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Los "calientasueños" son un tipo de sábana que tiene la función de manta el
éctrica. Las noches son otras para mí desde que mi maridín me la ha comprado. Además, no tiene por qué calentar su parte de cama porque se regula cada mitad del colchón. Un ratito antes de meterme, la enchufo y... la gozada. Ya no más sábanas frías, ya no más pies fríos. Qué sensación más grata. Ademá
s va bien para esos dolores musculares que se tienen a cierta edad.
La sábana debo usarla moderadamente, no vaya a ser que me caliente demasiado. Pero en su justa medida se agradece mucho el calorcito, en este otoño que tanto está costando, pues pasamos del calor al frío sin sentir el verdadero tiempo otoño. Al margen de otros calores humanos, de los que no voy a hablar aquí.
Y hablando de temperatura, ya llegó el frío. El frío de verdad. Con él se fue la luz, el sol... qué días tan sombríos nos han tocado este comienzo de Diciembre. A mí me afecta el mal tiempo, aunque me resista. Creo que un poco nos influye a todos, porque se nos ve más cabizbajos y escurridizos. Siempre nos quedarán las cenas de Navidad, en las que pretendemos recuperar amistades, relaciones y vida social ya casi a contrareloj, cuando termina el año y termina el plazo para cumplir aquellos propósitos que nos hicimos en 2009.
En tres semanas llega el año 2010. Volveremos a proponernos ir al gimnasio, empezar la dieta, dejar de fumar, quedar con esos amigos que no consigues ver nunca, mejorar el inglés o puede que estudiar chino o árabe. Falta muy poco para terminar 2009. Si nos hemos propuesto cosas, es hora de hacer balance. Glup.
De momento, sigo usando moderadamente esa sábana caliente... A ver qué
pasa en 2010.
Si todavía no sóis felices es porque no lo habéis intentado lo sufiente. A disfrutar, a disfrutar que la muerte viene sola y cómo se va el tiempo, madre mía. No esperéis ni a 2010 para que os calienten la cama con mucho amor y vuestros sueños má
s dulces sean realidad... o comestibles.
Mercedes Martel
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