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Estoy supermega triste... triste triste... y si
no lo estuviera querría decir que tengo un corazón de madera.
Tengo que hacer una maleta de 9 años. Lo tengo
que plegar y ordenar todo bien porque sé que todo me
va a servir y nunca se va a pasar de moda.... Y
además me lo
quiero llevar todo....
Mi jefe, después de 25 años de carrera profesional intachable, se va. Por la
puerta grande, como los espadas salen de la
plaza después de una gran faena! Un profesional estrella. Un jefe excepcional al
que nunca le ha interesado el poder, si no hacer las cosas bien como
dijo en una entrevista que le hicieron el año pasado para un periódico gallego.
Cercano, amable, agradecido, entrañable, siempre
motivando y despertando confianza en los demás,
gallego, humano, con principios morales,
sólidos valores y un corazón de oro!. Un señor! Nunca se llevó a nadie por
delante. Ante las situaciones "críticas" decía hay dos opciones, tomárselo
bien o mal, pero la "situación" es la que es,
pues tomémoslo
bien! y así seremos más
felices... Ha escuchado, aconsejado y recomendado
a cualquiera que se lo haya pedido. La puerta de su despacho ha estado siempre
abierta. Nunca una mala cara, una mala
contestación, un tono más alto que otro, una
filtración de nerviosismo. Ha sabido adaptarse
a cambios y ha logrado éxitos y reconocimiento
personal siempre.
Tengo una pena muy grande sentada a mi
lado... "no estés triste y no te preocupes por mi...!
Pero como no voy a estarlo!!! Si es el mejor
jefe que he tenido y probablemente tenga. Siempre
he presumido de él, me
he considerado súper afortunada. Anécdotas tengo miles...
los que me conocéis las sabéis. Me tenía
envidia cuando le llamaba a las 10 de la mañana
y le decía que me había dormido...,
consiguió que mi paso por la ciudad financiera
fuera en unas condiciones privilegiadas y no supusiera un cambio
dramático en mi
vida y eso que me convertía en la niña del
exorcista cada vez que me hablaba del tema...
Desgarradora separación...
El ya ha decidido ahora me toca a mi...
"cualquier cosa que decidas me va a parecer
bien...". Desde aquí mi agradecimiento.
Gracias por estos magníficos 9 años. Gracias
por elegirme en su día, por tu generosidad,
por anteponer mi comodidad
a la tuya, por maquillar mis
defectos, gracias por estar pendiente de mi
formación, por los permisos
concedidos, por permitir a Barbi que no
trabajara los viernes por la tarde, por el barniz de cultura asistiendo a Arco,
Reina Sofía, conciertos en el Auditorio, Valdepalacios, gracias por contar conmigo
siempre, por nombrarme
Relaciones Públicas o Jefa de Protocolo
para que me sintiera importante,
por ser tan paciente! por dedicarme tu tiempo,
gracias por ser un jefe tan excepcional. Te voy a echar de menos
de aquí a la luna... un millón de veces... por lo menos!
Y ahora, a seguir triunfando y yo si me permitís...
a seguir llorando...
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