Escuela Padres
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Esta defectuosa articulación del habla puede deberse a que el niño sustituye unos sonidos por otros como, por ejemplo, "sepillo" por "cepillo" o "jubar" por "jugar" (errores de sustitución) o bien a que éste, simplemente, los omite diciendo, así,"moca" por "mosca" o "cuado" por "cuadro" (errores de omisión). En otros casos, el niño no va a saber cómo articular dos consonantes juntas, por lo que introducirá una vocal en medio ("calavo" por "clavo") o intentará una pronunciación aproximada sin llegar a lograrla ("piedga" por "piedra"). Estos son los llamados errores de inserción y distorsión de los sonidos. Aunque el mayor síntoma va a ser una incorrecta pronunciación, la dislalia puede ser originada por distintos tipos de causas dando lugar, por tanto, a diferentes tipos de la misma, cada una con una evolución y un tratamiento específico. Aquella en la que la mala pronunciación es debida al "factor edad" (el niño pequeño está aprendiendo a hablar y comete muchos errores) es llamada Dislalia Evolutiva. Este tipo de dislalia puede considerarse como una "etapa" más en el proceso de aprendizaje del lenguaje del niño, en la que los errores se irán corrigiendo por sí solos y de manera progresiva. Aquella en la que los errores de pronunciación se deben a deficiencias auditivas, se denomina Dislalia Audiógena y su tratamiento y evolución dependerá del grado de sordera, pudiendo ser necesaria una prótesis auditiva así como una rehabilitación más exhaustiva de la articulación, ya que las dificultades que encontrará el niño serán mayores. La Dislalia orgánica es aquella que se debe a alteraciones de tipo orgánico como, por ejemplo, lesiones en el sistema nervioso central (Disartrias) o a malformaciones de los órganos del lenguaje tales como la lengua, paladar, labios, dientes o fosas nasales (Disglosias). Tanto en las disartrias como en las disglosias el tratamiento será variado y más específico, ya que además de una reeducación de los órganos articulatorios será necesario tratar otras funciones motoras y neurológicas (masticación, respiración, soplo, voz, etc.). Deberá, por lo tanto, intervenir un equipo multidisciplinar compuesto, al menos, por un logopeda, una neuropsicólogo y un fisioterapeuta. Por último, la Dislalia Funcional. En este tipo de dislalia no va haber ningún problema o malformación física u orgánica que justifique los errores de articulación sino, simplemente, una dificultad o incapacidad por parte del niño para "usar" correctamente alguno de los órganos articulatorios (por ejemplo, conseguir colocar la lengua en la posición adecuada para emitir un determinado sonido), lo que impedirá la perfecta articulación. Sea cual sea el tipo de dislalia, todas deben ser tratadas lo antes posible. Para ello será necesario llevar a cabo una evaluación exhaustiva que permita determinar las causas así como establecer el tratamiento más adecuado para cada situación. Dado que la dislalia funcional es el tipo de dislalia más común entre los niños pequeños, me gustaría terminar este artículo mostrando algunos ejemplos de actividades y ejercicios muy sencillos para trabajar, desde casa o aula, estos errores de pronunciación en nuestros niños y alumnos y contribuir, al mismo tiempo, a la prevención de nuevas alteraciones articulatorias, así al desarrollo de su lenguaje.
2. Ejercicios de respiración y soplo:
· Enseñarle frente a un espejo la posición correcta de la lengua para cada uno de los fonemas. Es importante que nosotros también lo hagamos para que pueda imitarnos. · Ejercicios de discriminación auditiva: Que levante la mano cuando oiga los fonemas a trabajar.
Marta
Iranzo Duque
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