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Para ser víctima de la violencia de género se necesitan dos cosas: ser
mujer y cruzarse con un maltratador. Y escuchando a algunas de ellas que la han
sufrido, he llegado a la conclusión de que cualquiera podemos ser víctima de la violencia de género. La imagen que tenemos de la inmigrante y/o la mujer con pocos
recursos y poca cultura en zonas pobres no es la única. Catedráticas, abogadas, psicólogas,
filólogas.... mujeres con carrera y de
un nivel social medio-alto sufren violencia de los hombres. Más de las que se
creen. Y están saliendo del armario. Poco a poco, lógicamente, y con mucho
miedo y cautela.
Bajo esta violencia, subyace un machismo patológico. Por eso, hay que hacer un esfuerzo, desde cada
entorno, para cambiar esta mentalidad. Enterrar el machismo no es hacerse
feminista. Es buscar la igualdad posible en los más pequeños detalles hasta en
lo más importante.Sólo este año se nos han muerto 22 mujeres en nuestro país. Y, lo peor, para
muchas es morir de miedo, o vivir el horror de un día a día atenazado por las
amenazas, los gritos y los golpes. Incluso a sus hijos. Entrar en un centro
donde viven estas mujeres y escucharlas parece irreal. Cuesta creer que un país
como España, democrático, moderno, con sus derechos y libertades, ocurran
historias como éstas. Que no voy a desvelar, porque son demasiado atroces.
O ir la puerta y sentir
que entra el pánico. Cuando das el gran paso de salir del infierno, vivir con
la eterna angustia de que te puede pasar algo, a tí o a tus hijos. Hasta que,
como algunas mujeres, logras romper con esa relación tan dañina y recuperas la
libertad y... la dignidad. No lo digo yo, lo he aprendido de mujeres que han
sufrido la violencia de hombres. Unas heroínas silentes a las que hay que
apoyar para que recuperen su libertad... y su dignidad. A ellas, a las víctimas
de la violencia, les dedico mi post esta semana. Pero no las olvido nunca.
Porque oirlas una vez es un testimonio indeleble.
Poneros un lazo simbólico en su recuerdo, no sólo las muertas, también las
vivas maltratadas. Gracias.
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