|
Dedico este blog a Adriana, que intuyo le va a gustar. ¿Quién no ha sentido
ganas de hacer algo muy malo, muy malo? Esas "barbaridades" que todos pensamos
muchas veces están ahí. Nos guste o no. Mi hijo le llama la "vocecita interna".
Todos tenemos un Hyde dentro. Qué miedo...
Hace poco esa "vocecita" quería que mi hijo golpeara la mano recién operada
de mi maridín. Mi pobre hijo, asustado, me lo contaba... Yo le resté
importancia.
"Nos pasa a todos, es normal, lo importante es que esa vocecita no te
convenza".
"¿A tí te ha pasado, mamá?"
Mmmm... mmmm... Pues es que ahora mísmo no me acuerdo, pero te contaré
alguna.
Pensando, pensando... seguían sin venirme esos momentos oscuros. Cuando me
he sentado a escribir el blog, me he acordado la vez que "maté" a mi hermano en
un ascensor, cuando era pequeña, por celos. No me acuerdo de mucho más y sé que
he sentido cosas terribles, pero las he borrado seguramente porque me almacenban
una memoria preciosa y no me interesaban.
Lo cierto es que tenemos un antagonista dentro. Yo, al menos. He sentido
ganas a veces de que le pase algo "inesperadamente" a un personaje que me estaba
haciendo daño o molestando. También la envidia o los celos, me han provocado
pensamientos del tipo "que se le corra el rimel o que se tropice y se pegue un
trastazo". A modo de escarmiento. Cuando era pequeña me asustaba de ser tan
"mala" pensando esas cosas. Ahora que soy mayor me divierto casi como si formara
parte de una novela. Está de moda el género. Y me gustaría haber sido más mala,
haber hecho algo de lo que pensó mi "sombra". Sin dañar mucho, claro, lo justo.
Pero cumpliendo tus malvados deseos, insisto, si no son muy terribles, te debes
quedar más a gusto...
Que disfrutéis de la semana todo lo que podáis.
Mercedes Martel
|