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Estando en casa de mi amiga Merce, llegó MariPi... empezó a contar que tenía un grupo con el que se reunía a jugar a las cartas, cada una tenia su historia, una era amiga de su suegra, otra amiga de su madre y la otra, una que conoció en el parque, en fin... que cada una de su padre y de su madre... que se reunían una vez a la semana, cada semana llevaba una la cena, que cenaban juntas y luego se ponían a jugar... las que perdían pagaban pero la que ganaba no se lo llevaba y luego en verano se iban a cenar todas con "la recaudación". Nos pareció una idea genial, tanto nos debió gustar que se notó y MariPi nos invitó...
Y fuimos... y que bien lo pasamos!!! la casa de Pipi se convertía en templo gastronómico los miércoles... las tortillas de Estrella, las angulas de Márilu (aunque el acento de su nombre va en la u... no he conseguido ponérselo nunca bien), los cake salados o lo que tocara a "basurillas" o los risottos de la Mer... pero más que por el menú, eran cenas "terapéuticas". Se compartía todo, las risas, los llantos... lo bueno y lo mejor... allí no había nada malo, llegabas con el típico marronazo que te traía loca y conseguían desarmarlo en dos segundos... te ibas con una sensación especial... de qué bien lo hemos pasado! cómo nos hemos reído! que gusto da encontrar un grupo de gente descomplicada, positiva, que de lo único que se preocupan es de hacer el bien al de al lado, que te animan, te aconsejan, te apoyan y sin apenas conocerte.... te quieren.
El momento juego era genial... había quien tenia la capacidad de jugar sus cartas, las de las que tenía al lado e incluso las que tenía enfrente... y había quien no era capaz ni de sujetar las suyas! gracias exclusivas “Faber”...!!! las trampillas eran motivo de "enojo" para quien las veía y de alegría para quien las hacía, quien echaba cualquier carta por el lío que tenia y quien cogía hasta la que no le servia... quien ganaba siempre y quien perdía hasta la compostura... pero todas conseguíamos disfrutar y pasarlo genial!
Un planazo la verdad!!
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