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Como seguro que entenderéis el título -mi público sóis de high level- lo he
escrito en la lengua de Shakespeare. (¡Mira que me costó en el colegio
deletrear el apellido de William!). ¿La razón de mi título en inglés? Tan
simple como que ella, la que aquí retrato, es muy grande. Abarca tanto, que
casi es transfronteriza. Mary Peers no tiene límites. Debería traducir su
"retrato" no sólo al inglés, sino también al chino, al árabe y al ruso, por lo
menos. No exagero.
Desde Londres, donde vivo y hago mi programa, Sara Carbonero nos parece muy,
muy chusca. No le vemos tal belleza, ni glam. Otra cosa es nuestra futura
princesa Kate, me entenderéis... Aunque tampoco es Lady Di, como ya os he dicho
en otra ocasión. Para grandes mujeres, aunque sea anónima todavía, he hecho un
gran descubrimiento. Atentos a una tal Mary Peers, alias Pee, que no Pe, como
la actriz española. Se pronuncia, como bien deduciréis, "Pii", con una i larga.
En su momento dije lo mismo de Letizia cuando la conocí. Tengo testigos.
Sólo os digo que si Felipe hubiera conocido a Pee, Letizia no habría tenido
nada que hacer. Lo digo con conocimiento de causa, porque he conocido a las dos
mujeres y no hay color. Una es castaña de verdad, de las guapas andaluzas, y la
otra casi rubia, pero de mentirijilla. Pee tiene clase innata. Es de esas
mujeres que logra tener buena pinta con pantalones vaqueros, sin pendientes y
con coleta. Con la clase se nace. Letizia se la está trabajando, pero de
momento no se nota natural. No pongo en duda la profesionalidad, pero Pee la
superaría con creces y con mucha más frescura y desparpajo.
Pee es madre, pero es casi una madre "universal". Tiene tantos hijos como niños que trata. Los
"adopta" como suyos y ellos, ninguno, se olvida de esa "madre" putativa casi
vitalicia.
Pee es, además, como un gato. Tiene varias vidas. ¡Larga vida a la que podía
haber sido nuestra reina! Nos conformamos con que rija otros territorios, donde
los niños y las madres, los usuarios de la vida, necesiten su ayuda... Porque
ella, Pee, siempre estará rauda a resolver todo problema que les pueda surgir.
No es perfecta, ni mucho menos. Eso la hace más real. Tiene vicios... confesables
y públicos. No oculta, ni se oculta. Es como es. Si te gusta, bien, y sino, te
saluda igual. No pasa nada. Pocos rencores le caben en su corazón, tan grande
como ella.
Es un Ferrari mentalmente. No hay quien la siga cuando pare ideas. Si hace
un brainstorming ella sola, saca un millar de ideas. Resolutiva, proactiva...
Pero, por encima de todas sus capacidades, destaco una de esta mujer tan
grande. El don de creer que todo es posible, de creer en ella misma y de creer
en los demás. No es perfecta, insisto, sólo es una gran mujer que pudo, si
Felipe la hubiera descubierto, ser la mismísima Reina de España. Moderna y con
la solera de una andaluza con mucha clase y ambición de transformar su entorno.
Una utópica que va contagiando e invadiendo, su vida y la de muchos, de sus
sueños, haciéndolos con sus palabras mágicas como si fueran realidad.
Otro Felipe, anónimo, más listo seguro, la descubrió, o se descubrieron, y
en su nido hay ganas de crecer, dar, darse a los demás y buscar lo mejor para
unos hijos muy, muy queridos. Cuando la
entreviste, os aviso. Es como una Belén Esteban, -salvando las distacias- por
su carácter, por su personalidad y por su don de gentes. Pero, a diferencia de
la Esteban, es educada y formada intelectualmente. Más que una bomba mediática,
como la Esteban, Pee es una joya para las teles. Ya veréis. En cuanto la
descubran, será el nuevo personaje de todas las tertulias y programas
televisivos, que con ella, subirán ostensiblemente de categoría. Gracias por
todo lo nos has descubierto Pee. ¡Que sigas siendo tú cuando seas rica y
famosa! Aunque ya lo eres...
Te espero en mi estudio, Pee. A vosotros, os espero de público. Con ella,
tengo previsto invitar a una francesa de Ceuta, Carmen Rivière, una valenciana
de Mónaco, Monique Allesè, una madrileña de La Toscana, Natalie Dimondi, a otra
gala de Valladolid, Audry Mignon, y a la belga de Galicia, Edeleòn Martinèz.
Siete mujeres y un destino. Si queréis saber más, no dejéis de leerme.
Federica Rampante
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