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Como eres la única que hablas
italiano, tienes que ir a entrevistar a Silvio Berlusconi. Mortadela
tardó en reaccionar. No puedo. Logró decir. ¿Por qué? Pues... porque tengo la
grabación del disco del colegio de mis
hijos... ¿Cómo? Sí, sí, que canto para un
disco que están haciendo en el colegio de mis
hijos... Pues, ya puedes cancelar tu compromiso
ahora mísmo,
porque Berlusconi está en Madrid y queremos
cazarlo para nos dé todas las exclusivas y primicias
del mundo mundial.
¿Colegio San Patidifuso? Dígame...
Buenos días, soy Mortadela Philipponi, madre
de Telma y Luisa. Os llamo
para avisar que no voy a poder cantar esta tarde. Me ha surgido un imprevisto
en el trabajo y, de momento,
no consigo "duplicarme", pero lo
intentaré.
Uno de los problemas que tiene Mortadela
es que le cuesta decir "no". Ese rechazo al monosílabo
le provoca situaciones comprometidas
y confusas, dilemas no resueltos y, al final,
queda mal con todos.
¿Me duplico o desaparezco? Ese era su dilema
ahora. Con dos ovarios -que tuvo que pedir prestados- decidió estar a todo, no
renunciar a nada. Mientras se documentaba
sobre el morboso affaire Berlusconi, Mortadela
pensaba en posibles dobles para la entrevista. Ella prefería cantar. Éso lo tenía
muy claro. Quizá era lo único claro que tenía
en su vida, después de su vocación solidaria. Pensando, pensando se acordó de
Federica. Tenían físicos muy parecidos. Ella
era una intrépida periodista con mejores armas
para entrevistar a un personaje como el premier
italiano. Consiguió su número de teléfono y la
llamó. No tuvo que convencerla. A diferencia
de Mortadela, Federica es asertiva y dice que
sí cuando le interesa. Sopesó rápidamente. Obama
es uno de mis objetivos. Igual entrevistar a
Berlusconi, me aleja del americano...
Pero ya buscaré un gancho para recuperar sus hilos, pensó la Rampante.
¿Dónde y cuándo está Berlusconi en Madrid?, inquirió repentínamente
la Rampante. Creo que esta tarde, sobre las
cuatro, tiene una reunión con empresarios en
el Hotel Richworld. Le están afectando las sanciones a los bancos libios, que
tienen capital en Italia y en alguna televisión de las que tiene el mal
llamado Cavaliere.
Envíame, por favor, documentación
y mañana tendrás la entrevista, espetó
Federica. ¿Cuántas páginas? Mmmm..
No sé, pregunto al editor y te lo digo.
Federica estaba en Barajas al mediodía y
"voló" hacia el Hotel Richworld. Decidió, por esta vez, ir sin equipo
de cámara, por razones prácticas. Pensaba que
iba a sacarle más off de reccord , aunque
luego le grabase la entrevista... Incluso si lo veía complicado,
lo grababa sin su consentimiento. Si él no tenía
escrúpulos, ella tampoco.
Mientras Mortadela remataba
su ensayo del Vito, Federica pisaba fuerte al entrar en el Hotel de lujo
dispuesta a seducir "periodísticamente"
a Silvio, para exprimirle el máximo
de información al político más
cuestionable y farragoso, por lo menos, de
Europa.
(Música) Con el vito, vito, vito... con el vito, vito va... Las solteras son
de oro, las casadas son de plata, las viudas son de cobre y las viejas de
hojalata... Mortadela hizo de tripas corazón,
cuando llegó esta estrofa, porque le daba cien patadas esa parte de la
cancioncita. Pero todo fuera por la música y
por sus niñas.
Federica sacó una hora del preciado tiempo
de Berlusconi, con todas sus armas de mujer.
No le confesó todos sus "delitos", ni mucho
menos. Pero sí logró buenos titulares y una estrecha
relación con alguien que iba traer mucha cola.
Buen contacto, sí señora.
Mortadela cantó como
si fuera "cante jondo", con los ojos cerrados y desde los abdominales,
desde el suelo pélvico, sacó su arte. Y su voz sonó como
una flamenquita paya. Gran disfrute, sí
señora.
Duplicarse es lo que tiene. Doble disfrute y doble gozo. Ahí lo dejo. Tomad
buena nota.
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