 Hace
más de una semana que voy al gimnasio, a diario, y sigo viva. ¿Será que estoy
empezando cuidarme en serio? A lo mejor paso de quejarme de que no me abrocha la
falda de turno o de que mis vaqueros favoritos no me pasan de las rodillas, para
empezar a tomármelo en serio. Si además se vigila la dieta (si no, es misión
imposible), "dicen" que es cuando se consiguen resultados. Ya os lo iré
contando.
Y es
que sentirnos a gusto con nuestro cuerpo no es nada nuevo, siempre ha sido lo
que todos queremos, solo que a algunos les cuesta más y a otros menos. Si bien
no es una tarea imposible, sí requiere ser muy constante, fuerte y tener fuerza
de voluntad.
Pero
no obsesión. Cuando empezamos a poner
por delante de sentirnos bien el hecho de "tener" que estar delgados (porque
muchos hombres y niños actúan así también) porque lo imponen las modas, las
modelos, la televisión... es cuando vienen
los problemas.
Hace
unos meses, buscando una falda para hacer un regalo, entré en una conocida
tienda donde suelo comprar también ropa para mí y me llamó la atención un
pantalón muy bonito. Al mirar la etiqueta
vi que ponía "T.32". Ilusa yo, me dirigí a la dependienta, una
adolescente pintada como una puerta y vestida como si fuera a una fiesta de
Halloween, y le pregunté: "perdona, la talla 32 a qué equivale?" (pensaba que
sería un tallaje como el de algunos vaqueros, que la talla 28 es en realidad la
talla 38). La "dependienta", anonadada, me miró de arriba abajo con cara de "¿de
dónde se ha escapado ésta?" y me soltó, mientras devoraba un pobre chicle "no
equivale a nada. Es la talla 32". Me quedé alucinada. Mirándolo bien, sí parecía
un pantalón para una niña de 12 años, pero lo malo es que estábamos en la
sección de "mayores". Así que se fabrica ropa de la talla 32, y eso es porque se
vende. Me parece terrible.
Hace
un par de semanas, en una conocida red social a la que soy bastante asidua, vi
un "grupo" nuevo que alguien había creado y se llamaba "Tengo curvas porque soy
una mujer, no un bicho palo". Qué razón tienen, se nos olvida que el canon de
"belleza real" se aleja mucho de las tallas 32, 34 y creo que también de la 36.
Y que esas tallas y muchas de las mujeres que las llevan y nos enseñan en
televisión constantemente hacen mucho daño a las niñas y adolescentes que,
aunque quisieran, no pueden llevarlas.
Por supuesto, me he unido a este grupo.
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