|
En un lugar de Emilia Romagna, que es lo mismo que decir de Castilla León,
pero en el Norte de Italia, viajó la familia Von Trapp itagnola. ¿Quién es esta
familia medio bota, medio alfombra de vaca? Son unos personajes que Federica Rampante
descubrió en su reality show. Un episodio en el que buscaba "gente
normal" con talento aparecieron unos niños que cantaban como ángeles. Una
madre como Susan Boyle, pero más a lo Barbra Streisand físicamente y un padre
como Maurizio Pollini, pero en bruto, sin pulir musicalmente. Con esta familia,
La Rampante
se inventó un programa, tipo psicoanálisis con diván, pasando por un coach express,
para reorientar las vidas de estas almas, de las que exprimió su talento
musical. Un programa que podría haber dirigido y presentado aquí Isabel
Genio... y figura.
En Londres, la familia Von Giorno invitó a la Rampante a pasar unos
días en el campo donde ellos descansan los fines de semana. Federica dejó su
gran proyecto por unos días para ir a Travo,un pueblito casi escondido muy
cerca de Piacenza. Qué desconexión, cuánto necesitaba relajarse y pensar. En
Trabo no sólo viajó físicamente, también mentalmente. Fue como introducirse en
la ficción de una película italiana. Si alguien ha visto "La meglio gioventù" se haría una idea
de lo que vivió tan intensamente la
Rampante durante dos días. Fue como concentrar en unas horas
las múltiples y variadas vidas de una gran familia italiana, que a diferencia
de la española, es más cambiante, más diversa, más... intensa.
Cuando seáis viejos, recordaréis
lo que os digo... Decía la gran mamma ynonna.. Cuánto se valora
un fin de semana con toda la familia, es como un repaso de toda tu vida, como
ver de golpe los procesos vitalies de cada uno, de uno mismo, de los hijos y
todo tu entorno. Ver la evolución de tu propia vida reflejada en tus seres
queridos. En definitiva, supongo que estos encuentros familiares y con
amigos, te dan cuenta del paso del tiempo en tí mismo y en tu
alrededor. Ese tiempo que conseguimos retener, para gozo de la Rampante durante 48
horas. Ese tiempo que disfrutamos comiendo, riendo, bebiendo... siempre en el
campo, sin apenas civilización, ni localidad cerca. Sólo alguna casa y una treintena
de personas, que fueron aumentando en número. Porque a la familia Von
Giorno se les fueron uniendo los paisanos de las casas cercanas. Y los
comensales espontáneos se multiplicaron de forma natural. Todos con todos.
Alice, una niña down, que hablaba en español con Federica Rampante. Katerina,
una niña de 4 años, gamberra y divertida, que provocaba a los niños con sus
pedorretas y sus risas. Entró la noche casi sin darnos cuenta y al día
siguiente seguimos de fiesta sin interrupción, apurando hasta el último minuto.
No bailamos, ni cantamos... porque
es el Norte de Italia, no el Sur... Pero fue de lo más liberador. La Rampa ha vuelto a Londres
completamente "reseteada". Los Von Trapp siguen cantando en el coche
cuando viajan, mientras esperan que aparezca un agente comercial que los
promocione o esa productora que les haga un cedé. Disfrutan igual y su vida no
se descompone con los éxitos. La
Rampa consiguió profesionalizarlos y los Von Giorno han
conseguido dar lucidez y sosiego a la
Rampa.
Bonito intercambio. ¡Qué bueno
rollo, del que quería hacerme eco esta semana!
¡Sed felices que la vida es un
suspiro!.
|