Hace poco leí que los buenos blogs son los que crean tendencia... y me he
puesto manos a la obra. A ver cuántos valientes y cuántas valientas me
seguís.
Superados los 40, -por muy poco, como mi prima Rosario- estoy probando la alimentación
macrobiótica. Esta dieta nació en Japón gracias a George Oshawa en la mitad del
siglo pasado y se basa en la búsqueda del equilibrio físico y emocional a
través de la nutrición, según Wikipedia. Yo la he descubierto por Clara, una
compañera del trabajo. Un día iba a nadar y acabé comiendo macrobiótico con
ella. El menú fue tofu a la plancha con aceite de soja, tomate, calabacín,
hamburguesas de tofu y espinacas y pan negro de cereales. El tofu es una
proteína vegetal, hecha con soja y agua muy similar de aspecto al queso. Me
gustó muchísímo. Además comí una gran cantidad y no me sentí pesada. Almacené
en mi disco duro este descubrimiento y lo dejé reposar.
Al cabo de un mes, haciendo la compra en Hipercor, -llevo un año haciéndola
allí- descubrí 3 pasillos llenos de alimentos macrobióticos. Me parecía todo
extraño y no sabía que llevarme. Al final, opté por las hamburguesas de tofu,
que tanto me habían gustado. De zanahoria y de espinacas. Anoche me comí dos,
con tomate y salsa de soja. ¡Qué buenas!. Todavía recuerdo el regustillo que me
dejaron. Además me llené, -algo importante para mí, que soy una gran tragona-
pero no me sentí pesada. Genial.
Clara también me ha recomendado que aliñe las hamburguesas con
"sayonesa", que es una especie de mayonesa sin huevo y tome el tofu a
la plancha con calabacín, en lugar de aceite usando siempre salsa de soja. Os
prometo que salivo pensando en estos menúes. ¿Me estaré volviendo rarita?
Puede... Pero lo cierto es que las tradiciones culinarias del Extremo Oriente
son muy ricas y están muy relacionadas con la medicina y el espíritu. Los orientales creen que la calidad de la alimentación determina la calidad de la forma de vida. Si es así, tendremos que cuidar nuestra dieta. Yo me lo he propuesto, sin fanatismos. Voy a comer mejor... ¡no hace falta que me vuelta macrobiótica del tirón! Llevar una alimentació
n rica en verdura y fruta, abandonando los productos industriales y las grasazas, ya es un gran paso alimentario. Al menos en mi caso.
Somos lo que comemos, leí hace poco a una famosa. Como todas las sentencias, son opinables, pero lleva gran de razón. Yo soy un poco macrobiótica.. ¿y tú?
Que va Pi. El problema es encontrar sitios donde comprar esos productos. Yo tenía cerca del trabajo un restaurante macrobiótico "con menu", pero como era algo desconocido y poco llamativo, ha cerrado. Lo que sí he encontrado es un supermercado oriental con todo tipo de salsa, hongos, setas, etc, etc. Hasta creo que se me estan achinando los ojillos.
Mercedes, sigue probando cosas, a mi me encantan. Y si encuentras algún comercio con variedad de productos, por favor, dame un el chivatazo.
Yo soy Macro... Porque micro no es precisamente lo que mas me define a la hora de hablar del peso.
Estás como Lope de Vega. Y yo más vago que la chaqueta de un guardia.
A mi este tipo de comida, en muchos casos me sabe a esparto. Y siempre sospecho que la camarera, bajo esa camiseta de algodón orgánico, lleva los sobaquillos sin depilar.
Uff lo de la hamburguesa de tofu me ha parecido siempre una cochinada pero al final si me la seguís recomendando tendré que probarla, eso si batidos de soja !Me niego¡
No obstante me apunto a somos lo que comemos (en mi caso chuletón) o mejor dicho somos como comemos.
me veo tomando pasta de tofu con salsisas de soja... prefiero la pasta al pesto de toda la vida. Llevo un mes de acotada variedad de productos pa la ingesta... y me sta funcionando de maravilla... todo lo que sea comida me hace salivar...
¿Para que quieres tú comer macrobiótico, Mercedes? ¡estas estupenda. delgadísima y guapísima, comiendo como hasta ahora!
Ademas, como a Pi, me parece bastante complicado apuntarme a esa dieta, eso si, no rechazaré un poco de tofu, cuando me lo encuentre en mi Super....pero dudo que lo tengan.
En todo caso, me encantó tu blog.
Y comenta Ede, coméntame que cuando me comentas me gustas casi tanto como cuando cuentas. Pero tú sí que cuentas como cuentos. No dejes de contar ... y de comentar! Gracias por contar comigo y comentarme!