Dicen los "entendidos en la
materia", profesionales ellos de la infancia (psicólogos, "juególogos",
pediatras y educadores) que cuatro es el número máximo ideal de juguetes para
regalar a los niños por su cumpleaños o Navidad. Con más corremos el riesgo de
que se aturdan y saturen, que no fijen su atención en ninguno de ellos,
obviando así las "propiedades educativas" y dejando de valorar lo que realmente
pueden aportar a nuestros hijos y su educación lo que mi padre llama "los
juguetes de hoy en día".
Con estos datos, me pregunto si
debería alquilar un camión para deshacerme de los quinientos vehículos con
ruedas que mi hijo pequeño (entre coches, motos, camiones, remolques, tractores
y trenes) tiene esparcidos por la casa. Quisiera decir por su habitación, pero
estaría faltando a la verdad. Además están los peluches de mi hija "mayor",
todos animales, unicornio incluido, y los bebés con sus biberones, con los que
ahora no juega porque está pasando un momento "sólo quiero barbies, tacones y
vestidos de princesa". Podría llenar cajas con juguetes que nunca utilizan. De
hecho, en vísperas de Navidad, sensibilizada por las fechas y por mi condición
de madre, amén de de ver una oportunidad para liberar espacio en mi casa y
dejar de patinar por el pasillo encima del camión de bomberos de turno sin
haberlo visto siquiera, llené una caja de cartón enorme, de las que traen dos
paquetes de pañales y que a veces guardo por si acaso, con todos aquellos
juguetes "olvidados". La aparqué en la terraza hasta encontrar el momento
adecuado para llevarla a la parroquia o al colegio de mis hijos. Pero ellos,
conectando su "radar encuentra juguetes" parecido al que tiene su madre cuando
entra en Ikea, dieron con la consabida caja. Y cual sería mi sorpresa al
escuchar sus gritos de alegría y admiración parecidos a los de la mañana de
Reyes ante esos juguetes que llevaban meses en su habitación y a los que ni
siquiera miraban, pero que en otro contexto, hacían las veces de "regalo super
sorpresa".
Yo ya había leído y oído que es muy bueno, en los casos en que la
cantidad de juguetes en casa es excesiva, guardar parte de ellos y sacarlos
otra vez al cabo de unos meses, guardando los "habituales".Una vez me sorprendí muy gratamente cuando
una periodista le preguntó a la modelo Laura Ponte qué iban a regalar a sus
hijos (en ese momento de muy corta edad) por Navidad y ella contestó: "vamos a
sacar los del año pasado que tenemos en un armario, porque son muy pequeños y
no se enteran". Pues eso.
Yo tambien guardo juguetes en una caja y los escondo en el trastero hasta que un dia decido que deben aparecer de nuevo.
Y es que se tiende a pensar que los niños seran más felices cuantas mas cosas tengan cuando en realidad se emocionan más con un simple yo-yo que con el juguete mas sofisticado del mercado.
Y que lo digas Lourdes...
El otro día mi hijo salió de casa de su abuela con un yo-yo de Fosters Hollywood viejo, con más años que él, y estaba feliz...
Y eso que no sabe ni lo que es!
Un beso!
Martita, ¡una monada tu blog! ¿Me encantaria haber tenido niños, y poder regalarles todos los juguetes del mundo¡ Aunque comprendo que me tendria que frenar....y seguir vuestros buenos consejos
Y que me decis de los juegos de toda la vida, cuando aburridos despues de toda una tarde rodeados de tropecientas cosas, les propones jugar al pilla pilla, o al escondite, o a la zapatilla por detras y disfrutan como enanos !!!
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