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No sé por qué, las cocinas propician grandes conversaciones de amigas. Son
una versión más profunda de las charlas en los cuartos de cuarto de baño. Las
de cocina son normalmente espontáneas y se producen entre amigas a horas intempestivas.
Además de no correr el riesgo de sufrir los pedos o malos olores de alguien, en
la cocina de una casa hay más privacidad.
Creo que en todo historial de amigas hay un gran encuentro en la cocina.
Yo recuerdo la gran cocina de mi amiga Susana, en la que solíamos juntarnos
varias, en animadas charlas mientras cenábamos tan ricamente. Ya entonces
practicábamos la célebre frase de "Vamos a criticar, que une mucho". Entre
despellejes y confesiones, su madre aparecía, siempre discreta, oportuna y
cariñosa. Y a veces, ¡hasta se sentaba
con nosotras de palique!
La cocina de mi amiga Lucy, -que luego renovó y hoy es moderna y colorida-,
tuvo también sus momentos de gloria. Especialmente cuando había males de
amores. Nos desahogábamos profundamente, mientras comíamos galletas Digestive
con queso de untar Philadelphia. Engordábamos, eso sí, pero salíamos muy
despejadas. Fue tan terapéutica esa cocina, que cuando necesitamos apoyo las
dos nos "invitamos" a una de aquellas sesiones de galletas y queso.
En la barra americana de Chiqui descubrí la amistad "extranjera", esa que te
unes por que te sientes muy sola fuera de tu país y te abres a ella como una
bailarina haciendo el spagat. Esa
cocina fue como un hogar, además de un pequeño gran rincón social, donde
prolongar más las charlas, para no sentirnos tan solas.
Recuerdo muchas otras cocinas y amigas, pero no me quiero enrollar más. En
esto de charlas de amigas todas las cocinas se igualan. Da igual que sea una de
diseño de la "Milla de Oro", que una pequeñita de una calle del centro de
Cádiz, o una barra americana en Lyon. Lo que es muy diferente es si tu
interlocutor es "amigo", en vez de amiga. Ejem. Tengo algunos recuerdos, pero
casi, casi lo dejo para otra ocasión... ¿Os acordáis cuando éramos pequeños y
decíamos: Vamos a jugar a las cocinitas? Pues yo lo puse en práctica de mayor y
¡ahora hago arte en la cocina! Sino, ¡preguntad a mi marido lo bien que me
come!
¡Feliz semana y disfrutad mucho!
Mercedes Martel
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