin interrumpir la clase?
Creo que todos lo
querríamos con nuestros hijos y alumnos, sólo que hay un problema...no hay nada
que diste más de la realidad, sobre todo, con los más pequeños.
Es cierto que hay niños
más tranquilos y responsables que otros o con una mayor facilidad para prestar
atención, aprender y realizar las tareas, pero no podemos olvidar que siguen
siendo niños y como tales tienen la necesidad de moverse, expresar lo que
sienten en cada momento y no pueden evitar distraerse cuando se aburren,
discutir por algo que creen que les pertenece o no concentrase cuando su
compañero de al lado le propone una alternativa mucho más atractiva que la
ficha de clase que está realizando en ese momento...
Por eso, lo primero que
tenemos que hacer, como padres y profesores, es comprender y respetar esta
etapa de la vida de nuestros niños y, a partir de ahí, ayudarles, poco a poco y
de manera sutil, a mejorar su capacidad de atención y concentración, a fomentar
el respeto por las cosas, por los compañeros y adultos, así como la
responsabilidad ante sus tareas y motivación por todo aquello que va
aprendiendo, para lograr, con el paso del tiempo, formar personitas "no
modélicas", sino con iniciativa, ganas de aprender y mejorar en todo aquello
que puedan, que es realmente lo importante para alcanzar todo aquello que se
propongan.
Por ello, algunos de los
consejos que puedo sugerir para trabajar en clase o en casa con nuestros niños
lo anteriormente comentado son:
-Proponerles
actividades cortas y variadas que mantengan su interés y motivación.
-Ofrecerles un
ambiente de trabajo tranquilo y ordenado.
-Asegurarnos
de que han entendido bien la actividad o tarea a realizar, explicándosela de
forma clara y sencilla.
-Hacerles que
respeten horarios y normas de clase o casa.
-Pedirles que
realicen las actividades en un tiempo determinado e intentar aumentar, de
manera progresiva, el tiempo que estos están concentrados realizando su tarea.
-Es importante
no facilitarles en exceso la tarea y ayudarles sólo cuando sea necesario. Es
mejor dejarles que descubran por sí solos sus errores y la forma de no
repetirlos.
-Deberemos
reconocer y felicitarles por sus logros.
Por otro lado, existen
muchas actividades para trabajar la atención y la concentración de nuestros
niños, así como para estimular su motivación e interés y fomentar su
responsabilidad hacia los aprendizajes de clase. Algunos ejemplos son:
-Caligrafía,
dictados (tanto de números, colores, frases...), copia de textos o palabras,
lecturas comprensivas de cuentos, observar dibujos y describirlos, buscar
determinados objetos en dibujos, fotografías, operaciones sencillas
matemáticas, completar palabras que le faltan letras, completar series lógicas,
etc.
Otras más amenas que no
serán percibidas por los niños como "deberes" y que, además, les servirán como
medio de relajación y entretenimiento pueden ser:
-Ver películas
y después hacerles preguntas concretas sobre las mismas (personajes, qué ocurre
primero, qué ocurre después, qué pasa en un momento determinado de la
película...)
-Lo mismo con
libros y cuentos. Es importante, también, trabajar las ilustraciones del
libro(quién sale, qué ocurre, que localice objetos determinados, color de la
ropa de los personajes, color y forma de los objetos, etc.).
-Realización
de puzzles, rompecabezas y juegos de construcción (Lego).
-Juegos más
clásicos como "Veo, veo" con letras y colores; "Palabras encadenadas" (dices
una palabra y él tiene que decir otra que empiece por la última sílaba o letra
de la que dijiste), el Dominó, etc.
-Juegos de
memoria con cartas de dibujos animados.
-Adivinanzas,
rimas, trabalenguas, etc.
-Plastilina.
Con este recurso podremos trabajar con ellos conceptos tales como tamaño,
forma, color, posición en el espacio, etc.
-Pasatiempos
facilitos como, por ejemplo, sopas de letras, el juego de las diferencias,
laberintos, etc.
Todas las actividades
pueden realizarse de forma diferente y con distintos contenidos cada vez, lo
importante es que sean variadas y motivadoras para los pequeños, ya que la
motivación e interés serán fundamentales para lograr resultados.
Favorecer la expresión y comprensión oral es uno de los objetivos
primordiales del tramo educativo de los 0 a 6 años. Por esto, los profesores de Educación
Infantil debemos crear un clima de confianza, afecto y respeto en el que los
pequeños experimenten el placer y la necesidad de comunicarse.
La manera en la que nos dirigimos a los niños, el modo de explicarles las
cosas o de establecer las normas de clase, la manera de recibirles cuando
llegan o de despedirles cuando se van, etc., van a ser, a estas edades,
importantes factores condicionantes.
Dado que la calidad del lenguaje del niño va a depender de lo que escuche a
su alrededor y siendo el colegio el contexto donde éste estará en contacto con
modelos lingüísticos diferentes, los educadores debemos ofrecerles un modelo de
lenguaje a seguir rico y correcto, así como múltiples situaciones en las que
estos puedan usar el lenguaje de forma variada y aprender nuevos términos y
expresiones que les sean útiles y significativas.
Los "profes" somos para ellos interlocutores muy cercanos e importantes y,
por ello, debemos hacerles sentir que sus ideas y pareceres son tomados en
cuenta y escuchados y, al tiempo, ayudarles a superar los obstáculos con los
que tropiezan para que puedan ir, poco a poco, mejorando y comunicándose de
forma eficaz.
Sin embargo, la colaboración de la familia será fundamental porque, además,
de tener muchas ocasiones para facilitar y contribuir al aprendizaje de sus
hijos, ésta ,mejor que nadie, va a conocer y saber los gustos de los más
pequeños, lo que despierta su interés o el significado o importancia que da a
las distintas situaciones, contextos, palabras, temas, etc.
Por todo esto, padres y profesores debemos utilizar técnicas de
comunicación diferentes y tener en cuenta aspectos tales como la pronunciación,
el ritmo, la articulación de palabras, así como insistir en el respeto del
turno de palabra, en el escuchar a los demás, el mantenimiento de la atención,
en el no gritar, etc., todo ello con el fin de contribuir y estimular la
capacidad de comprensión y expresión oral y lingüística de los niños.
Algunas de estas técnicas de comunicación son:
Narraciones:
A través del uso de cuentos y narraciones podremos
trabajar con nuestro hijo o alumno la gesticulación, la entonación, la
articulación de nuevas palabras; le motivaremos a participar en actividades
diversas en relación con el cuento y le daremos a conocer nuevas formas de
pensar, de expresarse, nuevos valores y actitudes por medio de los personajes.
Estimularemos su capacidad creativa al pedirles que inventen nuevos argumentos
y finales para la historia, que formulen soluciones variadas a problemas
planteadas en la misma y, por último aunque no menos importante, contribuiremos
al aprendizaje de la lectura y al fomento de la misma
Los niños han de narrar cuentos que ya hayan oído antes
pero también los suyos propios, así como sus experiencias, ilusiones y juegos.
De esta manera y, poco a poco, los pequeños aprenderán a unir ideas de forma
coherente para da cohesión a sus relatos.
Descripciones:
Para que los niños aprendan a describir, primero tienen
que observar y manipular.
Las descripciones se podrán hacer sobre personas, sobre
animales o cosas, en forma de juego grupal o individual, fijándose en unos
determinados aspectos u otros, con el objeto a describir presente o no, etc.;
pero siempre tendrán un mismo fin: contribuir al desarrollo de los procesos de
atención, observación, memoria y pensamiento de los pequeños.
Dramatizaciones:
Las dramatizaciones, ya sean con títeres, marionetas,
máscaras, sombras chinescas o disfraces, ya versen sobre cuentos o sean
inventadas, resultan muy recomendables para el desarrollo del lenguaje infantil
puesto que, además de resultar muy divertidas y atractivas para los más
pequeños, les permiten descargar sus emociones.
Con las dramatizaciones permitimos al niño usar el
lenguaje de forma más espontánea y
favorecemos su participación y creatividad, así como la superación de su
timidez o "miedos" a determinadas situaciones sociales.
Diálogos:
El diálogo será la técnica comunicativa por excelencia. Ya sea entre
alumno - profesor, entre padre - hijo o niño - niño, el objetivo del mismo será
el de que el niño vaya comprendiendo progresivamente el valor de las palabras,
el que aprenda a profundizar en ideas y a saber explicar lo que está claro para
él, pero no para los demás; a plantear interrogantes y buscar respuestas
adecuadas a los mismos.
A través de éste, el niño será capaz, poco a poco, de
escuchar a la otra persona, de ponerse en su lugar; en definitiva...a hacerse
entender y a entender a la gente y a el mundo que le rodea.
Un niño
con dislalia es aquel que va a tener dificultades para pronunciar correctamente
uno o varios sonidos del lenguaje, lo que puede llegar a afectar la
inteligibilidad del mismo.
Esta defectuosa articulación del habla puede
deberse a que el niño sustituye unos sonidos por otros como, por ejemplo,
"sepillo" por "cepillo" o "jubar" por "jugar" (errores de sustitución) o bien a
que éste, simplemente, los omite diciendo, así,"moca" por "mosca" o "cuado" por
"cuadro" (errores de omisión). En otros casos, el niño no va a saber cómo
articular dos consonantes juntas, por lo que introducirá una vocal en medio ("calavo"
por "clavo") o intentaráuna
pronunciación aproximada sin llegar a lograrla ("piedga" por "piedra"). Estos
son los llamados errores de inserción y distorsión de los sonidos.
Aunque
el mayor síntoma va a ser una incorrecta pronunciación, la dislalia puede ser
originada por distintos tipos de causas dando lugar, por tanto, a diferentes
tipos de la misma, cada una con una evolución y un tratamiento específico.
Aquella
en la que la mala pronunciación es debida al "factor edad" (el niño pequeño
está aprendiendo a hablar y comete muchos errores) es llamada Dislalia Evolutiva. Este tipo de
dislalia puede considerarse como una "etapa" más en el proceso de aprendizaje
del lenguaje del niño, en la que los errores se irán corrigiendo por sí solos y
de manera progresiva.
Aquella
en la que los errores de pronunciación se deben a deficiencias auditivas, se
denomina Dislalia Audiógena y su
tratamiento y evolución dependerá del grado de sordera, pudiendo ser necesaria
una prótesis auditiva así como una rehabilitación más exhaustiva de la
articulación, ya que las dificultades que encontrará el niño serán mayores.
La Dislalia orgánica es aquella que se debe a
alteraciones de tipo orgánico como, por ejemplo, lesiones en el sistema
nervioso central (Disartrias) o a
malformaciones de los órganos del lenguaje tales como la lengua, paladar,
labios, dientes o fosas nasales (Disglosias).
Tanto en las disartrias como en las disglosias el tratamiento será variado
y más específico, ya que además de una reeducación de los órganos
articulatorios seránecesario tratar
otras funciones motoras y neurológicas (masticación, respiración, soplo, voz,
etc.). Deberá, por lo tanto, intervenir un equipo multidisciplinar compuesto,
al menos, por un logopeda, una neuropsicólogo y un fisioterapeuta.
Por
último, la
Dislalia Funcional.En este tipo de dislalia no va
haber ningún problema o malformación física u orgánica que justifique los
errores de articulación sino, simplemente, una dificultad o incapacidad por
parte del niño para "usar" correctamente alguno de los órganos articulatorios
(por ejemplo, conseguir colocar la lengua en la posición adecuada para emitir
un determinado sonido), lo que impedirá la perfecta articulación.
Sea
cual sea el tipo de dislalia, todas deben ser tratadas lo antes posible. Para
ello será necesario llevar a cabo una evaluación exhaustiva que permita
determinar las causas así como establecer el tratamiento más adecuado para cada
situación.
Dado
que la dislalia funcional es el tipo de dislalia más común entre los niños
pequeños, me gustaría terminar este artículo mostrando algunos ejemplos de
actividades y ejercicios muy sencillos para trabajar, desde casa o aula, estos
errores de pronunciación en nuestros niños y alumnos y contribuir, al mismo
tiempo, a la prevención de nuevas alteraciones articulatorias, asíal desarrollo de su lenguaje.
Ejercicios de praxias (para el desarrollo de la
motricidad fina de los órganos articulatorios)
Con la lengua: Tocar una
mejilla y después la otra, hacerla vibrar, tocar la punta de la nariz, la
barbilla, etc.
Con los labios: Dar besos
ruidosos, fruncir los labios, hacerlos vibrar, sujetar un lápiz sin que se
caiga, etc.
Con la mandíbula: Moverla
hacia un lado y hacia el otro, abrir y cerrar la boca lentamente, luego
más deprisa, etc.
2. Ejercicios de
respiración y soplo:
Inspirar por la nariz,
retener el aire y soltarlo por la boca; inspirar por sólo un orificio
nasal y luego expirar por la boca; inspirar por un orificio y expirar por
el otro; empañarespejos, etc.
Tomar aire por la nariz,
retenerlo y expulsarlo lentamente en forma de soplo hacia la punta de una
vela; hacer vibrar la llama con el soplo, sin llegar a apagarla; soplar
fuerte una vela y apagarla e ir repitiendo el ejercicio alejando cada vez
un poco más la misma.
Actividades de articulación:
Realizar onomatopeyas que
incluyan el sonido afectado (imitar, por ejemplo, el sonido de un coche en
el caso de la /r/; el zumbido de una mosca, en el caso de la /z/, etc.)
Enseñarle fotos o dibujos
que contengan los fonemas afectados tanto en posición inicial, como media
y final para que, primero, repita después de nosotros y con el tiempo lo
vaya haciendo él sólo.
Completar verbalmente
frases con palabras que contengan estos fonemas (Por ejemplo, para la /r/"El animalito que come queso es el...(/r/atón);
para la /s/ "A la hora de comer nos
colocamos alrededor de la...me/s/a, sentados en las.../s/illas", etc.
·Enseñarle frente a un espejo la posición correcta de la lengua para cada
uno de los fonemas. Es importante que nosotros también lo hagamos para que
pueda imitarnos.
·Ejercicios de discriminación auditiva: Que levante la mano cuando oiga los
fonemas a trabajar.
Colorear dibujos que tengan
los fonemas que debe reforzar.
Aprender canciones, rimas o
poesías con estas letras.
En esta ocasión me gustaría escribir sobre el “arte” de los pequeños con la intención de hacer ver a los mayores más allá de los dibujos de sus hijos y alumnos y de dar a conocer lo que estos dibujos implican y suponen para ellos, así como lo mucho que contribuyen a su desarrollo.
Así pues, me gustaría empezar diciendo que durante la infancia los dibujos son, para los niños, una de las formas de expresión más importantes que tienen, a través de los cuales plasman y representan su pensamiento y manera de ver el mundo; percepciones, que al igual que sus dibujos, irán cambiando a medida que crecen.
Los cientos de dibujos que nuestros niños nos regalan a lo largo del año son su manera de decirnos lo que sienten, lo que les conmueve o emociona, lo que les asusta o indigna; su manera de darnos a conocer aquello que persiguen o admiran…todo ello, a través de formas, líneas, manchas, colores… sin tener que usar una sola palabra. Pero para que tenga lugar esta comunicación o, en otras palabras, para lograr que los pequeños desarrollen su capacidad para expresarse, nos necesitan a nosotros. Necesitan a unos receptores entusiastas y flexibles que sean capaces de comprender toda la diversidad que producen; que les enseñen a ver para, más tarde, saber representar. Receptores que sean capaces de aumentar la autoestima y seguridad, tanto en sí mismos, como en sus expresiones y que les den a conocer sus posibilidades.
No obstante, para trabajar con niños en este ámbito es necesario que sepamos que estos van a pasar por diferentes etapas, las cuales van a estar delimitadas por una serie de características en sus dibujos que surgirán de forma espontánea y que irán reflejando la capacidad intelectual, creativa, el desarrollo físico, la aptitud perceptiva, el gusto estético y el desarrollo social de los mismos.
Etapas muy diversas en las que el niño pasará de hacer garabatos sin control, sólo por puro placer kinestésico (placer por el movimiento en sí mismo) a dibujar objetos o figuras ya reconocibles para los adultos, a pesar de carecer de realismo, proporciones y de un orden adecuado. Más adelante, estos objetos y figuras irán evolucionando, adquiriendo una doble dimensión, así como una mayor estructuración en el espacio de la hoja y perspectiva. Incluso con los colores, notaremos esta evolución. El niño dejará de usarlos indistintamente para pasar a establecer relaciones entre los objetos que pinta y su color real, eligiéndolos, por lo tanto, de manera cuidadosa.
A medida que el niño avance irá buscando unas representaciones más realistas y detalladas que incluyan, además, una cierta cantidad de experiencias y emociones y adoptará, cada vez, una actitud más inconformista y crítica con respecto a las mismas. Buscará y utilizará nuevas técnicas y materiales, explorará nuevas formas de representar sus sentimientos; dicho de otra manera, será cada vez más creativo.
Llegará una edad en la que el niño decida si continuar con esta práctica o dedicarse a otras actividades que domine o, simplemente, le gusten o “llenen” más y nosotros, como padres y profesores, tendremos que respetar esta decisión. Pero lo que está claro, es que hasta entonces, durante su infancia y niñez, deberemos ser sus guías en este ámbito; fomentar la expresión de sus pensamientos e ideas a través del dibujo, estimular su capacidad visual y táctil, así como su habilidad para usar diferentes materiales y técnicas de forma libre y personal. Ayudarles a valorarse a sí mismos y a los demás, inculcarles valores de tolerancia, paciencia y constancia. En definitiva, ayudarles, a través del arte, a formarse como personas, y para ello, los adultos no tendremos que ser necesariamente artistas, tan sólo, como dijimos anteriormente, entusiastas, flexibles y conscientes de que en la expresión plástica, en el dibujo o como lo queramos llamar, no hay un método único. Los niños deben poder expresarse de forma libre, personal y activa.
En esta ocasión escribiré sobre un tema del que seguramente hayamos oído hablar cientos y cientos de veces pero que sigue siendo motivo de gran preocupación para muchos padres y madres, incluso profesores: la dislexia, así tal cual, sin anestesia…; y digo esto porque cuando algunos padres reciben la noticia, más bien, el diagnóstico en el que se indica que su hijo es disléxico, sufren un “golpe” tal, que mejor hubiera sido estar anestesiado…
Bromas a parte (ya que muy bien sé que cualquier problema en nuestros niños no es motivo de risa), desde aquí me gustaría animar y tranquilizar a estos padres diciendo que un niño con dislexia es un niño perfectamente normal, inteligente, que no padece ninguna enfermedad de tipo mental, sólo que tiene algunas dificultades para leer o escribir, siendo más complicado para él el aprendizaje de estas destrezas.
Es a partir de los siete años cuando el niño ya está preparado para leer y escribir correctamente, por lo que no deberíamos preocuparnos en exceso o pensar que se trata de dislexia si éste tiene dificultades antes de llegar a esta edad. No obstante, si notamos ciertos indicios como, por ejemplo, que nuestro hijo tiene problemas para abrocharse el “babi”, los cordones o para coger los cubiertos, así como para comprender palabras sencillas, números o aspectos secuenciales tales como los días de la semana, estaciones, meses, las letras del abecedario, etc., deberemos llevarle de forma temprana a un especialista (en este caso, el logopeda), ya que de tratarse de dislexia, cuanto antes empecemos a trabajar con el niño mejores y más logros obtendremos.
El logopeda va a ser el “empujoncito” que nuestro niño necesita para seguir avanzando pero, por otra parte, la colaboración de la familia será fundamental. Es necesario que el niño se sienta seguro, valorado y apoyado, al tiempo que acepta su dificultad y lucha por superarla. Para lograr todo esto, los padres deben dejar claro al pequeño lo que quieren y lo que esperan de él, pero, al mismo tiempo, no presionarle y ayudarle en sus tareas, ofreciéndole los nuevos aprendizajes de forma variada (a través de los diferentes sentidos) para que éste tenga la oportunidad de elegir la “manera” en la que le resulta más fácil aprender.
Por otra parte, nosotros, los profesores también tendremos que tener en cuenta que estos niños no van a entorpecer o perjudicar al resto, sino más bien, lo contrario. Aquellas ocasiones en las que nos veamos en la obligación de detenernos más en algún aspecto de clase para “esperar” a estos niños serán, también, ocasiones para los demás de reforzar lo aprendido. Así mismo, los profes deben tener en cuenta la desventaja de los primeros a la hora de valorar o calificar su trabajo y saber que para ellos supone un mayor esfuerzo.
Lo que está claro es que estos niños con un poco de ayuda, comprensión y apoyo saldrán adelante y serán capaces de todo lo que quieran en esta vida, por lo que, desde mi punto de vista, creo merecerá la pena algo más de trabajo y esfuerzo por nuestra parte, padres y profesores.