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Mi inevitable atracción por las italianas PDF Imprimir E-Mail
Mercedes Martel

boticelli.jpg¿Qué puede encontrar un italiano en una española? Eso me pregunto yo... que precisamente estoy casada con uno. Qué puede encontrar un hombre italiano en España teniendo en casa tanta belleza. Y es que cuanto más veo a las italianas, más me fascinan. Son la feminidad llevada al máximo extremo. Además de guapas, se saben sacar partido. La pena es que estén influenciadas por el fenómeno de la velina o vedette televisa, que Berlusconi ha potenciado con su televisión basura y sus vergonzantes escarceos con este tipo de jovencitas. Algunas, dejándose llevar por esta tendencia, empiezan a resultar ridículos intentos de modelos; y las más adultas, la resurrección de lo imposible. Con unas minifaldas de cortar el hipo, grandes tacones con los que a duras penas pueden andar, escotes de coger frío en el ombligo, maquillajes de fiesta en Villa Certosa, sofisticadas melenas de peluquería ... En fin, mujeres que rayan en lo barroco, que exageran. ¡Con lo guapas que estaban siendo simplemente ellas, las más a la moda, las más sexis!.

Pero a pesar de efecto perverso de la era Berlusconi y el fenómeno de las velinas, las mujeres italianas son las más atractivas del mundo mundial. Las demás podremos ser más o menos guapas, invertir en ropa y estética, ser exóticas o elegantes, –porque hay razas y nacionalidades muy agradecidas- pero, por mucho que lo intentemos, como ellas no hay ninguna.

Por razones obvias, viajo mucho a Italia y deben de pensar que soy lesbiana o una descarada cotilla, porque una vez allí se me van los ojos con ellas. Intento observar qué demonios hacen, qué se ponen, qué detalles llevan que las hacen tan únicas, tan interesantes. Es cierto que se arreglan mucho, que les deben dedicar su tiempo a “lo specchio”. Frente a la sobriedad de la mujer francesa, encontramos la antítesis en las italianas. Las de Europa del Este también tienen su potencial. A las nórdicas yo las veo más quemadas. Del resto del mundanal suelo, no conozco tan en profundidad a la mujer. Habrá de todo como en botica.

Las españolas vamos mejorando en cuanto a nuestra estética, estilo y moda. En un país como Italia, podemos ser miradas y admiradas. Os lo dice una española a la que, en la calle, se le dirigen en cualquier idioma menos italiano o español. Eso sí, siempre noto que las tendencias de allí llegan aquí uno o dos años después. Vamos por detrás en moda, aunque estemos tan cerquita.

En Septiembre de 1998 un supuesto príncipe azul, italiano, vino a buscarme a Madrid en moto. Diez años después, ya no me pregunto qué puede hacer una española con un italiano.

Esta semana me he puesto más frívola. Se nos esfuma el verano y estoy afrontando el invierno de la manera más “light” que sé, para que me pese menos. La vida sigue, a pesar las ausencias. Sed lo más felices que podáis y os dejen.

Mercedes Martel

 
PADRE SOLO HAY UNO PDF Imprimir E-Mail
Mercedes Martel

lazo-negro.jpgHasta para morir fue discreto. Mi padre, por fin, descansó. Seis días después de cumplir los 82 se hartó de sufrir y se fue en silencio. Llevaba demasiados años sufriendo.

Las últimas horas que estuve con él a solas, las pasé, la mayor parte, escribiendo. Me dijo: "Perdona que no esté muy comunicativo." Le respondí, no te preocupes, padre, yo tampoco lo estoy". Nos traspusimos un rato. No nos hacía falta hablar. Me desperté antes que él y escribí. Cuando abrió los ojos le hice un masaje, evocando aquellos que le hacía cuando era niña. Ya cuando vinieron mi madre y hermanos, yo me tuve que ir al trabajo. Le despedí con un beso, que no supe iba a ser el último. Pero de alguna forma lo intuía.

Estoy contenta por él. Sí, contenta. Lloro a menudo, pero me da mucha alegría pensar que ya no lo está pasando mal. Mi pena es su muerte, mi alegría su descanso. El duelo, según lo siento, debe llevarse con naturalidad y sin impostaciones. El verdadero luto se lleva por dentro. Mi bisabuelo noruego se fue al cine cuando murió su madre. Un escándalo para la época. Cuando ya duele una muerte, no creo que haya que recrearse. El llanto, el justo para desahogar la pena.

Las plañideras, mejor, para la ficción. Es sóloi mi sentir, mi punto de vista. Mi padre habría querido verme contenta, disfrutar con mi familia las vacaciones y así lo he hecho. Nunca, nunca me he emocionado tanto viajando. Vibraba con un paisaje, en un teleférico, en una carretera... y con mis hijos. Lo que mi padre quería que hiciera.

Mi padre era sabio. Una mente pensante que unió corazón y cabeza. No necesitó leer mucho, porque aprendría escuchando. Escuchaba con todos los sentidos. Cuando le hablabas, te convertías en el interlocutor más importante del mundo. Se sentaba para atender, exclusivamente, eso tan importante que querías contarle. Un lujo.

De sus últimos días, me quedo con: sus bromas, cuando le cogía la mano y él me la apretaba y con su mirada infinita de bondad.

"Cuidad de esta niña, que es muy sensible" le dijo a mi madre refiriéndose a mí. Hasta el último momento me cuidó. Mi padre me animó a volar desde mi etapa universitaria. Seguramente era el que mejor entendía que necesitaba expansión. Al tiempo, siempre, siempre, sentí su protecciòn y su firme apoyo a todo lo que emprendía. Y su confianza.

Hoy ya no está, pero lo siento como si estuviera. De alguna manera, con su recuerdo tan vivo se queda conmigo. Me impresiona cuánto lo siento. Parece que quisiera dedicarme unos días antes de abandonarme del todo. Ojalá dure este intenso recuerdo, porque es una forma de mantenerlo vivo.

Sed lo más felices que podáis y, -como diría mi padre-, a disfrutar de la vida la muerte viene sola.

Mercedes Martel

 
FIESTA DE HORMONAS PDF Imprimir E-Mail
Mercedes Martel

bella-durmiente.jpgDeberíamos tenerlas más en consideración, pues condicionan mucho nuestros actos. Cuando se acercan esos días "rojos" de nuestro calendario, empezamos a transformarnos física y mentalmente. Nuestro cuerpo se pone reventón y la mente se trastorna. Yo mordería al que me molesta, me comería el interior de dos neveras y lloro como una niña, que me doy una pena, penita... 

Imagino que, en mayor o menor medida, el resto de féminas sufriréis las variaciones de las hormonas. Unas en silencio y otras haríamos una gran manifestación para que lo sepa todo el mundo. Porque es una realidad que se ha tratado de disimular siempre. Pues ya está bien de ocultar el asedio constante de la hormona. ¡Libertad de expresión hormonal!. Hay que dejar salir con naturalidad los cambios hormonales, como el de los estacionales. Podemos reivindicarlo en la carroza del Orgullo Women que propuse hace un tiempo.

Pues quería contaros que con el baile de hormonas, empecé mis actuales vacaciones. Me las llevé a todas ellas, a las hormonas.  No sabéis qué fiesta me monté yo solita. Fui durante unos días una madre fuera de sí. No lograba decir más de 2 cosas seguidas en un tono normal. Sólo me salía el grito. Gritaba tanto que hasta yo mísma me asustaba. Mis hijos, pobres, no entendían nada. Me miraban extrañados y me seguían la corriente como a las locas. Seguramente intuían que algo raro le pasaba a mamá.

A mamá le pasaba algo raro muy normal. Le iba a venir la regla. Os aseguro que en  cuanto mis hijos entiendan lo que es la menstruación, van a tener lecciones de cómo tratar a una mujer en estos días. Es mi granito de arena en pro de la mujer.

Mientras, los hombres, a lo suyo. Con su simple, fácil e inteligible testosterona, al más puro estilo animal. Pero los queremos igual. ¿Qué haríamos sin ellos? Yo confieso que los días "D" o días Ausonia, se me ocurren diferente destinos para que mi maridín se vaya a trabajar... Superados los días "horribili", ceden mis deseos de alejarlo de mí y le quiero más que ayer y menos que la próxima regla.

Hablando de hombres, tengo muy presente a mi padre. Lo dejé en la cama del hospital recuperándose. Se ha quedado hecho una pena. Ni hablaba ... Pero, piano piano si va lontano...Con los cuidados de mi madre y de las enfermeras, volverá a casa en septiembre... para la maratón.

Feliz semana de verano.

Mercedes Martel

 
CAJITA DE PINO PARA SANTIAGO CARRILLO PDF Imprimir E-Mail
Mercedes Martel

carrillo.jpgTengo que "cargarme" a otro político. Tras Margaret Thatcher hace unos meses, ahora me toca Carrillo. Aunque esté muy bien de cabeza y de aspecto, ya tiene demasiados años. Así que esta última semana de Julio preparo su "asesinato" periodístico...

Sin más misterios y preámbulos... Preparo su biografía, por si se muere... Estoy "matando" a Carrillo, lentamente y con mucha delicadeza, porque tengo tiempo y me está gustando la tarea. Pensaba quedar con él y hacerle unas preguntitas, pero me pareció un poco feo decirle: "Don Santiago, mire usted, quería grabarle unas preguntas, póngase guapo y tal... E incluso si quiere puede contarme su testamento... es que se trata de una entrevista para emitirla cuando esté se muera...

Creo que hay un programa que hace entrevistas para sacarlas sólo cuando ya se hayan muerto y los entrevistados lo saben... ¿Os imagináis? Quedas con un periodista y le cuentas todo lo que quieras sabiendo que lo van a publicar cuando tú ya no estés en este mundo.

A mi me parece un tanto morboso el asunto. Así que lo estoy haciendo en silencio, con imágenes y declaraciones suyas de archivo... Le he encontrado arengando en mítines, con la famosa peluca y calvo, su sempiterno cigarrito, sentado en su escaño a pesar del 23F...

En la tele donde trabajo, ya han matado a Carrillo varias veces. Pero es un toro complicado. No se deja fácilmente. Me tengo que ir de vacaciones este fin de semana y dejarlo muerto. Por si acaso...

Y mi padre es también otro toro. Esta semana, mi marido me veía agobiada porque no conseguía rematar a Carrillo con tanto jaleo de niños de vacaciones y hospital por mi padre, que me dijo... "Esperemos que no la palme... " Y le espeté rápidamente, entre suspicaz y ofendida "¿¿¿¿Quién???? ¿¿¿¿Mi padreeeee????..". "No", me contesto riendo, "Esperemos que no la palme Carrillo antes que tú puedas terminar de hacer su biografía".

Hasta otra. Sed lo más felices que podáis.

Mercedes Martel

 
No habré sido Alcalde de Córdoba, pero sí un buen padre PDF Imprimir E-Mail
Mercedes Martel

hospital_la_princesa.jpgMi padre empieza una nueva etapa, que todavía no sabemos muy bien cómo será. Le fallan órganos vitales como el riñón. El arreglo que le hicieron en el corazón, de momento, no funciona, y necesita anticoagulantes para la sangre... "Eso que se usa para el radiador del coche", dijo alguien. Y así nos reímos un rato, que va muy bien para la tensión del momento.

Una larga semana yendo a la UCI de La Princesa da mucho de sí. Como dice mi hermano, un día se nos muere mi padre y al siguiente lo pasan a planta. Así, en cuestión de horas. Los médicos nos han confesado que no hay camas si vienen de urgencias y él es el que mejor está de la UCI. Nos quedamos con la botella medio llena. Pero la realidad es que  a mi padre no lo pasan a una habitación porque esté bien, sino porque necesitan su cama por si vienen otros peor... Así está la Sanidad española. Pero mi padre es el mejor de la UCI y eso es un gran avance.

Allí, en la planta 6ª de La Princesa, donde está la UCI, ves muchos ojos rojos de la gente y sientes la tensión. Pero, si miras al personal médico, parece que no pasa nada porque los ves con una apariencia tan serena... Me gustaría preguntarles qué tipo de yoga hacen o de qué pasta están hechos, porque me parece tan increíble que dependan  vidas de ellos y estén, aparentemente, tan campantes. Porque si les miras sólo a ellos no te parece un lugar tan cercano a la muerte.

De las cosas peores de esos días de UCI son los momentos en los que suena el móvil y no estás en el hospital. In situ, las horas de espera en la planta 6ª se viven intensamente. Hemos llorado, reído, abrazado, hecho manitas con el enfermo y entre los hermanos, hemos paseado por los pasillos, "pinchado" una tortilla en la cafetería, -gran lugar para el desahogo y el despeje- y también he pescado chocolatinas de las máquinas. Mientras, mi padre, volvía a nacer. Algo talludito y sin tener la suerte de ser Benjamín Button. Pero ahí está, casi, casi como la Puerta de Alcalá.

En estas horas, mi padre, -que apenas podía hablar del cansancio y los tubos-, nos ha contado muchas cosas. Está tranquilo con su vida, pues -dijo- "No habré sido nadie importante, -como Alcalde de Córdoba u otro cargo-, pero siento que he sido un buen padre". Lo digo para los que están "estresaos" por triunfar en algo, o llegar lejos profesionalmente o ganar mucho dinero olvidando estar con los que quieren...

Dentro de un fragilísimo cuerpo, lleno de tubos, cardenales, por no hablar de la cicatriz -que me mareo sólo al acordarme de ella-, mi padre también nos ha hecho reir. Un humor, el de mi padre, difícil de transcribir. Qué importante es el sentido del humor para cualquier momento de la vida y para éste más. Ah! Y nos ha hecho un análisis de la Bolsa y un repaso de la historia de los romanos que ya nos gustaría a muchos, en la flor de la vida, hacer.

Supongo que todos tenemos alguna experiencia de situaciones límites con las personas que más queremos, pero sólo la propia es la "verdadera". La que sientes muy dentro. La que te sirve de lección. La que te sume en una riquísima introspección.

Gracias, gracias y gracias por las llamadas, mensajes, correos... y por leerme. Gracias auténticas.  Sed lo más felices que podáis. Yo lo intento cada semana.

Mercedes Martel

 
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