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Su boda fue, simplemente, perfecta. Estrictamente familiar,
en el barrio donde la novia había vivido siempre... Los novios, elegantes, pero
sin grandes ostentaciones. Al ser en una capilla, la misa fue muy entrañable,
muy privada, muy nuestra. De fondo, una música muy escogida y muy especial.
Algunos amigos vinieron a ver a los novios... ¡Cómo se iban a perder! No se ve a
unos novios todos los días y menos todavía a unos de más de 35... Estos novios se
salían un poco, sólo un poco, de la media. Habían casado a hermanos, amigos y...
¡!sobrinos!! Es que la gente tiene una manía de casarse pronto...
Los curiosos, como las familias, formaron parte de la boda y
la alegraron más. Gracias curiosos. Uno no se casa porque sí. Hay
que pensárselo mucho, conviene pensárselo antes para no pensar
después por qué lo hiciste y ya sea tarde... Cuando lo
haces por encima de la media de edad que habitualmente se casan los
precipitados, cuando ya has sumado más de 4 décadas, parece como si no tuvieras
derecho, ni fuera necesario un compromiso a tu medida. Estos novios se han
saltado las costumbres y se han intercambiado anillos y se han dado el "sí
quiero" como una pareja más. Porque el arroz no se pasa, ni se tira
tampoco a los novios ¿eh?, que hace mucho daño.
El cura habló en la homilía de los distintos tipos de amor al
estilo del "Arte de Amar" de Erik Fromm... y entre ellos recordó que existe el
amor maduro, que a muchos se nos olvida que existe... Pero debe ser que he
"crecido" porque ¡ahora entiendo ese concepto mucho mejor... ! Y no fué un
sacerdote cualquiera el que los casó. Además de ser una gran persona, cariñoso y
docto no es, ni más ni menos, que ¡¡¡¡el párroco del Real Madrid!!!!
Dos semanas antes de la boda, los novios bailaron el vals en
una nave industrial, de un pequeño pueblo de Guadalajara. Les gritamos que se
besen y lo celebramos con ellos más de un centenar de personas. Porque si han
demostrado algo estos novios es que se les quiere. Con una paella
de la Alcarria, atuendo campestre, un pincha que nos puso como motos y gente de
todo tipo, "como la vida misma", disfrutamos de lo lindo de ver felices a unos
novios radiantes, crédulos y como si fueran chavales disfrutando del momento.
Un momento dulce, que ha llegado sin despertador y con la luz
más bonita del día. ¡Qué vivan los novios!
Mercedes Martel
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