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Recuerdo hace muchos años una amiga me digo que ella no leía
los periódicos, ni veía la tele... En aquel momento, me pareció, sinceramente,
bastante extraño estar al margen de la actualidad a finales del siglo XX, cuando
ya teníamos varios canales de televisión y periódicos de prestigio, por no decir
la radio. No le pregunté si la oía, porque me quedé en estado de shock y no
reaccioné.
Otra amiga que trabaja en Euronews, en Lyon, donde los
periodistas trabajan en varios idiomas y con tremenda rapidez las noticias, esta
amiga me contaba que ella devoraba el Hola y se "desconectaba" de las noticias
en su tiempo libre. También me chocó mucho y más el valor de confesarlo.
Ahora entiendo, más que de sobra, que la
actualidad sobrecarga, satura y hay quien vive al margen de ella muy felizmente.
Si a las cantidades ingentes de información que recibimos al día, le unes la
cantidad de basura que nos cuelan con esa información llega un momento en el que
hay que poner freno porque si no te vuelves loco.
Por personalizar un poco, os cuento que en un embarazo que
sufrí en reposo, me enganché a la tele de una manera preocupante,
sobre todo porque empecé con Operación Triunfo y acabé con el
Tomate, un programa basura que no me acuerdo exactamente cómo se llamaba o se
llama, si es que existe. Mi tope llegó cuando vi a un famoso borracho haciendo
pis en la calle... y lo sacaron en la tele más de una vez. Me pareció tan patético
que me abochorné de él ¡y de mí!
Desde entonces me he rehabilitado de los programas de las
vísceras. De la actualidad no me recupero. Eso sí, en vacaciones no sé si han
matado a un presidente o ha comenzado una guerra. Sólo miro las portadas de los
periódicos de reojo para no perderme demasiado lo que pasa en el mundo y en
España, y a seguir vacacionando.
Desde hace un tiempo os confieso que he caído en comprarme el
Hola o el Semana, Vanity Fair o un Telva, Elle, Vogue... Mía, Clara...
Oye, me lo paso pipa. Como si estuviera en la peluquería, pero en mi casa con
las piernas en alto. Y no pasa nada. Me daba vergüenza caer en las revistas más
ligeras, cuando yo había leído Política Exterior... Superada la
vergüenza, ya no tengo que esperar a darme las mechas para despejarme con los
reportajes y entrevistas de una prensa muy digna, que entretiene mucho.
Y es que a estas alturas de la película creo que no hay que
saber sólo del Gurtel, del caso Faisán, el Pacto de Zurbano o no pacto, lo que
le pasa a Garzón... que por cierto, me provoca mucha angustia porque veo las dos
Españas cada vez más nítidamente, al menos en los exaltados. Hemos
superado una dictadura y una guerra civil, pero parece que seguimos con ganas de
enfrentamientos. Por eso, a veces prefiero estar al margen de la actualidad.
Sólo a veces, porque tampoco se puede estar ausente. Fijaos que en
un fin de semana se murió la cúpula de un país tan próximo a nosotros como
Polonia. Es digno de película de acción y misterio, ¿verdad?
Espero que vuestra realidad de esta semana contenga la actualidad en las dosis
necesarias y se parezca lo más posible a una buena peli.
THE END
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