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La
suerte está echada más o menos a los 40. ¿No?. Pero yo me resisto a pensar que
me voy a quedar como estoy. Que no estoy mal, porque tengo un apuesto parejo y
una pequeñita, pero gran familia.¿ Acaso no os planteáis que podrías hacer algo
más interesante en vuestra vida?.
No
me consuela pensar que los más inteligentes somos los más felices. Pero tampoco
estamos ya para locuras. Sobre todo, si hay detrás una familia. Eso sí, siempre
se puede soñar... Por eso, yo sueño que me iría de viaje, un par de viajazos al
año y el resto, excursiones. Daría un vuelco a mi vida profesional. La airearía
como la cama por la mañana y sacudiría el edredón hasta lograr refrescarla.
Pero, con estos malos tiempos que corren para la lírica, no estamos para
aventuras, transformaciones y cambios... En tiempo de tribulación, no hacer
mudanza, decía Ignacio de Loyola. Pues eso. Pero sí que necesito pequeños
cambios en mi vida, para sentir que me renuevo, que me reinvento como las
artistas. Por ejemplo, me sugiero ir a la pelu, comprarme complementos que no
encarecen demasiado el vestuario y te dan otro aire, un maquillaje más
primaveral y suave que sino me avejento, una lectura diferente, más intimista,
un cine intelectual pero con humor, un poco de color en la cara y gafas nuevas.
Hacer
algo útil, como ir a una cena solidaria del colegio de tus niños, hablar con
alguna amiga, -al menos por teléfono, porque ya quedar es como hacer una
"gymcana"-. No hay tiempo, ni siquiera para uno mismo. Por eso, lecciones como
la que me dio Ede en el blog de la semana pasada, de echar la tarde con su hija
la menor, son para tener muy en cuenta. Al fin y al cabo, parar con alguien que
quieres, disfrutar de ese momento es lo más gratificante que hay. Das y recibes
en dosis inconmensurables. Por eso, esta semana además de los pequeños cambios
de look, voy a practicar el "disfruting" o paseo con carmencita a mi manera y
con mi carmencita o carmencito.
Siento
mucho terminar con una mala noticia de una gran amiga de Córdoba que se registró
en Demadres sin ser madre. Murió este fin de semana repentinamente
de una meningitis. Era la única niña de cuatro hermanos. Su padre, viudo, debe
estar roto. Quiero recordarlos desde éste mi rinconcito. Un beso
enorme Chari.
Como
nos vamos así, sin avisar, yo por si acaso, me despido con mucho amor. Hasta la
semana que viene. Sed lo más felices que podáis.
Mercedes Martel
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