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Hace de esto 10 años... y todavía recuerdo los campos de arroz... y el "tantarantán en el rickshaw" ... Era la primera noche... estaba medio atontolinada por el cambio horario. Salíamos a cenar. En la puerta del hotel hicimos las parejitas, me toco con Mar ... pedaleando detrás llevabamos la radiografia de un vietnamita tísico. Iba ahogado!!! pobre! ademas caía la tarde...
Pero como en los viajes saco mi vena valiente, cogí impulso y logramos encajar a presión los culetes y arrancar... en ese momento me rallé... Oye, Mar, ¿tú estás segura que no nos vamos a caer...? - que noooo, tranquila, que aqui controlan.... oyeMar... que nos vamos a estampar... que nooo... que estos controlan.... oye Mar que estamos perdiendo al pelotón y a ver que hacemos.... que noooo... tu tranquila que donde vayamos, iremos las dos juntas. No me dio tiempo a hacer la siguiente pregunta... en ese momento se cruzo una bici inesperadamente, el pobre vietnamita debía estar cogiendo respiración y no la vió bien... y para cuando quiso reaccionar habíamos aterrizado de lado... caimos, yo, Mar encima, el rickshaw y el pobre vietnamita quedo de sombrilla arriba del todo pinchado. Caimos o mas bien, caí en el charquillo que bordeaba la acera... sin comentarios... el cardenal que me salió, haciendo buen honor a mi apellido iba de la rodilla hasta el papo del traserete...
Me entró el ataque de risa... que no podia parar... cruce las piernas xq me hacia pis... no recuerdo si incluso me lo hice encima... apoteósica la situación... y a todo esto Mar se pillo un globo del 15 y empezo a chillar al vietnamita en español... sabeis eso del que cree que si chilla el otro le entiende.... en fin ,indescriptible. A todo esto el pelotón había desaparecido y allí estabamos las dos perdidas con una nube de vietmitas muertos de miedo por si les denunciabamos y sin la dirección del restaurante al que íbamos... y yo con el ataque de risa que no podia parar...
Al final todo tuvo final feliz... vimos como desde la lejanía venia un rickshaw en sentido contrario que traía a Luis preocupadísimo por nosotras porque no llegábamos... cuando vió que nos habían separado y que yo iba en uno flamante muerta de risa saludando y Mar iba en otro con la sombrilla torcida enfadada y gritándome todo el rato que le mirara por si se caía otra vez... flipó...
Al llegar al restaurante y contar nuestro relato, todos lo entendieron todo fenomenal
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